Se “regala” el patrimonio poblano Por Guillermo Ríos D Falcón

Recientemente se inauguró un hotel 5 estrellas, en pleno corazón del centro histórico de Puebla. Suites lujosas, un lobbie soberbio, restaurante con 3 chefs al servicio de los comensales en una antigua casona, bueno, tres antiguas casonas, una iglesia y unos lavaderos.

¿Una iglesia? Sí; resulta que este pequeño templo católico del siglo XVII lo “prestaron” a los dueños del hotel, y no solo el templo, también los históricos lavaderos en los que antiguamente la gente lavaba sus prendas y platicaba largo y tendido mientras el río de San Francisco se desviaba a los canales y proveía de agua a este pequeño complejo de piedras labradas en forma de lavaderos.

Por increíble que parezca, estos monumentos parte del complejo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987 ahora están en manos de particulares.

El Juicio Final

Los templos católicos son propiedad federal, al menos, así se establece en la Constitución, y son resguardados y protegidos por el INAH y en algunos casos los sacerdotes, mayordomos y fiscales cuidan de ellos.

La capilla en comento podría pasar desapercibida, sin embargo, tiene en su interior un magnífico cuadro; El Juicio Final, el cual, para desgracia de los poblanos, podrá ser admirado únicamente cuando los dueños lo permitan.

En teoría si se otorga una propiedad federal a un particular (en lo personal jamás he visto un templo católico antiguo en manos de un particular) éste debe de conservarlo, mantenerlo y permitir que mexicanos y extranjeros podamos visitarlo. No cerrarlo y limitar su entrada únicamente a huéspedes y amigos del gobierno. Como ejemplo, las ruinas El Rey en Cancún, rodeadas por un complejo hotelero, permite el paso a cuantos deseen visitar estas ruinas arqueológicas.

Irónicamente quien tiene algún interés, digamos que sobresaliente, es el ex gobernador Rafael Moreno Valle.

¿Por qué?

Hace algunos años, esta antigua casona fue remodelada, con dinero del erario. Ahora ¿por qué está en manos de particulares? ¿por qué el INAH permitió este regalo a particulares? ¿podremos comprar o nos podrían regalar en un futuro la Catedral de Puebla?

Cosas grandes y maravillosas suceden ahora en Puebla.

Si el ex (si, ex) gobernador de Puebla derribó una casona antigua, catalogada como Patrimonio de la Humanidad (la Casa del Torno) por ignorancia para hacer ahí el famoso tendedero (perdón, el teleférico) y la UNESCO tuvo que intervenir para instruir culturalmente a este ignorante en el tema de Patrimonios de la humanidad y obligó al anterior gobierno a reconstruir este edificio histórico, ¿qué pasará ahora con estos dos regalos que culiempinados funcionarios públicos le dan ahora a estos particulares?

Esperemos no sea accionista de este lujoso hotel el ex gobernador, o su familia. Estaríamos frente a un nuevo escándalo de desvío de recursos públicos, que, para desgracia de los mexicanos, llevaría la palabra siempre agregada en nuestra vida política nacional. Un escándalo impune.

Hasta pronto

Guillermo Ríos D Falcón





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