Enrique Agüera Por: Alejandro C. Manjarrez
Han pasado varios años y el rector de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla sigue en la palestra política. Su presencia pública no sólo no ha decaído sino que con el paso de los años ha ido mejorando para mantenerse como una de las cartas del PRI poblano quizá una de las mejores si, como dicen, la decisión de ese partido se basa en el posicionamiento electoral de sus aspirantes. Esta persistencia en su imagen pública es sin duda producto del estilo que Enrique Agüera Ibáñez impuso al desarrollo académico en todas sus áreas, decisión que le ganó a la Universidad varios reconocimientos y galardones. Esto nos indujo a rescatar la entrevista publicada en Réplica hace un lustro. La intención: comparar al rector de entonces con el rector de hoy. En este ejercicio encontramos que lo único diferente puede ser la experiencia adquirida con los años. Y Agüera Ibáñez ha vivido dos intensos periodos en la rectoría.

Vaya pues la entrevista que se salió del cartabón mediático de la época porque quisimos hurgar en la personalidad del servidor público, tal y como fue establecido para la veintena de personajes con los que inauguramos la sección “Retrato hablado”: las preguntas tuvieron la misma intención pero adaptándolas al cargo o función del entrevistado.

Con ello quisimos “descubrir” lo que el hombre público suele ocultar, dependiendo de su cargo. Y de paso conocer lo que hay detrás de su trayectoria pública así como su estilo para combinar lo público con lo privado. Iniciamos la “aventura” con Enrique Agüera, entrevista que se hizo con la idea de, como ya se dijo arriba, establecer que el tipo sigue metido en la “batalla” donde varios políticos perdieron la única oportunidad que tuvieron.

Usted dirá si tengo razón o estoy equivocado.

El lugar de la entrevista fue la oficina de la rectoría que se ubica en el edificio Carolino, uno de los espacios históricos más importantes de México, construcción que conserva el misterio, la tragedia y las ilusiones de cuando menos quince generaciones de poblanos. “Si esos muros centenarios hablaran...”, me pregunté en aquella ocasión, pregunta que —igual que Agüera— aún sigue vigente.

¿Crees haber podido convencer a los universitarios, estudiantes y académicos, de tus buenas intenciones en favor de la Universidad?
—Cuando se adquiere una responsabilidad pública, y ser rector de una universidad pública tiene esa dimensión, debe un mismo de exigirse congruencia entre lo que se dice y hace. Como siempre lo he dicho: lo que cuentan son los hechos.

Esta primera respuesta mostró a un rector orgulloso de serlo y como si le hubiésemos dado cuerda siguió hablando:

—En la universidad existe esa congruencia. Ahí están los premios: el año pasado obtuvimos el Premio sep-Anuies, el galardón más importante cuyo origen está en la autoridad que reconoce su esfuerzo: los pares, las mismas universidades que aspiran a este mismo reconocimiento.

—Lo que hoy funciona bien mañana puede funcionar mejor. Todos los días podemos superarnos. Tenemos laboratorios modernos de alta tecnología. La tarea de la Universidad es una tarea estrictamente académica. A lo que venimos, por lo que le pagan al rector, es para hacer trabajo académico. Ya cuando alguien quiere interpretar que los logros y resultados de la institución tienen otro sentido bueno... Es la libertad que tiene cada quien.

“Córtale Alejandro —me dije— si no quieres que sea una entrevista de un solo tema”. ¿Tienes paradigmas, cuáles son?, pregunté con la intención de eludir los lugares comunes.
—La honestidad, la firmeza y la verdad son mis paradigmas. Mi palabra vale y ése es uno de mis compromisos. La palabra es fundamental.

¿Qué es lo más importante que te ha pasado en tu vida personal y en tu actividad profesional?
—Lo más importante que me ha sucedido es ser rector.

Se quedó callado por unos segundos como si estuviera disfrutando la contundencia de su respuesta. Hubo que hacer la siguiente pregunta basándome en los ataques contra él: Para ti ¿qué es el odio?
—El odio es un mal sentimiento, es algo que afecta a la razón. Y en la vida hay que tratar siempre de orientarse con la razón. Sobre todo cuando se tiene una tarea pública.

Él es un hombre rico, así que había que preguntarle cómo ayudaría a un pobre y de paso conocerle en la faceta que dejó atrás, muy atrás.
—A los pobres hay que dotarlos de herramientas para que salgan de la inequidad, que tengan actividades productivas. Más que darles paliativos, hay que ayudarles a que tengan herramientas y condiciones en el mercado laboral y en la vida productiva para que se incorporen con posibilidades de mejorar sus circunstancias.

Como rector de la Universidad Enrique Agüera es un ciudadano cuya palabra pesa, influye. ¿Qué le aconsejarías a un político con poder?, pregunté.
—Los políticos nunca deben olvidar que el poder es para servir no para servirse de él.

Y a un millonario ¿qué le recomendarías?
—A los ricos hay que recomendarles que sus recursos produzcan beneficios sociales. Quien genera riqueza tiene que buscar que en el camino haya otros que también se beneficien de esa riqueza. Que tengan una visión social para que hagan partícipes de esa fortuna a sus trabajadores. Que cuiden la ecología... Que respondan al concepto de moda: crear empresas socialmente responsables. Si esto se asume no se afectará la ecología, la naturaleza.

Me podrías decir en una frase, ¿cuál es la felicidad suprema?
—La felicidad suprema es sin duda la familia.

¿Y el mayor logro?
—Haber hecho de mi profesión y de mi actividad universitaria una forma de vida.

Era el momento de dar un giro para tratar de descubrir algo de sus sentimientos íntimos. Así que le pregunté: permíteme imaginarte de joven, de muchacho. Te veo en el campo disfrutando la naturaleza. ¿Cuál es tu mejor recuerdo de esa época y entonces a qué aspirabas?
—Qué bueno que me preguntas eso. Recuerdo el esfuerzo de mi padre, que era técnico petrolero. Era un hombre que trabajaba incansablemente. Él me enseñó que el trabajo es la mejor carta de recomendación. Con esa visión llegué a Puebla a buscar la forma de ser como mi padre con un agregado: lograr el éxito en las actividades académicas. Me imaginaba teniendo mi profesión, una familia plena. Quería ser administrador y la vida me dio la oportunidad de serlo en el área pública.

¿Haz hecho dinero, te ha ido bien?
—Soy un hombre de trabajo cuyos bienes están registrados en la página de transparencia de la Contraloría. Quien quiera saber la verdad sobre mi patrimonio, no chismes ni intrigas ni descalificaciones, que investiguen. A los chismosos y mentirosos yo les digo vayan e investiguen. Mi patrimonio es resultado del trabajo y es absolutamente comprobable y es histórico. Soy un hombre de trabajo. He sido consultor muchos años, asesor fue mi tarea durante casi 20 años.

Con esa respuesta tuve que cambiar el orden de las preguntas y hacerle la que buscaba hurgar en su bagaje cultural: Si tuvieras oportunidad de escribir un best seller, ¿qué tema escogerías?
—Me gustaría escribir un buen libro sobre el servicio, sobre esa vocación, la de servir y encontrar respuestas y estar atento a los reclamos de aquellos a quienes te debes. El servir es un valor fundamental.

¿Cuál es tu mayor aspiración?
—El hombre exitoso es el hombre feliz. El éxito está en la felicidad. Aquel que para conseguir algo vive infeliz, angustiado, en la paranoia, viendo fantasmas por todas partes, peleándose con todo mundo, ¡qué pena!

“Qué hago —me dije—. ¿Le pregunto el nombre del destinatario?” Decidí no hacerlo porque la definición fue clara. Y seguí con el tema cultural: ¿Tu opinión sobre la cultura?
—Estoy convencido que debemos defender la tolerancia y la pluralidad. Esa es la cultura no la que obedece a la historia y la tradición. La cultura es todo. En la música, por ejemplo, hay que respetar todas las expresiones culturales.

(Esta respuesta, que parecía una buena intención, la hizo realidad cuando se construyó y puso a funcionar el Complejo Cultural Universitario con todo lo que ello implica y ahí está)

Alguna vez dijo el poeta Walt Witman que “todo nos faltaría si nos faltara el sexo”. ¿Tú qué opinas... y qué agregas?<
—La salud es un valor fundamental y el sexo ayuda mucho para la salud.

Dijo Jorge Luis Borges cuando le preguntaron si tenía miedo: “Pregúntenle a mi dentista” ¿Alguna vez tú has tenido miedo? ¿A qué?
—Hay circunstancias que  nos permiten el privilegio de tener miedo. Y para mí el miedo es un privilegio que ayuda a desarrollar algo que es importante: la capacidad para enfrentarlo. Disfruto el miedo porque se convierte en la oportunidad de poderlo superar.

Y otra vez cambié el orden de las preguntas. ¿Te molesta que te caricaturicen?
—Me divierten las caricaturas. Es bueno observar gráficamente en la perspectiva grotesca o simpática, según el tipo de caricatura. Te sirve para ver como te ven como persona. Y también te sirve para después pensar.

Te daré algunos nombres y palabras y tú me dices lo que piensas:

Freud: —Hay que leer a Freud para aprenderlo y practicarlo... sólo cuando conviene.

Carlos Salinas: —Salinas hay que tratar de entenderlo para que muchas cosas no se repitan.

Hitler y Stalin: —Son personajes que hay que observar para aprender, para que no se vuelva a repetir prácticas relacionadas con el ejercicio del poder.

Gandhi: —A Gandhi hay que conocerlo para poder entender nuestro papel y la forma de poder atender a los que nos debemos.

Bill Gates: —Es como los gambusinos que encontraron una mina de oro donde nadie la veía.

Mujer: —Hay muchas cosas maravillosas en nuestro entorno pero lo más maravilloso es la mujer. Además hoy la mujer lidera mucho de lo que en el mundo se está construyendo. Su éxito nos ha ayudado a entender que el equilibrio en el género, en la participación de la vida social, le genera una mejor perspectiva al desarrollo de cualquier sociedad. En nuestro país cada día ocupa un sitio cada vez más relevante. La equidad de género simplemente es caminar juntos, acompañarnos; ni uno ni otro más adelante o atrás.

Antes de concluir la entrevista y para ser tradicional le pedí que agregara lo que quisiera. He aquí lo que dijo:

—Este país está viviendo un momento muy importante que debemos de ver todos como una gran oportunidad. Todos debemos aportar algo para que México encuentre una respuesta a cada uno de sus reclamos legítimos. Podemos ser mejores como país. En esta tarea los universitarios y la buap estamos concentrados para que desde la academia, desde nuestro quehacer académico y científico, aportemos en este propósito. Aquí estamos y aquí vamos a seguir en esta intención. Tenemos muy claro el compromiso que adquirimos: aquí vamos a seguir hasta que nuestro mandato se cumpla y lo vamos a hacer todos los días, con la misma vocación, con el mismo compromiso, con la misma firmeza, porque lo único que no van a poder impedir los detractores de la Institución, es que trabajemos y cumplamos con nuestra tarea para hacer de la nuestra una Universidad, una mejor institución.

Esta fue pues la entrevista que inaugura la sección “Retrato hablado”, un espacio en el cual el propio entrevistado perfila, bosqueja o define su personalidad. Y nosotros sólo ayudamos un poquito...

acmanjarrez@hotmail.com
Twitter: @replicaalex




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