Paloma Torres Por redacción Réplica
Entrevistamos a la artista plástica Paloma Torres. Agradable, llena de fuerza y de vida. Como un artista debe ser. Sus esculturas y sus fotos son lo que podríamos llamar, algo fuera de lo común. Durante la entrevista, siempre amable y soltando alguna que otra carcajada, nos dimos cuenta de la sencillez que la caracteriza.

Para la sesión de fotografías, tuvimos la primicia de poder admirar la culminación del montaje de las obras expuestas. Sin exagerar ni un ápice, es algo que vale la pena ver. Está muy bien lograda y las piezas que expone la autora son de increíble fuerza y calidad. Nos dejó simplemente sin palabras. Algo que no puedo comparar con nada. Me permito resumirlo como una delicia al ojo, a los sentidos, a la mente. Aquí la entrevista:

¿Cuál fue tu primera creación, la que recuerdas?
Fue en la Casa de la Cultura de la Delegación Contreras de la Ciudad de México, era más bien como una serie de grabados de unas bailarinas de flamenco. Entré a tomar clases de pintura a los catorce años con un maestro Inglés que se llamaba Robin Routh. Era para mí muy interesante; llevaba dibujo, antes de cada clase nos daban la explicación teórica del ser y por medio de la música, las definiciones de los conceptos eran más fáciles de comprender. Basándonos en la magia del sonido proveniente del trombón, de la flauta y del violín, hacíamos nuestros dibujos. Era algo fuera de lo normal.
Normalmente todos los artistas son influenciados por algún otro artista. Para ti ¿quién o quiénes son tus paradigmas?
Admiro a varios artistas aquí en México. Uno de ellos es Carlos Mérida. Sin embargo, creo que los que nos dedicamos al arte tenemos varios paradigmas. Por ejemplo; a los pintores flamencos les tengo una gran admiración. No hacen lo que yo hago pero me encantan. Me fascina Pollok.

Algunos dicen que el hombre y la mujer tienen de músico y filósofo un poco, ¿Qué tendría que hacer un joven con la inquietud de trascender en el mundo del arte para lograr el éxito?
Primero disciplina. El arte no es una profesión, es una forma de vida. Debes estar dispuesto a trabajar de lunes a domingo, tienes que hacer una especie de apostolado. Es una carrera que cuesta mucho trabajo, sobre todo al principio. La cultura en nuestro país no es tan importante. Uno agradece que haya espacios como el Museo Amparo que apoya a la cultura, te apoyan al cien por ciento. A los jóvenes les digo que tienen que trabajar, no esperar a que llegue la inspiración, esa llega trabajando. Si eres un artista tienes que leer, escuchar música, ir al teatro; debes nutrirte de lo que es la cultura. Mucha paciencia. Yo considero que hay que pensar en entrar a una escuela de arte, a mí me sirvió el estudiar en la Escuela Nacional de Artes Plásticas. Ahí haces tus vínculos de trabajo. Estudias con chavos de tu misma generación, que están haciendo lo mismo que tú, hablan el mismo lenguaje.

¿Tú crees que los escultores se podrían equiparar en su esfuerzo a los músicos, a los escritores, poetas, artistas? ¿Por qué?
Exactamente lo mismo. La escultura tiene un poco más de problemática pues requiere de mayores espacios, un poco más de trabajo. El ser escultor significa mayor trabajo físico y son necesarios mayores espacios para lograr las obras. Terminas una y ahí está, ocupando un gran espacio. Debes de tener un lugar para guardar las piezas.

¿Qué opinas de Frida Kahlo?
Es parte de mi legado cultural.

Si no fueras artista plástica ¿Qué te hubiera gustado ser?
Nada más que artista plástica. No puedo visualizar mi vida haciendo otra cosa, yo nací para esto.

¿Cómo comienza para Paloma Torres la creación de una expresión artística, lo piensas antes o va saliendo en el momento?
Yo creo que una pieza te va llevando a otra pieza. Trabajo por tema. Cuando termino, cierro el círculo y empiezo a maquinar lo que voy a hacer con la siguiente pieza. Es una cadena; mientras hago una obra, estoy pensando en otra. Cuando tengo una preocupación de cómo voy a resolver alguna pieza, medito acerca de ésta. Me he levantado a las 3 de la mañana a dibujar una obra. Te duermes soñando con el problema.

Si te pudieras encontrar en el pasado a la edad de quince años, ¿Qué te aconsejarías?
Aprovecha mucho más esas cosas que no aprovechaste en su momento. A tus maestros y amigos, ellos también influyen en tu carrera.

¿Qué personas han influido en tu vida?
Pues creo que varias. Yo fui a la escuela con una generación muy creativa. Gabriel Orozco, Juan González de León, Laura González. Afortunadamente tuve una muy buena generación, cuando salí de la escuela ya tenía un grupo de amigos con el que trabajaba e iba a las fiestas. Javier Marín fue uno de ellos. Corrí con la suerte de tener como maestros a gente muy valiosa tal como Tomás Parra.

¿Crees que existe algún tipo de envidias entre artistas?
Pero por su puesto, sería imposible que no existiera. Es una carrera de logros. No es como trabajar en la Bolsa de Valores, tienes un puesto, trabajas lo que tienes que hacer y nada más. Y aquí al que no le toco tal cosa, se pone furioso. Cuando uno se gana un premio, causa envidia. El secreto para no captarlas es seguir trabajando, haciendo lo mejor posible. Tener una línea correcta, ética, y no pasa nada.

Si fueras asesora de cultura para la presidencia de la República, ¿Qué consejo le darías al Presidente en turno?
Que se diera cuenta que la cultura es una de las actividades que educa y sensibiliza a las personas. En el momento en que tengamos un país más culto, estaremos desarrollados. Es importante darle muchísimo más incentivos a los artistas. La creatividad es lo que te da elementos para salir adelante, como dentista, como albañil o como contador. El poder tener más acceso a la educación, a los libros, a la música, a la pintura es esencial para vivir mejor.

De no vivir en el DF ¿en dónde te gustaría radicar? o ¿en dónde te gustaría inspirarte para realizar el arte que practicas?
Soy flor de asfalto, la verdad. Con la tranquilidad de irme a vivir a las montañas, me cortaría las venas en dos minutos. Critico mucho a la ciudad, pero para mí es un motor de vida. Esa adrenalina diaria, todos esos estímulos visuales son los que me provocan hacer cosas. Me gustaría Nueva York, París, una ciudad que realmente te de opciones. Que te puedas meter a quinientas cosas, conferencias, librerías, teatros. O simplemente espacios maravillosos para caminar.

¿Has escuchado de la desigualdad de oportunidades para las mujeres arquitectas en México, ha cambiado, es igual que hace diez años, o cómo lo ves?
Tengo papá arquitecto. Hay mujeres muy talentosas como Tatiana Bilbao, que está construyendo en Beijín actualmente, ha hecho trabajos muy interesantes. Una vez que llegué a San Francisco, me di cuenta que en una firma de arquitectos sumamente importante, sólo conocían a Tatiana como arquitecto mexicano. El gurú de la arquitectura contemporánea sólo conoce a esta chava. Hay arquitectas de primer mundo. Ya no se debe hablar de equidad de género. Somos iguales. Nos desarrollamos de la misma manera que los hombres. Puedes admirar y querer muchísimo a tu pareja y tener tu espacio. Se que el ochenta por ciento de los hogares mexicanos son mantenidos por mujeres. Ya sea de madres solteras, o madres divorciadas. Por ejemplo: yo siempre me he mantenido y tengo dieciocho años de casada. Pago lo que consumo. Mi pareja me invita, pero mantenemos el espacio. Yo no tengo que preguntarle a mi esposo si puedo ir a desayunar o a cenar. Hago lo que se me da la gana, le aviso porque es mi pareja. Nos llevamos de igual a igual. Así deben de ser las relaciones.

Hasta aquí a entrevista.




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