Las elecciones y Calderón Por Manola Álvarez Sepúlveda
El resultado de la jornada electoral del 4 de julio sorprendió a todos. ¿Qué pasó? Existen varios escenarios sobre el triunfo de la Alianza Compromiso por Puebla, por ejemplo. Usted decida cuál le convence.

El carisma de Rafael Moreno Valle fue avasallante; sacó a votar por su proyecto a más de un millón de electores.

Los poblanos dieron su voto de castigo al gobernador Mario Marín y por ello votaron en contra de Javier López Zavala, quien era considerado el “delfín” que habría de continuar con el proyecto del actual mandatario.

Los operadores de Elba Esther Gordillo fueron superiores a los del PRI poblano y por ello obtuvieron tan significativa victoria.
El empadronamiento de 60 mil profesores en Puebla y Veracruz que salieron a votar en las primeras horas del domingo, para después irse a Jalapa, fueron determinantes para la derrota priista solo en nuestra entidad.

El gobierno federal manejó una estratosférica cantidad de recursos para lograr el triunfo en Puebla y por ello se pudo realizar una gran campaña publicitaria. Además de que la liquidez permitía que los candidatos de la Alianza cumplieran las peticiones electorales casi al día siguiente de que las recibían, si no es que el mismo día.

Mario Marín se confió o lo engañaron y no entendió que la sociedad deseaba un cambio y que los candidatos de su partido no lo garantizaban. Por ello, se dice, los operadores priistas no fueron apoyados y les dejaron el campo libre a los “soldados” de la maestra.

Perdió la ideología, los principios políticos, las plataformas de los partidos, la congruencia y la dignidad. Triunfó el pragmatismo, las traiciones, el no importa cómo o con quien, lo importante es ganar las elecciones, ya después veremos cómo le hacemos para gobernar.

Andrés Manuel López Obrador, Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Manuel Bartlett, Diego Fernández de Cevallos, Manuel Espino, Fernando Gómez Mont, entre otros, resultaron obsoletos y fueron ignorados. Ahora sólo nos queda ser observadores críticos del camino a la gobernabilidad que van a seguir las alianzas triunfadoras de Puebla, Oaxaca y Sinaloa.

En Puebla, Rafael Moreno Valle, tiene ante sí dos opciones, dos caminos: ser un gobernante de estado, un estadista, preocupado por el futuro de la entidad o rodearse de amigos, algunos de ellos ineptos, para pasarla bien y fortalecer las finanzas personales y familiares del grupo. O lo peor: atender las peticiones de Elba Esther.

Cuenta con el lamentable ejemplo del presidente Felipe Calderón, quien parece estar empeñado en acabar con la gobernabilidad del país. Cada una de sus acciones acerca a México a la catástrofe. Calderón no abriga el interés en el fortalecimiento. Ha decidido que lo suyo, lo suyo es la coordinación de las campañas del PAN, su querido partido. En cada una de sus múltiples apariciones en cadena nacional se le nota la camiseta albiazul; aún no asimila que ya no es el presidente del instituto político, sino el Presidente Constitucional de todos los mexicanos.

Esta actitud, junto con su incompetencia, está llevando a la debacle a nuestro país. Contraviene la lección sobre la necesidad de que las personas de primera se rodeen de colaboradores de excelencia. Recordemos al gabinete de Benito Juárez, todos ellos extraordinarios mexicanos. La gente mediocre le tiene miedo a la inteligencia y prefiere buscar a amigos leales que le den por su lado y lo acompañen en sus tertulias vespertinas. “¡Salud, señor presidente!” Los últimos cambios en el gabinete de Calderón, nos indican que se prepara para la elección de 2012 y que lo demás no le interesa.

Fernando Gómez Mont, fue un secretario de Gobernación inteligente, preparado profesionalmente, pero sin la experiencia necesaria para ocupar el segundo cargo en importancia dentro del gobierno federal. Por ello actuaba en forma independiente y franca, chocando con las indicaciones de su jefe. Él mismo declaró al escritor Rafael Loret de Mola que no tenía oportunidad de ser presidente de México, ya que era un alcohólico en recuperación.

Al enfrentarse a casi todos los actores políticos, dejó al gobierno sin interlocutor. Pero su cambio por Francisco Blake Mora fue lamentable. Éste es un señor totalmente gris, cuyo currículo ocupa media cuartilla: secretario de Gobierno de Baja California, en donde él y su gente perdieron estrepitosamente las elecciones. No conoce la política nacional. Es tan borrado, que el día de su nombramiento no lo dejaban entrar a Los Pinos: ¡no sabían quién era! Sólo recordaban, tal vez, que fue rechazado por el Senado por su inexperiencia para sustituir en 2009 al procurador Medina Mora. Muñoz Ledo lo definió como un cruzado disfrazado de pirata.

A todo esto agregue usted el lamentable desempeño en las intervenciones ante los medios en donde el señor Blake declamó torpemente una tarjeta que memorizó, contenido que repetía ante cualquier cuestionamiento. Desde luego enfatizando que la estrategia de la lucha (ya no guerra) contra el crimen organizado seguirá igual. Entonces el llamado al dialogo sólo fue una acción electorera.

Por otro lado ese día supimos que Patricia Flores era el poder tras el trono, la Córdoba Montoya o la Camilo Mouriño y que, desde la oficina de la presidencia, manejaba los temas más delicados de la agenda del país. Que fue tanto su poder e intrigas¬¬ –actitud aunada a que es joven y guapa– que se ganó especialmente la animadversión de Margarita Zavala cuya voz fue determinante para que se le aceptara su renuncia y se le propusiera para ocupar la embajada de Portugal. El nombramiento de Ferrari, enlace de los legionarios de Cristo con los empresarios da grima; así que dejaremos el comentario para otra ocasión.

Con estas estrategias y el convertir al canal 11 en un medio de comunicación oficial, Calderón se presenta listo para dirigir la campaña hacia la sucesión presidencial de su secretario de Hacienda.

Por otro lado el gobernador electo de Puebla ha declarado que su administración será plural y que se privilegiara la honestidad y la capacidad sobre la filiación partidista y la amistad.

Los poblanos esperamos que cumpla sus compromisos y que se convierta en un estadista, que trabaje por el progreso cultural, económico, social y político del estado, independientemente de cómo y con quién haya ganado las elecciones.

En Guanajuato Calderón declaró que existen cuestiones que están por encima de cualquier diferencia de género, de grupo, de religión o de partido político, y que debe hacerse política de Estado. Quisiera estar equivocada, pero yo no le creo señor presidente. Menos aun cuando acaba de enviar a Maximiliano Cortázar Lara con todo el bagaje de comunicación social de la presidencia a levantar la imagen del PAN.

Desde esa ciudad del Bajío, Calderón invitó a todos los mexicanos a unirse en la celebración del Bicentenario de la Independencia, no el Centenario de la Revolución lo que parece que le da escozor. El único homenaje que ha realizado el gobierno federal es cambiar de lugar los restos de los héroes de la Independencia.

La Coca Cola creó una botella conmemorativa del Bicentenario, la Volkswagen un coche y la Mont Blanc un juego de reloj y pluma. ¿Y esto es suficiente para la importancia de la celebración?

alvarezenriqueta@hotmail.com



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