La ley de la atracción Por Pedro Nicodemus
Pareciera extraño pero sucede que cuando alguien busca lo que ignora es porque hay algo que le dice lo que debe hacer. Es como una voz interior que induce a valorar lo que se ha vivido ya sea malo, bueno, regular u horrendo. Es entonces cuando podemos darnos cuenta de que lo malo puede ser provocado por el poder de nuestra misma mente, de sus pensamientos negativos pues. Es digamos que el lado oscuro de la ley de la atracción, faceta que una vez conocida tendremos que eliminar

El poder del pensamiento
Aunque el poder de la mente es infinito solo usamos un porcentaje mínimo; es decir, la cáscara de la naranja, por poner un ejemplo sencillo. El resto (los gajos, el sumo y la energía) ahí está esperando a que lo usemos. Quizás por ello no caemos en cuenta que al pensar en cosas malas las estamos atrayendo. Es, insisten los especialistas, el lado malo de la “ley de atracción”. Y agregan que por ello hay que quitar de nuestro vocabulario la palabra “no” y privilegiar las afirmaciones: sí puedo, lo voy a lograr, tendré éxito, alcanzaré mis objetivos.

Esos especialistas argumentan que cuando alguien vive quejándose de la vida, de la falta de amor y de dinero, de la enfermedad que lo tortura o de los fracasos que lo agobian, está atrayendo las calamidades de las cuales se queja.

Según las distintas opiniones que aparecen en el ya conocido libro "el Secreto"escrito por  Rhonda Byrne, todas vertidas por estudiosos del tema, lo semejante siempre atrae a lo semejante. Ninguna persona atrapada en el mar de las calamidades, deudas o enfermedades, camina por el mundo desbordando felicidad, cantando o chiflando. Claro que quisiera hacerlo pero no sabe cómo. Empero, allá en el fondo de su conciencia hay algo que le induce a buscar. Pero no encuentra por dónde empezar.

Se ha comprobado que el poder de la mente atrae todo lo que pensamos, bueno o malo. La forma en que visualizamos la vida influye sin duda en nuestro carácter y en lo que habremos de recibir. El que se mira como un perdedor o es un tipo siempre angustiado que sólo piensa en utilizar su tiempo para quejarse y despotricar, para trabajar y vivir en la mediocridad, difícilmente podrá superar la desazón que lo agobia.

Para la autora del libro y del video, las emociones pueden ser valiosas si las acompañamos con reflexiones. Hay que saber lo que sentimos en ese momento, por qué lo sentimos y además pensar en lo que nos espera. Si tenemos el ánimo deteriorado, lo que llegue a nuestras vidas será en el mismo sentido. Pero si nos rodea la felicidad y los buenos recuerdos y somos optimistas, seguramente podremos atraer bienestar y salud, prosperidad y amor. Aquel que se siente mal porque está deprimido, aplastado por los problemas, porque no tiene el ánimo y el deseo para crear y buscar la forma de crecer, difícilmente logrará salir del hoyo. El pensar de manera negativa o quejarse de lo que sucede en la vida (aunque sean pensamientos fugaces) predispone a la mente a multiplicar todo lo que atrae. Es cuando se materializan los pensamientos negativos.

El secreto de El Secreto
Rhonda Byrne reconoce que es imposible sentirse mal y al mismo tiempo tener pensamientos positivos. Sin embargo, recomienda que para contrarrestar esta clase de apreciaciones negativas y recurrentes, debemos atraer los recuerdos positivos, y escuchar la música favorita para poder nivelar la frecuencia de la mente, y emitir la energía del amor. Cuanto más amor se sienta y se proyecte, dice la autora, mayor será el poder de atracción de cosas buenas.

El secreto de El Secreto es manejar la ley de atracción de manera directa. Al hacerlo se te conceden tus propios deseos como si tuvieras en la mano la mismísima lámpara de Aladino. En ello, obvio, la fe es un factor muy importante. La prueba más común sobre la fe la tenemos al alcance: si algún familiar o amigo se encuentra grave en el hospital y todos sus cercanos de manera conciente o casual nos ponemos de acuerdo para rezar y emitir energías positivas, proyectamos las “frecuencias” que permiten que el enfermo mejore considerablemente. La energía positiva se concentra y hace “milagros”. Este es un tema muy comentado en los foros de parapsicología.

Los consejos
En el libro encontramos varios consejos. Todos con la intención de ayudar a que incrementemos la efectividad de los pensamientos positivos. Son fórmulas que nos inducen a comportarnos como si ya hubiésemos recibido lo que fue pedido o pensado. Nos hacen sentir como si ya estuviéramos recibiendo lo que pedimos. Al pensar de manera positiva, apunta el libro, en lo que habremos de hacer en el día que se inicia, estamos brindándonos precisamente eso: la atracción de cosas buenas.

El secreto consiste en esperar aquello que queremos y olvidar lo malo. Al valorar y agradecer lo que hay, estamos atrayendo cosas buenas. Y el dar las gracias antes de adquirir lo que queremos, actúa como un propulsor para el deseo que transmite la mente.

Si visualizas la casa que deseas, si te ves conduciendo el automóvil de tus sueños, si piensas en recibir dinero imprevisto en tu cuenta de cheques o a través del contrato jugoso que elevará a otro nivel tu empresa, estarás empezando a emitir pensamientos positivos para atraer las cosas positivas que deseas. Hay que tener fe y evitar aquello que produzca sentimientos negativos. Es lo mejor para eludir frustraciones y preocupaciones. Solo así tendremos éxito. Esta es otra de las partes del secreto.

La “mala suerte” se contagia
Veamos en nuestro entorno y analicemos a las personas con las que convivimos diariamente. Si entre ellos hay quienes se quejan de manera constante y dicen “estoy enfermo, me siento mal, no tengo dinero, nadie me va a contratar, no puedo con ese trabajo, voy a quebrar, nadie me quiere, me van a poner los cuernos”, comprobaremos que su pesimismo atrae lo que manifiestan. Muestran en ese momento parte de la energía negativa que tienen o han tenido durante mucho tiempo. De no cambiar seguirán atrayendo lo malo, convocando al pesimismo. Garantizado.

Usar la ley de atracción de manera continua, como una rutina diaria, te permitirá traer a tu vida bienestar y mejora radical. Piensa positivo y obtendrás cosas positivas. Los momentos desagradables hay que recordarlos como experiencias necesarias para mejorar. Los registros mentales cambiarán para bien. Reza el refrán popular: “No hay mal que por bien no venga”.

El secreto para estar económicamente relajado, es pensar en la riqueza y tener lo que se espera tener. Piensa en cada factura como si fuera un cheque a tu favor. Admira lo que te gusta y afirma convencido: puedo comprarlo. Así te sentirás mejor. Rhonda afirma que al portarnos generosamente en cuanto al dinero, compartiéndolo, estaremos diciendo: tengo dinero en abundancia. Y aconseja: pensar en la riqueza es la mejor forma de adquirirla.

Confianza en uno mismo
En cuanto a las relaciones entre personas, el libro menciona lo que muchos especialistas aconsejan a quienes no han sido tratados de manera correcta. Para que alguien te ame –subraya la autora– debes amarte de manera ferviente; respetarte y sentirte a gusto contigo mismo. Aquí encaja uno de los preceptos de Pitágoras: No cometas nunca una acción vergonzosa, ni con nadie, ni a solas. Por encima de todo, respétate a ti mismo. Poner atención en lo bueno del prójimo abrirá tu mente para ayudarte a descubrir muchas de las cosas positivas que tienes. En fin, para que una relación amorosa funcione bien, hay que enfocarse en lo que nos gusta de la pareja, no en aquello que nos disgusta.

En cuanto a la salud, está comprobado que la fe es una herramienta primordial para gozar de bienestar. El libro y video mencionados lo ejemplifican basándose en la psicología de la mente que, como lo hemos dicho, es muy poderosa. Muchos pacientes que reciben placebos, que en algunos casos carecen de elementos curativos, lo hacen creyendo que es la pastilla que los alejará de todo mal. Y su salud mejora. La risa es sin duda otro elemento curativo muy poderoso. Y el ánimo positivo también. Por ello se recomienda que si estamos enfermos jamás debemos hablar de ello, pues al hacerlo añadiremos energía negativa a la enfermedad alimentándola con nuestros pensamientos también negativos.

La fuerza de la mente
Todo lo que nos rodea es energía. Y todos somos parte del cosmos. Por ello estamos conectados a través de moléculas y mediante el poder del pensamiento, elementos que actúan como transmisores o, en su caso, como receptores. Emitimos y recibimos frecuencias vengan éstas de donde vengan. Es otro de los “secretos” del género humano, el que por usar la “cáscara” dejamos olvidado.

La metafísica, que consiste en una de las ciencias que ha trascendido los siglos para seguir siendo contemporánea, maneja los mismos conceptos que el Secreto, o al revés. El “Yo Soy” es una fuerza poderosa de la mente. Todo radica en los pensamientos. De igual forma los metafísicos enfocan su trabajo en la ley de atracción, en el “Yo Soy”. De manera menos técnica y sin tratar de equipar la ciencia con la lógica del Hombre, condiciones que a veces tienen que unirse para mejorar procesos o encontrar respuestas, podemos decir que las personas deben repetir afirmaciones positivas para no dejar espacio a los pensamientos negativos. Somos lo que pensamos pues. Todos los pensamientos se manifiestan. Pero los que llevan incluido un sentimiento profundo lo logran de manera más efectiva y con mayor rapidez.

Los fundamentos
En su libro, Conny Méndez (Metafísica 4 en 1), que es una de las precursoras de esta ciencia ahora moderna, coincide en la misma teoría de El Secreto. Dice que la confianza tiene dos nombres: fe y temor. Y que cuando sentimos miedo estamos presintiendo algo malo; o sea, anticipándolo. Que esperamos materializarlo valiéndonos del poder de la mente. Y que decimos lo acostumbrado: yo lo presentía, ya lo sabía.

De acuerdo con la mencionada ley de la atracción, nosotros mismos somos los causantes de lo malo que nos afecta. Esto porque todo el día pensamos en infinidad de cosas, algunas de ellas negativas. Por eso necesitamos cambiar la costumbre empezando por modificar nuestras apreciaciones negativas. Para lograrlo, los metafísicos recomiendan el uso de afirmaciones positivas, mismas que hay que repetir hasta que el subconsciente las asimile y cambie nuestra mecánica de pensamiento. Así, de manera casi automática, podemos lograr trocar la frecuencia negativa para convertirla en positiva.

Durante siglos nos han dicho quiénes somos y que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios. Por lo tanto somos un pedacito de Dios. Pensar lo bueno atraerá lo bueno. Y ello depende de la forma en que lo hagamos para atraer a las personas con las que estamos relacionados. He aquí algunas de las afirmaciones para cambiar la frecuencia de nuestros pensamientos:

YO SOY la presencia de Dios en mi negocio, en mi vida, en todos mis asuntos. YO como hijo de Dios no puedo carecer de nada, mucho menos de dinero cuando éste es el símbolo de la sustancia y la abundancia de Dios en la tierra. YO soy la riqueza de Dios. YO soy la afluencia y la abundancia de todo lo que YO pueda necesitar. Como es arriba es abajo y si arriba tengo yo la paz y el orden, abajo no puedo tener angustia y desorden. Arriba y abajo son una misma cosa. Gracias Padre que me has oído y siempre me oyes.

Como podrá ver el lector, al repetir está afirmación necesariamente se atrae la abundancia que el mundo o Dios tiene reservada para todos. Y si se trata de dinero, pues también porque forma parte de la cultura milenaria. Solo hay que usarlo como “Dios manda” para que dure y se reproduzca.

Abundancia y prosperidad
Al adentrarnos en este tema podemos darnos cuenta de que existen varias publicaciones que “amenazan” con mostrar la técnica para hacer dinero. Como lo hace Carlos Slim o Bill Gates. Habrá que esperar las buenas nuevas. Pero mientras hay que leer un libro famoso y muy leído, recomendable por su contenido en inversiones inmobiliarias, es el libro Padre Rico Padre Pobre, escrito por Robert Kivosaki y Sharon L. Lechter, mismo que nos enseña que el dinero debe trabajar para nosotros, no nosotros para el dinero.

Todos comenzamos la vida con retos: cómo sobrevivir, de qué manera crecer, dónde estudiar y trabajar, qué hacer para mejorar nuestro estatus. Por ello es que algunos toman el camino que los estudiosos del tema llaman “carrera de ratas”. Les interesa saber dónde obtienen un título universitario, en qué financiera les autorizan una hipoteca, qué agencia les vende un auto a plazos, y cuáles bancos cuentan con mecanismos para otorgar créditos bancarios pagaderos “hasta que te mueras”. Unos poco a poco escalan en la compañía. Y otros logran obtener un par de incrementos sustanciales a su salario mensual. Son los aburridos, los conformistas, los medrosos, los resignados con la mediocridad.

Otros comienzan buscando por su propia cuenta ingresos. Desde pequeños se relacionan con las palabras: “trabajo y ganancia”. El dinero que ganan lo invierten en otros negocios que producen más dinero. Y así sucesivamente. Los autores de obras sobre este asunto recomiendan familiarizarse con las ventas, con los bienes raíces y con diferentes trabajos que permitan aprender en muchas áreas. Después, dicen, hay que aplicar dichos conocimientos en los negocios propios.

Una fórmula para ganar dinero
Es interesante lo del padre rico que vive en una casa sencilla, la misma en que ha vivido toda su vida, la que no cambia. En lugar de comprar un buen coche o adquirir una casa con jardines y alberca, el tipo prefirió invertir su dinero en negocios, en pagar buenos salarios a quienes trabajan para él. Y en adquirir bienes raíces para obtener estabilidad y certidumbre.

Al comprender esa lección, como cualquier “alumno” dejó que su dinero fuera más productivo. Por ello incursionó en el negocio de bienes raíces; adquirió casas que en algunos casos rentó para pagar la mensualidad de las hipotecas que también contrató. Así lo hizo hasta llegar a contar con cientos de propiedades alquiladas, mismas que cada mes le generaron cantidades importantes de dinero, ingresos que reinvirtió en más casas hasta llegar a construir un importante activo inmobiliario que actualmente le genera recursos abundantes. Es el ejemplo de Robert Kivosaki y Sharon L. Lechter, autores del libro Padre Rico Padre Pobre. El secreto: reinvertir sus ganancias.

Muchas personas que inician su negocio gastan todo lo que ganan. No reinvierten para hacer más competitiva a su empresa ni contratan personal especializado y menos aún adquieren mayores activos o materiales de trabajo. Están contra la cultura de los japoneses, los que acostumbran reinvertir sus ganancias hasta que el negocio logra desarrollarse para ser autosuficiente. Pero de ello hablaremos en las próximas entregas y le platicaremos cuál puede ser una de las grandes diferencias entre un empresario japonés y un mexicano, entre un inversionista regiomontano y un ahorrador poblano, entre aquel que le pide a la Virgen de Guadalupe que lo ayude y el que pregunta a su Dios qué puede darle a su fe.

Queremos comentarle a usted muchos consejos, los que podrían ayudarlo a atraer la prosperidad, la abundancia, la tranquilidad y la felicidad. En tanto puede usted adquirir los libros que mencionamos para, si le interesa y le hace falta, empezar a ver la vida de otra manera. Recuerde que somos lo que pensamos, lo que amamos, lo que atraemos; que el poder está en nosotros mismos; que sólo hay que aprender a usarlo a partir de despojarnos de los pensamientos negativos, del NO que es el mayor obstáculo al cual nos enfrentamos…




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