Américo Zúñiga Por: Miguel Ángel C. Manjarrez
Es común que los jóvenes formen grupos conspiratorios dispuestos a “pelear” contra la sabiduría que propicia la adultez. “Somos nosotros el futuro de la patria”, suele ser uno de los postulados y antecedente de ésa a veces absurda lucha, conflicto que destruye los puentes generacionales para, de manera espontanea, dejar a la experiencia en el otro lado del río crecido y profundo.

Es lo habitual.

Lo raro es en que las nuevas generaciones formen equipos para llevar a cabo una digamos que misión, cuyo objetivo sea el aprovechar los conocimientos de la gente mayor, casi siempre dispuesta a transmitir su experiencia.

En la entrevista que Réplica hizo a Américo Zúñiga, se percibe la excepción que, diría el clásico, confirma la regla. Él es un hombre joven y por sus respuestas notamos que está incluido en lo que podríamos llamar la peña constituida por quién sabe cuántos jóvenes, todos convencidos de que es mejor adicionarse a las causas que representan los “viejos” políticos –los que cargan sobre sus hombros la sensatez que dan los años– que el combatir a la sabiduría que propicia la adultez.

Hete aquí la interviú:
–¿En qué sueña Américo?
–No soy un hombre de sueños; más bien soy hombre de anhelos, realista. Creo que soy un convencido de que el futuro lo traza uno mismo sabiendo equilibrar las circunstancias que el destino imponga. Pero si consideramos que los sueños también son anhelos, pues yo sueño en ser feliz, en dar lo mejor de mí y hacer de mi paso por esta vida algo productivo.

–¿Por qué te gusta la política?
–Tengo vocación, yo respeto mucho a quienes tienen vocación de servicio, a quienes tienen vocación de enseñanza, a quienes ven en la medicina su realización o en la ingeniería o en la arquitectura. Mi vocación es la del servicio público. A mí me gusta la ciencia política, soy abogado por convicción y por vocación y, bueno, pues en la mejor de las consideraciones conceptuales, la política es la oportunidad y el arte de servir a los demás. En ese sentido por eso me gusta; por la vocación que tengo, por la formación que tengo, por lo que busco y a lo que me dedico.

–¿Cuál es tu objetivo como servidor público?
–Colaborar para la reivindicación de la política, recobrar el sentido del servicio público como la oportunidad que tenemos de servir, no de servirnos. El hacer de la innovación, de la imaginación, de la calidad, de la transparencia y la honestidad los nuevos valores que rescaten a la función pública y a la política en general, que rescaten de la incredibilidad y de la poca confianza que hay entre la gente y su percepción de ella.

–¿Qué piensas de los comparativos con tu señor Padre Guillermo Zúñiga Martínez, ex alcalde de Xalapa, ex Secretario de Educación, ex Diputado; un ícono de la política estatal veracruzana?
–Pues pienso que siempre se van a dar, creo que a todos los ciudadanos siempre se les va a comparar en algún punto con su ascendencia. De ella estoy plenamente orgulloso, soy un hombre que ama profundamente a sus padres, que tengo un gran ejemplo en él y porto sus apellidos con mucho orgullo, aunque en el servicio público nos han correspondido tareas distintas; sin embargo, jamás me ha molestado, al contrario, me incentiva a dar todo de mi tan para sentirme satisfecho de lo que hago y esté contento y cómodo en cómo lo hago, sino también para honrar su nombre.

–¿Qué has hecho para tener luz propia en la política?
–Dedicándome al 100% en ella. Trato de hacer todo con una gran responsabilidad, de inyectar sensibilidad, de poder asumir los retos, nuestras facultades, nuestras determinaciones, nuestras responsabilidades con gran decisión procurando siempre de hacer en cada momento, lo que en cada momento es necesario; sirviéndole a Veracruz.

–¿Qué opinas de las mujeres que participan en política?
–Creo que la participación de la mujer en la política ha dejado de ser un tema de lucha, de equidad de género; ha dejado de ser una cuestión de justicia social para llegar a ser una gran necesidad. La inclusión de la mujer en la política ha representado en sus logros, en su trabajo y en su esfuerzo una gran productividad, una gran sensibilidad. La mujer en la política con sus resultados nos ha demostrado, incluso, tener mayor valía que los propios hombres. Eso hace que la política necesariamente tenga que basarse en este género si queremos seguir transformándola para hacerla más participativa.

Fuiste director juvenil de Universidades Privadas, coordinador de Mil jóvenes con Fidel, asesor jurídico de la Universidad Pedagógica, fuiste Secretario del Trabajo, de los más jóvenes del país; si tuvieras la oportunidad de retroceder en tiempo, ¿repetirías lo que has hecho o cambiarías algo de lo que hiciste?
–Si tuviera la oportunidad de retroceder en el tiempo, no cambiaría nada. Creo que todo por lo que he pasado, las experiencias que he vivido, ha sido para bien, ha sido para fortalecer, para crear un carácter, para fortalecer mi personalidad, para tener las vivencias necesarias que hoy me permiten tener la experiencia que me ha ayudado a sortear muchos retos.

–¿Qué consejos les darías a los jóvenes?
–Les diría que sigan sus deseos, que establezcan con gran claridad sus aspiraciones, que nunca dejen de luchar por lo que creen; que siempre tengan presente la idea de que la juventud representa oportunidad, representa libertad y el momento idóneo para reestructurar bien lo que se desea es algo muy importante. Lo que les diría es que la diversión, la recreación no debe estar peleada con la preparación, con la seriedad y la responsabilidad que hoy nuestro país nos exige. Por eso, los invitaría a desarrollarnos como personas, como humanos; retomar los valores y empezar a analizar las necesidades que tiene no tan sólo en su entorno, su pueblo, en su ciudad, sino en el país e incluso en el mundo para tratar de retomar el camino y construir un mejor futuro para las generaciones que vienen.

–¿Qué les dirías a quienes se quejan del desempleo?
–Que las oportunidades que nunca faltan; que sean optimistas ya que una buena parte de la empleabilidad personal se basa en la actitud del solicitante. Si bien es cierto que hoy los países son de jóvenes, también es cierto que esto implica una gran competencia y leyes, quizás las no escritas, en donde no tan sólo el más preparado sino el que con más fuerza luche y con más determinación persiga sus objetivos, es el que tiene la ventaja.

–De los políticos que conoces, ¿quién podría ser tu paradigma?
-Yo creo que serían muchos; sin lugar a dudas el gobernador Fidel Herrera Beltrán para mí ha sido siempre un ejemplo claro de la responsabilidad, de la atención, de la congruencia, de la fortaleza de ánimo que debe mostrarse en la política.

–¿Tu libro de cabecera?
–En estos momentos todo lo que tiene que ver con lo laboral es lo que me ha llamado mucho la atención. Hoy estoy leyendo la nueva fuerza obrera de John Womack que no tan sólo habla de historia, sino también de los retos que tiene la fuerza obrera en el mundo y explica de manera muy amplia lo que ocurre en nuestra entidad; los retos que tenemos y hacia dónde vamos. Me gustan las biografías. He leído las de Benito Juárez, las de diferentes escritores y la del Che Guevara. En fin, me llama la atención la forma en que varios personajes vivieron su circunstancia.

–¿Qué piensas de la riqueza económica?
–Que es un objetivo pleno, pero no de un ciudadano, sino de un pueblo. Creo que la riqueza económica debe servir para blindarse ante los problemas de carestía, para aumentar la productividad y la competitividad de las naciones, de las ciudades, de los estados. Aunque habrá también quien piense que la riqueza económica debe ser un fin para las aspiraciones propias de un empresario o algún comerciante; es válido. Sin embargo, yo creo que en nuestra línea de ejercicio como políticos, como servidores públicos, ésta no debe confundirnos jamás. Es lo que ha cegado a políticos brillantes tentados por el dinero; es, pues, lo que en algunos casos ha demeritado tanto el oficio público y ofendido la confianza de quienes en algún momento confiaron en ellos. Creo en que los funcionarios debemos vivir dentro de la justa medianía proclamada por Juárez. Es por ello que considero que la riqueza más importante es la que te da tus experiencias, conocimientos, amistades, cultura, valores, familia. Ésa es la verdadera riqueza.

–¿Y de la pobreza?
–Es siempre lamentable y es, conforme a la pregunta anterior, igual. Es muy lamentable que exista pobreza económica en los bolsillos, en los alcances del poder adquisitivo de los ciudadanos, pero es aún más lamentable que exista pobreza cultural en las sociedades; pobreza de conocimientos o pobreza en los programas gubernamentales. Ésa también tiene que ser atendida, erradicada. La pobreza en las familias es lo que muchas veces deriva en fenómenos de ingobernabilidad, violencia, en problemas de salud e incluso educativos. Debe ser atendida y todo quien se diga servidor público en México, debe tener combatirla como lo que es: una de sus tareas fundamentales.

–¿Cómo te sientes como recién casado?
–Muy bien. Comparto con mi pareja un proyecto de vida que requiere de ciertos sacrificios. Pero que estoy seguro que algún día estos se verán reflejados en una gran tranquilidad de vida, de haber sido capaces de que aún mucho esfuerzo, con mucho trabajo, podamos mantener una relación basada en el respeto, en el amor, en la consideración y en la solidaridad que debemos tener el uno con el otro.

–¿Qué piensas de la familia?
–Creo que es fundamental. Más allá de ser el núcleo de toda sociedad, la familia debe ser el arma que todos debemos portar para enfrentar cualquier contingencia. La familia es la formadora del presente, del futuro, la base estructural de la sociedad y es, además, donde debemos apoyarnos para fomentar el desarrollo social y reencontrarnos con los valores fundamentales.

–¿El mayor reto de los políticos?
–El construir, más bien el reconstruir a nuestro país; el hacer de la legalidad y del respeto a las instituciones una actividad aprobada entre la gente. Dar por fin sentido a los principios que nos dieron origen. Creo que a nuestro país le hace falta mucho. Y debemos ser los políticos, los servidores públicos, líderes sociales, ciudadanos ejemplares, personas congruentes por lo que decimos y lo que hacemos, humildes hacia nuestro ejercicio y apasionados en el amor que debemos imprimir a nuestras determinaciones y a nuestros mensajes: el mensaje no escrito o el no ha hablado para que la sociedad se sienta que está bien representada. Hay que trabajar para que orgullosamente podamos decir que somos funcionarios públicos sin mancha y sin señalamiento alguno.

–¿Cuál es tu mejor recuerdo?
–Creo que el haber ido tarde o noche a la cama con una sonrisa y la satisfacción de haber cumplido en el día, voltear a ver que tengo una compañera de vida. Todas las noches eso es lo que uno siempre busca. Entonces en ese caso mi mejor recuerdo es la noche anterior que me dormí con esa satisfacción y consciente de que el mejor recuerdo que tenga al siguiente día sea exactamente eso; el mismo episodio de hoy: la lucha por aquello que es importante, por lo que es fundamental sin desestimar lo necesario para cualquier persona.

–¿Lo que más te impactó cuando eras niño?
–Lo que más me impactaba de niño era el reconocimiento que se le hacía a mi padre; su actitud incansable por tratar a sus semejantes con respeto y atenderlos siempre como se merecen. Yo vengo de una familia de maestros, mi padre y mi madre lo son; mi papá estaba muy involucrado en el servicio público y quizás tengo esa impresión de cuando a los 10 años el estaba en campaña y cuando la gente se le acercaba. Él con una gran humildad y siempre con mucho respeto atendía a cada una de esas personas.

–¿Qué piensas de la corrupción?
–Es un cáncer. La corrupción es uno de los grandes problemas de nuestro país; es un lastre para el desarrollo, el crecimiento y el progreso; es una atadura que hay que desaparecer.

Hasta aquí la entrevista con Américo, uno de los jóvenes políticos de Veracruz, orgulloso portador de la camiseta fidelista. Sus respuestas muestran que ha sabido aprovechar bien las enseñanzas generacionales. Y sus conceptos nos dejan la impresión de que fue “vacunado” por sus mayores para no padecer ni cometer los errores de la juventud que –alguien lo dijo– “es un enfermedad que sólo se cura con los años”.

Fragmento de la entrevista realizada para la revista Réplica número 33. Américo Zúñiga es hoy Alcalde electo de Xalapa, capital de Veracruz, México.

acmanjarrez@hotmail.com
Twitter: @replicaalex





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