Pedro Martín Moreno Por Alejandro C. Manjarrez


Retrato hablado de Pedro Martín Moreno


Pedro Martín Moreno, escritor, conferencista, estudioso del ser como prestador de servicio. Elemento de suma importancia en el desempeño de las empresas mexicanas. Él nos dice cómo lograr cambiar nuestras vidas hacia un presente sensato, mejor, más productivo y positivo. Además de abrir su archivo y presentarnos lo que vivió, aprendió y plasmó en su obra escrita. Réplica lo entrevistó en su casa de Polanco, México D.F. Y esto es lo que nos revela.


-¿Cómo era Pedro Martín Moreno de niño?
-Deseoso de vivir, adelantado a su edad en algunas cosas, en algunas otras cosas no. Un niño feliz y deseoso de amor. Era un niño, dentro de todo, sano, tremendamente travieso, feliz, entusiasmado por la vida, tratando de ser feliz con sus amigos, de divertirse mucho, muy amiguero, con dificultades en el estudio, hasta que después aprendí a estudiar y ahora lo adoro, pero no sabía lo que una palabra mal entendida podía hacer en el estudio; es una cosa que te puede acabar o aniquilar.
—¿La relación con tus padres era buena?
—Teníamos una relación, especialmente con mi padre, de gran exigencia. Era un hombre al que le gustaba mucho exigir, pero también era muy dulce. En esa edad tenía una muy buena relación con él y se preocupaba por mí. Platicaba mucho conmigo y teníamos oportunidad siempre de tener una buena relación. Tuvimos problemas por las ideas que él tenía, decía que el hijo tenía que tenerle miedo al padre y entonces me creo cierto miedo hacia él, pero hay un momento en tu vida en la que más te vale aceptar lo que pasó, madurar y no vivir del pasado; es decir yo no soy una persona que viene arrastrando los problemas de la vida en lo absoluto. Con mi mamá, ella era la mujer de casa y siempre he tenido con ella una muy buena relación también.

—¿Recuerdas el mejor momento de tu vida?
—Ésa es una pregunta muy interesante porque mi vida está salpicada de buenos recuerdos y tiene de todo, es decir yo he aprendido en la vida a entender el sufrimiento y cuando entiendes el sufrimiento aprendes a ser feliz, solamente cuando lo rechazas, cuando no lo aceptas es cuando eres infeliz. Entonces el mejor momento de mi vida es difícil decírtelo, puede ser el día que me casé o el día que nacieron mis hijos, son los momentos clásicos. Pero también ha habido momentos en los que me vi sufrir terriblemente. Complicados. Hay una parte de la vida cuando todo lo vez negro. Yo creo que son todos, porque el tiempo presente es cuando puedes evaluar todo el resultado de lo anterior. He podido enfrentar todo. Los de alegría muy fácil, pero los de problemas son los que, creo, te hacen muy feliz pues el superarlos significa un éxito más en tu vida.

—¿Ha habido alguno que catalogues como el peor momento?
—Pues, probablemente el actual y el año pasado. Pero me han hecho crecer, madurar y fortalecerme como nunca. Por eso estoy tan contento. La gente en los momentos difíciles sufre muchísimo, pero cuando vas entendiendo cómo manejarlos, entonces puedes sacar una gran oportunidad de toda crisis.

—Si tuvieras la oportunidad de reinventarte ¿Quién serías? O ¿Ya te has reinventado?

—Qué buena pregunta. Pues sería el mismo, quien soy, pero me gustaría dar más a conocer las ideas que tengo. Como soy me quiero porque estoy en un permanente estado de cambio, lucho mucho por ser mejor y todo lo que me hace falta es resolver algunos problemitas y no le pido más a la vida. Soy quien soy, me gusta ser quien soy, me gusta ser como soy sobre todo porque me reinvento todos los días. Soy un juez tremendamente exigente, entonces eso me obliga a reinventarme a diario.

—Si te encontraras al joven Pedro de 18 años ¿Qué consejo le darías?
—Ésa fue la mejor pregunta, porque acabo de dar una plática ayer a 1500 universitarios en Chihuahua. No está mal sentirse contento de lo que uno hace bien y yo estoy muy satisfecho del resultado porque precisamente fue una plática de hora y media de consejos. El Consejo más importante que recibieron fue explicarles que la vida no se limita al presente y que muchas veces, a esa edad uno piensa que lo que importa es el presente y me voy a divertir, voy a echar relajo y voy a hacer; pero todo esto en presente. Es muy extraño que una persona a los 18 años pueda medir con antelación las consecuencias de sus actos. Es algo muy delicado porque lo que estás haciendo hoy es una parte muy importante de los cimientos de tu vida. Entonces yo le diría a ese joven: lo que tienes que hacer es observar muy bien cómo piensas, cómo actúas y saber que cada uno de los actos que lleves a cabo va a tener un efecto y una consecuencia. Le hablaría al oído y diría: diviértete, goza, disfruta, pero sé muy cauteloso con todo lo que pienses, con tu forma de actuar y todo lo que causes en los demás. Es muy importante. Yo lo llamo: un chaleco de vida. Tu vida es como un estambre. La tejes con tu mundo interior y con las agujas de tus acciones. Le diría: date cuenta dónde estás, lo que tienes, marca tu futuro, date cuenta hacia dónde vas y ve si tus actos te van a llevar a eso. No creas que porque hoy no ves lo que estás haciendo, mañana lo vas a ver para atrás y recapitular. Toda acción tiene una reacción, pero cuando aprendes puedes medir con tiempo tu manera de actuar.

—¿Crees en el karma?

—Sí, pero te voy a decir desde qué punto de vista: estoy absolutamente convencido de que somos seres espirituales, no tengo la menor duda, incluso por otras vidas. Estoy también convencido de que lo que tú haces se te regresa por ley física, porque es una ley, entonces en el karma visto así, por supuesto que creo. Vas a cosechar lo que siembres, en esta o en otras vidas, pero de que definitivamente vas a tener que pagar las qué haces, eso sin duda. Esto es lo que promuevo en mi libro, yo se los decía a los muchachos: si ustedes supieran la diferencia que hay entre estar tranquilo y estar intranquilo, les aseguro que estarían en paz y tratarían de manejar una vida menos tortuosa, sin realizar acciones de las que se puedan arrepentir.

—¿En qué situación has encontrado el maltrato más grande por parte de un prestador de servicios?
—Cuando tú hablas del servicio, hablas de la vida. Y cuando hablas de la vida, tienes que hablar del ser humano. Un proveedor de servicios profesional es un hombre exitoso en su vida personal también. No vas a encontrar un mal servidor o una gente que te ofrezca un mal servicio que sea exitoso en su vida personal. Es un novato en el servicio y es un novato en la vida.
Una vez, en una línea aérea, me urgía ir a México porque había muerto mi hermano. El del mostrador me dijo: pues es una situación muy común, a todos se les muere gente todos los días. Ésa fue la peor experiencia de mi vida. De ahí fue donde surgió escribir acerca de todo esto, porque cada día somos más seres humanos deshumanizados. Quítale a un ser humano la humanidad y luego me dices en lo que se transforma.

—Tu consejo maestro para que un joven o un adulto cuente con alta autoestima.

—Es el aprender a observarte con lupa lo que estás pensando y tu manera de actuar. Cuando observas detenidamente tu manera de actuar tienes una fuente inagotable de posibilidades para crecer y para mejorar, porque estás viéndote actuar, no estás justificando tus errores, estás detrás de lo que estás haciendo y aceptando que lo hiciste mal. Y si eres un juez estricto contigo mismo, vas a aprender de él y vas a poder crecer.

—Si te preguntara el presidente de la República Felipe Calderón ¿cómo hacer un programa de choque para frenar el bajo rendimiento de los empleados mexicanos y volverlos triunfadores en todos los aspectos? ¿Qué consejo le darías?
—Sabemos que el problema en nuestro país está vinculado con la educación. Cuando la educación es tan pobre como la que tenemos en México, la persona no tiene elementos para poder competir. Sin embargo, lo primero que yo haría si a mí me dieron oportunidad de hacer algo, sería crear un sistema eficaz, pero de veras, que pudiéramos desde muy chiquitos explicarle a los niños a fondo la importancia de los principios y los valores. Creo que cuando creces con eso de raíz, es mucho más difícil que te puedas corromper, que hagas cosas que lastimen a otros y que no te importe, porque una de las cosas que desarrolla una buena educación es que mantiene viva una permanente capacidad de asombro, que te permite ver que estás haciendo algo que no debes hacer, algo en lo que te equivocaste o que no es correcto. La ceguera social en la que vivimos se debe a que la gente causa cosas que no reconoce o que justifica. Hemos llegado tan a fondo, hay tantos intereses creados, está tan mal esto que se tendría que hacer una cruzada nacional de responsabilidad individual, donde la gente aprendiera a tomar responsabilidad por lo que está haciendo incorrectamente. Por ahí tendrías que empezar. Es una utopía pensar en que si me dejaras manejar una ciudad libremente, no te cuento la ciudad que yo haría. No te quiero platicar lo que yo haría en esa ciudad, no te imaginas, porque desarrollaría la parte mental que la gente tiene dormida, la parte buena, la parte humana. La gente necesita de eso, necesita el conocimiento para poder hacerlo, cuando lo adquiere cambia. Yo creo que es importantísimo poder sensibilizar al empresario a preocuparse por su gente en verdad. Mientras el empresario siga pensando nada más en cuánto vale, cuánto gana, cuánto pierde y en utilizar a la gente, va a crear rencores en las personas y eso se ve considerablemente reflejado en la productividad.

—¿Has dejado de creer en ti mismo?
—Sí, en esa época tenía el pelo negro. Yo era una persona que se dedicaba a culpar al mundo y a todo lo que me rodeaba, de la condición emocional en la que estaba. Todo lo que me pasaba que no estaba bien, tenía un culpable al que le reclamaba: por ti soy infeliz, por ti estoy mal, por ti tengo esta serie de problemas, tú eres responsable de la condición en la que estoy. Me di cuenta que esa situación me estaba haciendo pedazos, porque a fin de cuentas estaba manejando la vida con mentiras y cuando manejas la vida con mentiras, las verdades son implacables, porque la verdad aflora y te va a golpear de frente. A cualquiera de ustedes les habrá pasado ya. Cualquier cosa que han negado, que no quieren ver, que no quieren enfrentar, tarde o temprano aparece y pum! Te da y preguntas ¿Por qué lo negué?
Cuando creí más en los demás, cuando practiqué la aprobación, cuando busqué la aceptación de los demás fue cuando me fui para abajo en picada, me hice pedazos, así que aprendí la lección y aprendí a nivelar mi estado de ánimo con mis acciones y con mi manera de pensar.

—Si algún padre de familia te planteara la siguiente situación: mi hijo es molestado en la escuela de manera frecuente y cruel ¿qué actitud puede tomar para esa etapa en su vida y no ser víctima de traumas e inseguridades? ¿Qué le recomendarías?
—Ese muchacho que hoy es maltratado, que tiene miedos, que es inseguro, es muy probable que haya aprendido en la vida que no hay nada más horroroso que cometer un error y que los errores nada más los cometen los estúpidos y los buenos para nada. Ésa es la parte peligrosa, porque entonces su autoestima está por los suelos. Tu autoestima crece en el momento en que te ves actuar, y cuando te ves actuar ves que te equivocaste. Si ese muchacho viera que tiene miedo, estaría fortaleciendo su autoestima diciendo: tengo miedo, lo tengo que vencer, tengo que acercarme a los demás por mi propia integridad personal y no tengo que dejarme; si me cuesta los dientes, ni modo. Ese muchacho que está siendo maltratado, es por una sola razón: porque tiene miedo. Y ¿por qué? Por una deformación muy severa en su educación. Muchos padres me preguntan qué hacer pues sus hijos tienen miedo y una serie de problemas, les respondo que es una consecuencia de lo que se les inculcó. Si hubiera habido una educación distinta entonces habrían tenido una respuesta distinta.

—¿Crees que los propietarios de grandes empresas que pierden millones de dólares gracias al maltrato de sus clientes están conscientes del problema?
—No todos. Uno de los problemas más graves que tiene el empresario es que, primero, no hay seriedad en la capacitación. No hay una prueba que pueda demostrar los resultados de esa capacitación previa, es decir, hay empresas que ponen mucho esfuerzo en la capacitación de la gente, pero la capacitación en realidad es tratar de corregir una serie de formaciones educativas que trae la persona. ¿Te has puesto a pensar en eso? Al final eso es la capacitación. Yo vengo a capacitarte porque, o no aprendiste o traes una cantidad de vicios impresionante o tienes una serie de problemas que vienes a derramar en la organización. Lo que está haciendo hoy el empresario es tratar de corregir todos los errores que ha habido en la vida y en la formación que ha dado la familia. Menudo problema. Más le vale al empresario buscar gente que efectivamente pueda demostrar que puede lograr un cambio conductual en su personal o de lo contrario, por más barata que le salga la capacitación, será la más cara, porque no le va a servir. Aquella motivación en la que la gente sale feliz del auditorio y “Qué bruto, me como el mundo” y de repente “TRAS” se dan contra la vida y se vienen para abajo. Ahí te das cuenta que la información no les sirvió para nada. Con frecuencia me buscan algunos empresarios pidiéndome una contratación para motivar a su personal. A todos les digo que no. Les digo que yo no soy un motivador y me preguntan ¿cuál es la diferencia entre lo que tú haces y lo que hace un motivador? Un motivador va a hacer que la gente esté feliz en ese momento, encantada, que no se cambie por nadie, que todo sea alegría. Yo no, en mis conferencias la gente no va a salir feliz, pero va a salir pensando profundamente en su vida, en su manera de ser, de pensar, en lo que ha hecho bien, mal y sobre todo con una cantidad importante de herramientas para poder ser mejor. Si las aplica en la vida va a poder crecer y va a poder resolver los problemas que se le presenten en la vida. Es darle una serie de elementos para poder resolver los problemas. Estoy sorprendido, al preguntar en mis conferencias ¿qué es la autoestima? La gente me dice que la autoestima es quererte mucho, respetarte, admirarte. No te voy a decir qué es. Eso lo vamos a dejar pendiente. El problema es que adolecemos de una autoestima gravísima en el mundo, no nada más en México.
Tiene que haber un mayor compromiso de los empresarios y tiene que haber, para quienes lo tienen, una mucho más delicada evaluación de la contratación que tengan y de la gente que les va a impartir la capacitación. A la gente no le están dando los elementos para cambiar, para poder mejorar, si se los dan, automáticamente sube su nivel de responsabilidad. ¿Por qué? Porque cuando tú logras que una persona aprenda a autocriticarse, puede enfrentarse a sus debilidades y no tiene problemas en ello. Que cuando sepa que se equivocó lo pueda enfrentar. Cuando logran sensibilizar a una persona a la autocritica, será una persona que no va a seguir heredando los problemas del pasado. Cuando le dices a una persona que se equivocó, inmediatamente lo niega y se defiende, se echa a llorar, y lo niega. Eso es lo que se evita cuando se logra sensibilizar a una persona a la autocritica. Entonces si dices: te equivocaste, responden: sí es cierto. Lo voy a corregir. No crees que entonces pudiéramos tener otro mundo, otro sector empresarial completamente distinto sólo con esta corrección.

—¿En qué sueña Pedro?

—Pedro sueña en su próximo libro que va a ser “La autoestima en niños” y sueña en las conferencias que ha venido dando porque han sido, con mucha sencillez, extremadamente exitosas. ¿Por qué? ¿Porque lo digo yo? No. Porque al final de cada conferencia entrego una evaluación para que la gente me haga el favor de dar su opinión. Da mucho gusto ver lo que estoy causando en los demás y que la gente esté captando una serie de información para cambiar, para poder crecer y ser mejor. Los problemas que hay de autoestima en el mundo entero son bestiales. No te dejes llevar porque el cuate tiene un avión, un Rolls Royce, porque tiene, tiene y tiene. Ve a las celebridades. Cuántas conoces que tienen todo el dinero del mundo, conocidísimas, respetadísimas, no les falta nada. A final de cuentas te enteras que están en un caso grave de drogas, se están divorciando, con problemas terribles con sus hijos. Ellos son los aplausos, los reflectores, el reconocimiento, el abrigo de mink, pero no puede ser eso. Eso es sólo una mentira. Ellos no son un sustituto. Ellos no son una apariencia. Ellos no son una fachada. Y el cuate que se acaba de comprar un bocho y que llega a la escuela con pena, tiene el mismo problema que el del abrigo de mink. No es por el dinero, es por la actitud.
Si te digo: “me importa un comino si te insulté, me importa poco si te falté al respeto. Oíste chula” también estoy pegándole a mi autoestima, luego, tienes que tomar antidepresivos, drogas, prozac para salir de la depresión.

—¿Cómo te gustaría ser recordado?
—Como una persona que siempre dio lo mejor de sí mismo, que siempre trató de darle a quien pudo lo mejor que tenía.

—¿A qué le temes?

—Ya no. Le temía a perder mi autoestima. Le temía a que algo hiciera que me olvidara de mí. Porque cuando te olvidas de ti, no hay nada que pueda sustituir ese vacío.

—¿A quién admiras?

—Admiro mucho el equilibrio emocional, la bondad, a la gente buena, a la gente generosa, a la gente que tiene una sola cara; aunque sea mala. ” Soy un tal por cual y quiero que lo sepas” lo admiro más que al hipócrita que pone una cara totalmente distinta a lo que es. Me encanta que la gente se manifieste como es. Me gusta saber los terrenos que piso con una persona. Es horrible. Admiro mucho cuando una persona es predecible, ésa es una de las cosas que más me pueden gustar de un ser humano. No esa gente jabonosa que miente, engaña, traiciona. Detesto al hipócrita.

—¿Qué le días a?:
—Las mujeres: nunca permitas que nada ni nadie te haga sentir menos.
Tus padres: te querré por toda la vida.
La Iglesia católica: debería de aprender un poco lo que es la ética.
A los políticos corruptos: vas a pagar con creces todas las que has hecho.
A los pederastas: Un cuerpo cavío, sin ningún elemento humano dentro de él.
A los niños maltratados en las escuelas: daría mi vida por poder enseñarte que tienes razón.
A las mujeres golpeadas: eres responsable de tu condición
Al presidente de la República: está usted arriesgando la vida de sus hijos y la de usted para siempre.
A tu mejor amigo: no cambies.
A los jóvenes de México: en la cama que te hagas te has de acostar.

—Algo que quieras agregar: —me gustaría que se mencionará todo lo de las conferencias porque es una ayuda. La próxima conferencia será el siete de noviembre en Puebla, la página de Internet: www.yoprimerodespueslosclientes.com

Hay mucha gente muy infeliz, en porcentajes verdaderamente preocupantes, de todas las edades. Es muy triste ver a un niño infeliz. No me estoy refiriendo a un niño de Biafra sino a un niño que está alimentado lo suficiente. Hay mucha gente infeliz que sufre lo indecible porque no tiene la información adecuada. Sufre porque le han dado información incorrecta y cuando aplicas la información incorrecta en la vida, tienes resultados incorrectos. La gente tiene la posibilidad de rectificar y la posibilidad de mejorar su vida. Pero me he encontrado con muchos esquemas que me han llamado la atención. Uno de ellos es un nivel de apatía donde dices cómo puede ser posible que no quieras salir adelante. Me tiene muy sorprendido. Cuando una persona se da cuenta que puede cambiar su manera de pensar y de actuar, puede cambiar su vida. No estamos hablando de lo que sea fácil, sino de lo que es eficaz, que funciona y la gente está tan apática, que a pesar de que se le dice qué funciona sigue pensando: esto no lo voy a hacer.



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