Eduardo Rivera Pérez Por Alejandro C. Manjarrez
Lo encontré seguro, confiado y sonriente. Portaba un traje azul de corte impecable y una corbata con el color púrpura que convoca la concordia, la paz interior: faltaba media hora para que presidiera la ceremonia de hermanamiento entre Puebla y El Burgo de Osma (Soria).

Así que antes de que me atrapara el espíritu de Juan de Palafox y Mendoza (energía que por cierto rondaba por aquel despacho, cuyo marco histórico es la librería y el archivo que guarda la memoria de casi cinco siglos); antes de que el tema nos robara tiempo, decidí iniciar la entrevista sin el preámbulo que suele romper hielos y fomentar la camaradería.

¿Pero qué diablos preguntar a Eduardo Rivera Pérez, uno de los políticos fraguados en los fogones del PAN?

Decisión complicada y a la vez fácil si anteponía la lógica del periodismo político. No hubo de otra y tuve que lanzar una pregunta difícil no tanto por su respuesta sino por las implicaciones políticas, precisamente:
—Presidente, se ha manejado mucho la supuesta o real controversia, no lo sé, entre el Ejecutivo del Estado y el Presidente Municipal. Falta de entendimiento y demás comentarios. ¿Es cierto que no hay buena comunicación, que su relación saca chispas?
—Lo he dicho: nuestros estilos son diferentes. Tenemos nuestras discrepancias. Decir que no las hay sería un absurdo. Si en las mejores familias existen, si en la relación con alguna persona se dan, sonaría falso decir que no las hemos tenido. Las hay. Somos personas distintas. Tenemos responsabilidades diferentes; sin embargo, lo que puedo decir es que entre el gobernador y el presidente municipal siempre ha existido la capacidad de los acuerdos y el diálogo, la aptitud para desarrollar el trabajo en conjunto…

Rivera no cambió su expresión facial amable. Tampoco lo pensó mucho. Su respuesta fue a botepronto y sin el parpadeo que suele mostrar descontrol o inseguridad. Con esa firmeza continuó:

—Y a las pruebas me remito. Yo diría que han sido más nuestras coincidencias; que hemos podido hacer más juntos; que de aquello que se pudiera especular, no ha sucedido…

Aspiró dándose dos segundos para continuar. Tenía fija la mirada en uno de los estantes del “panteón de libros con alma” —diría Carlos Ruiz Zafón. Parecía pensar cada uno de los argumentos que sustentarían las coincidencias de esos encuentros. Quitó sus ojos de aquel santuario lleno de recuerdos y datos escritos por seres que tuvieron ilusiones y decepciones, y en seguida soltó el siguiente ejemplo:

—Antes el Ayuntamiento de Puebla organizaba un festival y otro distinto el Gobierno del estado. Es la primera vez que se hace el Festival Internacional Palafoxiano de manera conjunta: el año pasado y este también. Tampoco había existido un festival internacional de teatro y ahora lo realizamos de común acuerdo. Lo mismo ha ocurrido con las vialidades de concreto hidráulico, que pugnamos por hacerlas en el municipio y hubo una inversión importante del Gobierno estatal. Por ejemplo: la de Zaragoza y la Esteban de Antuñano. Es lo mismo en el ámbito de seguridad: hay una total coordinación.

“Pero no sólo con el Gobierno del Estado; por supuesto también con la Secretaría de la Defensa y con la PGR y otras autoridades federales.

“También estamos participando juntos en el tema del desarrollo urbano integral —el famoso DUIS (Desarrollo Urbano Integral Sustentable) —, el primero que se otorga en el país a una ciudad con Centro Histórico.”
Hice cara de circunstancia para, sin interrumpirlo, con un gesto amable pues, decirle que no se saliera del fondo de la pregunta. Pescó al vuelo mi lenguaje gestual y agregó:

—Somos de talantes distintos. Las diferencias son normales pero existe la capacidad de ponernos de acuerdo para trabajar por el bien de la ciudad. Más allá de estilos personales, entendemos la responsabilidad que nos delegó la ciudadanía y que nuestras obligaciones para con Puebla, la sociedad y el estado superan con mucho a las diferencias personales. Esa ha sido es y será mi actitud. Sé que estoy aquí para gobernar para todos los poblanos. Y que lo debo hacer con todo mi empeño y capacidad para que esa visión permanezca en mis decisiones y en la relación institucional con todas las autoridades.
Consideré que era el momento de cambiar el tema y tomé la ruta de las entrevistas comunes. Había que hacer una pregunta cómoda pero reveladora cuando, como es el caso, mi entrevistado es un político con preparación académica:

—¿Te sientes satisfecho con tu gestión a un año de haberla iniciado?

—Me siento muy contento, pleno, pero a lo mejor insatisfecho. A qué me refiero: el tema de gobernar una ciudad como Puebla, la ciudad capital de estado con el mayor número de habitantes en el país, una de las más importantes de la República, implica un enorme reto porque hay que resolver muchos problemas, algunos de ellos enormes. Y si bien hemos tenido un intenso ritmo de trabajo, con resultados muy concretos, con logros importantes, no podemos sentirnos satisfechos pero sí contentos y plenos por haber trabajando con responsabilidad, con honestidad y ver que el resultado de sumar trabajo más responsabilidad nos ha permitido obtener buenos resultados…

A estas alturas de la entrevista el encargado de grabar las imágenes para la revista operaba su cámara como si quisiera que tantos flashazos validaran aquello de que los fotógrafos se convierten en verdugos y los políticos en sus víctimas. Entre esos destellos y la distracción que provocan surgió la siguiente pregunta:

—¿Y qué es lo que más te ha impactado en este tu primer año de gestión?
—El poder entender a la ciudad y proponer las soluciones más adecuadas y certeras. No se tiene todo el tiempo, no se tienen todos los recursos. Los problemas son muchos. Se requiere de habilidad y conocimiento para plantear cuáles y cómo; qué obras y acciones son las más pertinentes en el poco tiempo que tenemos y ante lo escaso de los recursos. Creo que vamos por la ruta correcta. Hemos logrado buenos resultados, tangibles, mismos que nos van a permitir, no sólo en este arranque del primer año de gobierno sino en los que resta de tiempo, el consolidar lo que sembramos. Cuento con un equipo unido, estable, honesto y con disposición y actitudes positivas para el trabajo. Estamos concentrados en cumplir con nuestra responsabilidad pública, a la sociedad. Evitamos que los obstáculos nos distraigan. Nos hemos concentrado en la agenda política alejándonos de la confrontación.

La última palabra (confrontación) operó en mi cerebro como la llave que abre el archivo casi histórico de la Puebla conflictiva y los grupos de tensión que han hecho estragos en el ánimo de varios alcaldes, como antes se les llamaba (hoy de acuerdo con la Constitución son gobernantes). La 28 de Octubre, por ejemplo. O los llamados “antorchos urbanos”. O el propio sindicato del Ayuntamiento de Puebla. O la hermandad de Tránsito. O los líderes de colonias cuyo negocio es la confrontación. Así que pregunté, lo confieso sin rubor, con la travesura que suele provocar respuestas comprometedoras:

Como Presidente municipal eres el primer contacto con los ciudadanos y también con los grupos de poder y de tensión. ¿Alguno de ellos te ha causado problemas o alterado tu sistema de trabajo, tu ánimo concertador, tu proyecto de gobierno?
—Al principio de la administración hubo ciertos movimientos; sin embargo, creo que lo sorteamos con responsabilidad, con negociación política y con acuerdos importantes lo cual dio viabilidad a la administración.

¿Puedes ser más específico?

—Claro. Te planteó tres de ellos: la relación con el Sindicato de Trabajadores del Gobierno Municipal. Ni siquiera dentro de la propia negociación, en el primer año se llegó al emplazamiento a huelga. Se resolvió. Fue más un problema de percepción que en los hechos nos permitió encauzar y resolver el asunto y lograr una estabilidad laboral. Otro: la integración del nuevo cuerpo de Seguridad Pública y Tránsito. Ya no se habla de las mafias que nos heredaron, con nombre y apellido, grupos que antes actuaron y operaron según sus intereses. Se destituyó a todos los mandos. Y por primera ocasión aquellos que habían reprobado las pruebas de control de confianza, se les dio de baja. Hoy están integrados en una sola corporación, Tránsito y Policía. Pero lo más importante es por primera vez los miembros de la corporación atienden y vigilan en las Juntas Auxiliares, cosa que antes nunca se hacía. Y el tema del manejo de la corporación que estamos hablando, una de las más grandes del país a nivel municipal, representa un gran riesgo. No obstante, también se ha logrado encausar. No hemos tenido ningún sobresalto, absolutamente ninguno. Por el contrario, se incrementó en un cuarenta por ciento la recaudación en cuanto al concepto de infracciones de Tránsito y Vialidad…
Dada su habilidad escurridiza quise cambiar de tema, pero Rivera insistió en abundar sobre lo que debe haberle llevado varias horas para, con tersura, incluirlo en el texto de su Primer Informe de Gobierno. Continuó:

—Otro tema es el de los ambulantes en el Centro Histórico: ¿hace cuántos años no tenía limpias sus calles? Hoy tú puedes recorrerlo y no te vas a encontrar huacales, básculas, techos, camiones vendiendo mangos. No los hay. Con estos y otros grupos nos hemos coordinado para que sucedan cosas buenas en la ciudad.

Era el momento de dar un giro a la entrevista e incluir a su esposa y los tres hijos del matrimonio: 16, 12 y 10 años.

—En estos meses de trabajo, ¿ha cambiado tu sistema de vida?
—Han cambiado mucho las cosas. La Presidencia municipal es un extractor de tu tiempo, un extractor de tu vida. Sin embargo, procuro por lo menos ver a mi familia para comer y buscar un día de la semana para convivir. Aunque gracias a la tecnología siempre estamos comunicados. Mis hijos son pequeños pero con la habilidad natural en los niños de su generación. Por eso prácticamente nunca me separo de ellos y vivo pendiente de aquello que pueda ocasionarles un problema.

“Mi esposa ha sido un complemento muy importante. Y si bien a veces el trabajo nos absorbe y exige que le dediquemos hasta nuestro tiempo libre, los dos disfrutamos esta que se ha convertido en una alentadora responsabilidad. No sólo actuamos como servidores públicos sino también como pareja que comparte las obligaciones del servicio público.”

La mención de Liliana Ortiz de Rivera, su esposa, me recordó las apariciones de la pareja tanto en Puebla como en algunas ciudades del extranjero y hubo que preguntarle:

—Los viajes que realizaste con tu esposa antes de tomar posesión, ¿generaron algo positivo para la administración municipal que presides?
—Primero impotencia y coraje. En el sentido de decir: Medellín y España son ciudades referencia ¿y porqué la ciudad de Puebla no? Hice algunos viajes al interior del país: a Tijuana, a León, a Querétaro, y mi pregunta se repetía: ¿y porqué Puebla no es referente? Eso me lo pregunté varias veces. Insisto: sentí impotencia y coraje porque pensaba en que Puebla tenía que ser una ciudad moderna, con sistemas avanzados e inversiones importantes. También aprendí que, a diferencia de lo comercial, en el ámbito de la política pública o en el del diseño urbano, me parece válido copiar. Hay prácticas municipales en otros países o ciudades que podemos replicar. Si alguien lo está haciendo mejor, no solamente cópialo, trata de mejorarlo. Esto sin quitar la autenticidad ni soslayar que las ciudades son distintas, con vocaciones diferentes, y que nuestros planes y proyectos deben ser genuinos, innovadores y creativos.

Era la oportunidad para traer a colación la delincuencia que tanto preocupa a la sociedad. Medellín es el ejemplo de cómo la actividad y promoción cultural de las autoridades lograron bajar los índices de criminalidad.

—En el caso de Medellín, el esquema cultural que desarrolló aquella ciudad, ¿Lo estás replicando aquí? Promover la cultura para evitar la delincuencia, por ejemplo.
—Sí, el concepto de Fajardo (Sergio) que logró reducir de manera increíble los homicidios que se tenían en ese entonces cuando él era alcalde, era el tema del rescate de los espacios públicos. Nosotros lo estamos implementando con base en la propia dimensión que tiene nuestra ciudad. El rescate de los espacios públicos es algo que sé hay que hacer a partir de, valga la figura, una acupuntura urbana; es decir, hay zonas deprimidas, marginadas en las que nunca se ha hecho obra, que nunca se han atendido, que han estado alejadas de la ciudad. Hay que irse a meter ahí y estamos tratándolo de hacer bajo un punto de vista integral. Por ejemplo: nos entregaron cuatro fuentes operando y ahora contamos con 43 que funcionan. El rescate de espacios públicos es parte del plan. Hoy puedes ir al Paseo Bravo, y todas las fuentes están funcionando. Es un nuevo ambiente que te invita a disfrutar el Paseo Bravo, compartir un helado y disfrutar del jardín y los árboles centenarios. La fuente de la China Poblana, igual. También las jardinerías que cuidan, podan y multiplican. Rescatamos las iluminaciones artísticas y los espacios públicos. Todo ello, el ambiente de la ciudad, está relacionado con el proyecto de Fajardo Valderrama. Además tenemos el tema de los pendones: vamos a poner orden en la imagen urbana a partir de la legalidad.

Recordé la lucha ecológica de varios ciudadanos cuya voz se perdió entre las vociferaciones y los trucos legaloides de algunas autoridades del municipio y del gobierno. Se me reflejaron las imágenes de los fraccionamientos que de manera arbitraria y con la complicidad del gobierno pasado acabaron con las especies endémicas que habitaban en el bosque de encinos que existía en la parte oriente de Puebla. Y con la “fotografía” del Periférico en mi cabeza, obra que se retrasó precisamente para ocultar la labor de los depredadores con licencia, pregunté:

Y en el aspecto ecológico.

—Hemos logrado muchísimo. Hemos incrementado en más de un cuarenta por ciento la separación de residuos, y el reciclaje de los mismos. En el tema del medio ambiente, además de todo lo que ello implica, estamos empeñados en buscar un proyecto muy importante, que es la instalación de una planta que procese los residuos sólidos que se producen en la ciudad, ¡más de mil seiscientas toneladas diarias! Al procesarse generarán energía, no bióxido de carbono, un poco de agua y cenizas. Estamos en la búsqueda de esta planta. Ya tenemos acercamientos muy importantes a través del bid, de la semarnat y en el ámbito internacional…

Estamos siendo muy escrupulosos con el manejo de anuncios y espectaculares que provocan otro tipo de contaminación, la visual. Estamos empeñados en que las licencias de construcción de fraccionamientos, de nuevos espacios dentro del ámbito de la ciudad, no tengan que ser en función de las negociaciones, de los compadrazgos, de las amistades, como se había venido haciendo, hay que decirlo. Me parece que debemos poner ya un alto. No hemos autorizado un sólo crecimiento de un fraccionamiento en una unidad habitacional o en zonas en donde por supuesto la ley no lo permite…

“Antes limpia se manejaba por un lado, anuncios por otro lado, medio ambiente por otro. Hoy hay un servicio Angelopolitano del medio ambiente y de servicios públicos en una sola entidad creada por mi administración. Se concentra y ahí se da servicio de limpia, ahí se maneja el tema de los anuncios y el de los servicios públicos. Esto permite ahorros importantes al Ayuntamiento. La gente que arregla los jardines puede supervisar las luminarias y decirnos cuáles no funcionan.”

Luminarias, ahorros, anuncios, servicios públicos, medio ambiente, fraccionamientos ilegales, compadrazgos, amistades, licencias de construcción. Fueron palabras y referencias que se acumularon en la figura de Blanca Alcalá, la primera mujer presidente municipal que ha tenido Puebla en sus 480 años de existencia como tal (antes fue Cuetlaxcoapan, “valle donde las víboras cambian de piel”). Consideré pues que no era el momento para referirla y me fui por el género para articular la siguiente pregunta:

—¿Qué piensas de la mujer?
—La mujer tiene un papel relevante, no sólo en la vida familiar, también en la vida social y económica del país, de la ciudad. Me parece que está tomando cada día más importancia en el papel de la política y creo que no podríamos entender nuestra realidad sin el papel de la mujer. En el ámbito de la participación ciudadana, de las obras que estamos haciendo, por ejemplo en el programa de las mil calles, la participación más sobresaliente, más entusiasta, más generosa es de la mujer.

Se acercaba el final del tiempo pactado (30 minutos exactos) y tuve que dejar para otra ocasión el tema de su antecesora Blanca Alcalá (el secretario y el ujier y el ayudante empezaron a interferir en la entrevista para avisar que el alcalde de Osma, Antonio Pardo Capilla, ya se encontraba en el Palacio Municipal. Como me quedaban dos minutos, más otros tres para las fotografías de “pose realista” como dicen los fotógrafos profesionales, le lancé la última pregunta:

—¿Qué fue lo que más te sorprendió cuando recibiste el gobierno?

—Me imaginaba el reto, la complejidad que implica gobernar la ciudad. Pero lo que más me sorprendió fue los muchos problemas que tenemos en la ciudad, entre ellos la falta de planeación que va de la mano con el tema de los periodos de administración tan cortos y con escasos recursos. No había un instituto municipal de planeación, que por cierto nosotros ya lo tenemos. Me sorprendió que nuestra ciudad haya crecido de una manera tan desorganizada y desproporcionada después de haber sido un espacio bellamente trazado, planeado y magistralmente orientado. Y me sorprendió el desorden de la mancha urbana y el crecimiento anárquico de nuestra ciudad.

El corto tiempo me impidió usar las apostillas históricas para relacionar el pasado con el presente. Es el caso de esta referencia que a manera de colofón comparto con usted, amable lector:

Así como los promotores de la encomienda acabaron con el sueño de los miembros de la Segunda Audiencia, entre ellos fray Julián de Garcés, fundadores todos de Puebla, la mayoría de los presidentes municipales antecesores de Eduardo Rivera Pérez, también y a su manera socavaron la estructura que construyeron los urbanistas del siglo xvi ayudados por los 16 mil indígenas que, para efecto de la leyenda, fueron, son y serán los ángeles que la trazaron a cordel. De ahí que haya quedado trunco lo que Vasco de Quiroga, otro fraile inspirado en Tomás Moro, quiso para aquella Puebla, la ciudad que sería perfecta tanto por su traza como por su concepción social. El sueño utópico rodeado de pesadillas reales. El ideal que en el siglo XVII revivió el obispo Juan de Palafox y Mendoza.



acmanjarrez@homail.com
Twitter: @replicaalex




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