Un instante de sabiduría Por PSICT. LAURA MOISÉS

 Quiero compartirte estos pequeños y a la vez grandes cuentos, llenos de una gran sabiduría. Te invito a que te regales un momento y tú mism@ seas tu mejor compañía.

El Maestro que aparece en estos cuentos no es una sola persona,  es un gurú hindú, un roshi zen, un sabio taoísta, un rabino judío, un monje cristiano, un místico sufí… Es a la vez Lao Tse y Sócrates, Buda y Jesús, Zaratustra y Mahoma… Es Oriente y Occidente… Es la Vida misma.

Tal vez el lenguaje del Maestro pueda resultar misterioso, exasperante y hasta absurdo. No son cuentos fáciles. No fueron escritos para instruir o entretener, sino para despertar. En cada uno hay un Espíritu lleno de sabiduría, que va mucho más allá de las palabras. Tal vez tropieces con una enseñanza silenciosa y te ayude a despertar y transformarte.

RECONCILIACIÓN
Cuando un hombre cuyo matrimonio funcionaba bastante mal, acudió al maestro en busca de consejo; y éste le dijo: “Tienes que aprender a escuchar a tu mujer”.

El hombre se tomó a pecho el consejo y regresó al mes, para decirle al Maestro que había aprendido a escuchar cada una de las palabras que decía su mujer.

Y el Maestro, sonriendo, le dijo: “Ahora vuelve a casa y escucha cada una de las palabras que ella no dice”.

CORDIALIDAD
-¿Qué he de hacer para amar a mi prójimo?

“Deja de odiarte a ti mismo”

El discípulo meditó larga y seriamente estas palabras y regresó a decirle al Maestro:- Pero si yo me amo demasiado a mí mismo… si soy un egoísta y un egocéntrico… ¿Cómo puedo liberarme de ello?
“Sé cordial contigo mismo y tu ego quedará satisfecho y te dejará en libertad para amar a tu prójimo”

HABLAR
El discípulo no podía reprimir las ganas que tenía de contarle al Maestro el rumor que había oído en el mercado.

“Aguarda un minuto”, dijo el Maestro, “Lo que piensas contarnos ¿es verdad?

-No lo creo

“¿Es útil?”

-No, no lo es

“¿Es divertido?”

-No

“Entonces ¿por qué tenemos que oírlo?”

COMPROMISO
Aunque era muy amable con todos sus discípulos, el Maestro no podía ocultar su preferencia por los que vivían en el “mundo” –los casados, los comerciantes, los agricultores…-, más que por los que vivían en el monasterio.

Cuando le interpelaron al respecto, dijo: “La Espiritualidad practicada en estado de actividad es incomparablemente superior a la practicada en estado de retiro”.

RIQUEZAS
-En qué podría ayudarle la espiritualidad a un hombre de mundo como yo? –Preguntaba un hombre de negocios.

“Te ayudaría a tener más” respondió el Maestro

-¿De qué manera?

“Enseñándote a desear menos”.

AMOR
Preguntaba una pareja de recién casados: -¿Qué debemos hacer para que perdure nuestro amor?
Y ésta fue la respuesta del Maestro: “Amad los dos juntos otras cosas”.

ENTUSIASMO
A una mujer que se quejaba de que las riquezas no habían conseguido hacerla feliz le dijo el Maestro:

“Hablas como si el lujo y el confort fueran ingredientes de la felicidad, cuando, de hecho, lo único que necesitas para ser realmente feliz, querida, es algo por lo que entusiasmarte”

SANTURRONERÍA
Al Maestro le gustaba la gente normal y ordinaría, y recelaba de quienes se obstinaban en alcanzar la santidad.

A un discípulo que le consultó acerca del matrimonio le dijo: “Asegúrate de que no te casas con una santa”.

-¿Por qué?, si puede saberse

“Porque es el modo más seguro de convertirte en un mártir” replicó regocijado el Maestro.

PERSPICACIA
Los discípulos se hallaban enzarzados en una acalorada discusión acerca de la causa del sufrimiento humano.

Unos decían que la causa era el egoísmo. Otros, que el error. Y otros, por último, que la incapacidad para distinguir lo real de lo irreal.

Cuando le preguntaron al Maestro, éste dijo: “Todo sufrimiento proviene de la incapacidad para sentarse tranquilamente y estar solo”.

IDEOLOGÍA
Un grupo de activistas políticos trataba de mostrar al Maestro cómo su ideología podía cambiar al mundo.

El Maestro les escuchó atentamente.

Y al día siguiente dijo: “La bondad o la maldad de una ideología depende de las personas que hagan uso de ella. Si un millón de lobos tuvieran que organizarse a favor de la justicia, ¿dejarían de ser un millón de lobos?”

MILAGROS
Un hombre recorrió medio mundo para comprobar por sí mismo la extraordinaria fama de que gozaba el Maestro.

- ¿Qué milagros ha realizado tu Maestro? – Le preguntó a un discípulo.

“Bueno, verás…, hay milagros y milagros. En tu país se considera un milagro el que Dios haga la voluntad de alguien. Entre nosotros se considera un milagro el que alguien haga la voluntad de Dios”.

Tal vez te hayas comprendido por qué el mejor lenguaje, es el no hablado, la mejor acción es la que no se realiza y el mejor cambio es el no pretendido.

PSICT. LAURA MOISÉS
*Educación  *Sexualidad  *Psicoterapia


despertar.es@hotmail.com

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