Una segunda opinión médica. Asunto de vida o muerte Por Patricia Coen
Del juramento hipocrático al mercenarismo económico solo hubo un paso. La sed de recursos económicos por parte de las grandes cadenas hospitalarias.

Permítame contarle un caso donde una segunda opinión cambió la vida del paciente y permítame también platicarle que, de no haber existido esa segunda opinión, hoy el paciente estaría tres metros bajo tierra.

Sucedió en el mejor hospital de Puebla. El paciente llegó con un problema que él suponía estomacal. Cayó en las manos de una doctora extranjera mercader de la medicina.

Le envío inmediatamente un estudio de endoscopia, con un costo de 15 mil pesos. A todos sus pacientes les enviaba el mismo estudio. Cabe mencionar que esta “doctora” es la dueña de dicho aparato.

Me cuentan que después de cobrarle un dineral le mandó un coctel de medicamentos que lo tuvo al borde de la muerte.
El enfermo al percatarse de que no mejoraba, acudió con otro gastroenterólogo de confianza, el cual lo revisó siguiendo las enseñanzas más elementales de la carrera de medicina, para, con la primera revisión captar el problema.

Una enfermedad grave en los pulmones. Lo cual permitió le mandaran los estudios específicos para lograr el tratamiento indicado y así conseguir una mejoría sustancial en la vida del enfermo.

Desgraciadamente, como lo refiero al principio de esta colaboración, la sed de ganancias obliga a los médicos a enviar estudios de todo tipo para cumplir una especia de cuota y rebajar las rentas mensuales de los consultorios. Cargarles a los seguros todas las cuentas que se les ocurran y llegar a intervenir quirúrgicamente al enfermo sin requerirlo. Todo para obtener ganancias y más ganancias.

Debemos estar conscientes de esto y acudir a segundas opiniones o hasta terceras. Aún hay doctores éticos que orientan a los pacientes a tener el tratamiento indicado en cualquier enfermedad. Desde las crónicas por la edad hasta las graves como el cáncer, que hoy es otra enfermedad crónica y no necesariamente mortal, por los avances de la ciencia.

En mi próxima colaboración le platicaré de como en el mismo hospital, han muerto enfermos diagnosticados con cáncer, por no realizarles los estudios correspondientes en patología que pueden curar o en los casos graves prolongar la vida hasta 10 años.

Recuerda: no te vayas con la finta. Cuando sea muy notorio que te quieren sacar dinero, mejor cambia de médico. Y siempre, siempre, pide una segunda opinión. No los hospitales más caros son los mejores. Y hay doctores que son pura pantalla.

Hasta la próxima.

Patricia Coen

patriciacoen@revistareplica.com
@patycoen


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