El factor demagogia Por Tobías Cruz
Lastimosamente para la sociedad mexicana, la mayoría de los “servidores públicos” recitan sendos discursos que buscan alentar y brindar esperanza a sus gobernados. Pero es pura demagogia. De esa tentación no se salva nadie, ni siquiera el presidente de los Estados Unidos de Norte América. Ahora si trabajaremos juntos en una Reforma Migratoria Integral, dice. Ahora sí. Sin embargo, ya van cuatro años de pronunciar el mismo discurso y no pasa nada. La situación de los migrantes es la misma. Es una tendencia norteamericana: no los queremos pero vengan. Lo mismo ocurre con las drogas: luchen por combatirlas, pero las dejaremos pasar. Mándenlas, las necesitan todos nuestros adictos.

Qué bonito sería que los gobernantes sólo hablaran de los logros, no de lo que algún día harán, fecha que jamás llega, destino que no les importa debido a que su problema económico ha sido resuelto por generaciones.

No se trata sólo de disfrutar de los placeres de ser gobernante y mamar del presupuesto. Comer bien, vivir bien, vestir bien, dormir tranquilos rodeados de cientos de guaruras. No señores.


Tengan presente que el pueblo paga sus lujos y sus sueldos y que por ello les exige buenas cuentas y mejores resultados. No fueron electos para que vomiten demagogia.

Castillos de Naipes
Está comprobado que la mayoría de los políticos construyen sus propios castillos de naipes. Esas sus cartas contienen demagogia, promesas y cifras o acciones irreales. Ahí tenemos al gobernador de Veracruz que en lo que va de su periodo ha protagonizado varios escándalos en su corta carrera. Primero el encarcelamiento de dos Tuiteros que no informaban lo que era la línea del gobierno veracruzano; por el contrario: advertían sobre los acontecimientos violentos en la entidad. Fueron arrestados por terrorismo. Al final su liberación fue posible gracias al escándalo internacional que ocasionó esta absurda acción. Después de aquel penoso incidente, ocurrió el affaire choricero cuando Javier Duarte de Ochoa no supo cómo explicar el envío y procedencia de 25 millones de pesos en efectivo provenientes de las arcas de su gobierno, dinero encontrado en el avión al servicio de Veracruz cuando fue revisado en el aeropuerto de Toluca. La explicación chabacana: son recursos para pagar las festividades de la Candelaria. Al final de cuentas, ese dinero se devolvió a las arcas y el tesorero fue removido del cargo. El otro escándalo recurrente ha sido la agresión contra periodistas: unos mueren, otros emigran y los más se cuadran ante la vocera de aquel bello estado.

Por último, el escándalo nacional lo constituyó el uso de los recursos públicos federales para financiar las estructuras de campaña en los próximos comicios del 7 de julio. Las denuncias del PAN y del PRD por la vía penal contra el gobernador de Veracruz y funcionarios federales, la Secretaria Rosario Robles, entre ellos, pusieron en riesgo el Pacto por México. Rosario cesó del cargo a su delegado en Veracruz y fue enfática al decir que estaba prohibido el uso de los programas de Sedesol para efectos electorales. Lo malo es que todo ello ya había manchado la cruzada contra el hambre emprendida por el gobierno de Enrique Peña Nieto. Hubo desde luego un chivo expiatorio adecuado para la ocasión: el Secretario de Finanzas de Veracruz fue despedido para que responda por los delitos electorales que cometió instruido, obvio, por su jefe. Mientras, las denuncias contra el Gobernador Duarte y la Secretaria Robles siguen su curso. Así están las cosas por la tierra de Jesús Reyes Heroles. Antes de abordar otro tema les comparto la frase que escuché en algún lugar de la entidad veracruzana, palabras que deberían figurar en el muro más visible del edificio más representativo de Xalapa: “En Veracruz no se corren a los rateros sino a los pendejos”.

Nota al margen
Como en otras 13 entidades, en la de Veracruz se llevan a cabo procesos electorales. Lo curioso es que los candidatos son los mismos de siempre o pertenecen al mismo grupo: fidelistas-priistas. Un gran número de ellos fueron empleados del ex gobernador Fidel Herrera. Américo Zúñiga, por ejemplo, candidato a la alcaldía de Xalapa. Buen hombre. Su padre tiene fama de haber sido un político honorable. Eso ha permitido a Américo ser de los pocos servidores públicos que puede caminar por las calles y ser saludado sin reclamos de por medio. Padre de familia que toda su vida la ha pasado en Xalapa. Según percibí en la entrevista que le hizo Réplica, si llegara a ganar la elección podría trabajar para construir una mejor ciudad, el espacio donde sus hijos vivan seguros y a él lo saluden con respeto. Uno de sus retos: enfrentarse a los reclamos por el pésimo papel que ha hecho la actual alcaldesa y también a los múltiples escándalos del primer priista de la entidad. Asunto complicado que requiere de un análisis más amplio.



Demagogia irreverente
EL gobernador calificado por las masas como irreverente y enojón (lo segundo lo digo yo) es Graco Ramírez. Primero fue exhibido como intermediario en supuestos sobornos a funcionarios. La intención: conseguir permisos de construcción a la multinacional Walmart. El gobernador respondió molesto a lo que él llamó infundio; lo hizo con una denuncia por daño moral contra el ejecutivo de dicha cadena, el mismo que había dado la información al congreso de Estados Unidos. En otra ocasión el mandatario Graco montó en cólera cuando un medio nacional informó lo que produjo la violencia sin precedentes en el estado de Morelos: 11 muertos en un fin de semana. Dijo alterado que algunos medios se regodeaban con las cifras de muertos. Esto le atrajo varios cuestionamientos por su trabajo al frente del gobierno, pues además se le había ocurrido pedir a los periodistas que hablaran bien de Morelos y que dejaran de informar de la situación negativa en cuestión de seguridad.

Vaya intento el de tirar línea a quienes tenemos la responsabilidad de informar sobre este tipo de situaciones que son noticia. Es obvio que Graco olvidó que por ética profesional todos los periodistas deben quitar los tamices y los filtros a su información. No quiso recordar que los gobernadores sólo son servidores públicos obligados a trabajar honestamente; que si no lo hacen corren el riesgo de ser denunciados por la prensa primero y después por la sociedad.

Al mandatario morelense podría resultarle relativamente fácil acabar con la inseguridad en su entidad si invirtiera en combatirla, en lugar de organizar conciertos gratuitos para, dice la vocería, crear la ola cultural que ponga una barrera a las tentaciones que ofrece el crimen organizado. Pero Cuernavaca no es Medellín. Las circunstancias exigen que se apliquen mayores recursos públicos a la seguridad, incremento que tendría que incluir el pago de mejores sueldos, diseño y operación de efectivas estrategias de inteligencia, así como la contratación de colaboradores de primer nivel, esto último el talón de Aquiles del gobernador Graco. Sería bueno que eliminara a quienes han demostrado su ineptitud, aunque sean sus cuates.

Nadie está en contra de que exista una estrategia integral, tema que incluye la formación de nuevos ciudadanos aplicándose a ellos desde la infancia: brindarles cultura, ética, moral, civismo, etcétera. Pero hoy la seguridad es asunto fundamental para que la sociedad morelense viva en Paz y puedan funcionar estrategias como la referida. La inseguridad es un problema que no acepta distracciones y menos aún sueños guajiros como el que el mandatario manifestó en el programa Tragaluz: dejó entrever que no se descarta como candidato de la izquierda para la presidencial del 2018. ¡Vaya voladura! Esperemos que no se la crea y que impida que su “extraordinario equipo” le administre el cultivo yucateco. Si ello ocurriere estaría en peligro gran parte del presupuesto, pues la tentación es tanta como para utilizarlo en la promoción personal anticipada. Lo peor es que ya no funcionaría debido a que tanto Enrique Peña Nieto como Rafael Moreno Valle quemaron la táctica y de paso a Televisa.

Hechos, no palabras
Un gobernador que sin duda dice las cosas tal y como son y que trabaja en serio, es el del Estado de México. Eruviel Ávila reconoce los problemas que aquejan a su estado. Informa y se ocupa en coordinarse con todas las fuerzas del gobierno federal. Comunica a la sociedad sus programas y éstos le dan buenos resultados. Nada de demagogia. Verbigracia: el programa de las mujeres ahora encargadas de todo lo relacionado con el tránsito. Oficiales féminas que han demostrado transparencia y honestidad. La dependencia se vistió de mujer. En el Estado de México ningún hombre está autorizado a infraccionar a los automovilistas. Si esto sucediera, bastaría con tomar una foto y enviarla al gobernador, o a las instancias correspondientes, para que el gobierno actúe e ipso facto aplique la ley al servidor público corrupto.

Eruviel dice estar consciente de que quien gobierne debe actuar con sencillez. Alerta sobre lo efímero del poder. Y confiesa que por ese y otros fenómenos políticos, él prefiere ser recordado por su buen desempeño, por su sencillez, eficiencia y honestidad. Es una buena intención que deberían adoptar como consejo Graco Ramírez y Javier Duarte.

Hasta la próxima



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