México de los ricos y la monotonía Por Lina Domínguez
México es un país de contrastes exorbitantes. Tenemos al hombre más rico del mundo, y una pobreza extrema que lacera el alma nacional.

La delincuencia organizada ha tomado las riendas. Y los políticos han olvidado lo verdaderamente importante de su responsabilidad. Entregarse en cuerpo y alma al país que los eligió, que confió en ellos para administrar los recursos del pueblo y generar buenas cuentas a la población. Hoy solo luchan por el poder, por tener más y llegar más lejos, sin importarles nada en absoluto. La solución, porque hay que tener una para poder discernir; una sociedad civil organizada, misma que logrará hincar a los políticos clamando piedad en el castigo que les tocará recibir cuando la rendición de cuentas sea un verdadero fiasco. Pronto lector. Pronto.

Después de este lapso de ira por los momentos que vivimos, es grato poder leer en las redes sociales, en el ciberespacio opiniones que por su sapiencia nos hacen reflexionar y contar con un poco de esperanza. Somos muchos mexicanos buenos, que queremos rescatar a México. Que trabajamos todos los días entregando nuestro mejor esfuerzo.

Madres solteras y padres solteros también. Personas con discapacidad que trabajan y brindan mejores resultados a los patrones. Empresarios visionarios que contratan a personas discapacitadas. Y claman en todo sitio el profesionalismo, la dedicación y entrega de esta clase de personas, que por ser  “diferentes” son mejores. Mucho mejores que los seres “normales”. Por el simple hecho de hacer su mejor esfuerzo. Y obviamente las familias unidas y los jóvenes entusiastas y visionarios.

La pregunta es: hacemos nuestro mejor esfuerzo, o simplemente la vamos llevando, con la entrega de lo que nos exigen los altos mandos, trabajo monótono y sin ningún elemento novedoso. Hay que agradecer todos los días el simple hecho de estar respirando y gozar de buena salud. Todo lo demás viene por añadidura, y como alguna vez una buena amiga me dijo: “a todas las personas que dan su mejor esfuerzo, y son ordenadas, trabajadoras, responsables, tarde o temprano triunfan y tienen éxito”. Sin duda podría ser esta la frase en todas las empresas o negocios de México.

Les comparto una queja-reflexión-realidad del escritor Catón. Todos los días, si somos millonarios, debemos recordar por qué lo somos.

Gracias a todos los lectores y nos comunicamos pronto.

“Me propongo demandar a la revista "Fortune", pues me hizo víctima de una omisión inexplicable. Resulta que publicó la lista de los hombres más ricos del planeta y en esta lista no aparezco yo.

Aparecen, sí, el sultán de Brunei, aparecen también los herederos de Sam Walton y Takichiro Mori.

Figuran ahí también personalidades como la Reina Isabel de Inglaterra, Stavros Niarkos. Y los mexicanos Carlos Slim y Emilio Azcárraga.

Sin embargo a mí no me menciona la revista.

Y yo soy un hombre rico, inmensamente rico.

Y si no, vean ustedes:

Tengo vida, que recibí no sé por qué, y salud, que conservo no sé cómo.

Tengo una familia: Tuve un esposa adorable que al entregarme su vida me dio lo mejor de la mía; hijos maravillosos de quienes no he recibido sino felicidad; nietos con los cuales ejerzo una nueva y gozosa paternidad.

Tengo hermanos que son como mis amigos, y amigos que son como mis hermanos.

Tengo gente que me ama con sinceridad a pesar de mis defectos, y a la que yo amo con sinceridad a pesar de mis defectos.

Tengo lectores a los que cada día les doy gracias porque leen bien lo que yo escribo mal.

Tengo una casa, y en ella muchos libros (mi esposa diría que tengo muchos libros, y entre ellos una casa).

Poseo un pedacito del mundo en la forma de un huerto que cada año me da naranjas que habrían acortado aún más la presencia de Adán y Eva en el Paraíso.

Tengo un perro que no se va a dormir hasta que llego, y que me recibe como si fuera yo el dueño de los cielos y la tierra.

Tengo ojos que ven y oídos que oyen; pies que caminan y manos que acarician; cerebro que piensa cosas que a otros se les habían ocurrido ya, pero que a mí no se me habían ocurrido nunca.

Soy dueño de la común herencia de los hombres: alegrías para

disfrutarlas y penas para hermanarme a los que sufren.

Y tengo fe en Dios que guarda para mí infinito amor.

¿Puede haber mayores riquezas que las mías?

¿Por qué, entonces, no me puso la revista "Fortune" en la lista de los hombres más ricos del planeta?"

¿y tú cómo te consideras?

¿Rico o Pobre?”

“HAY GENTE TAN POBRE QUE LO ÚNICO QUE TIENE ES...DINERO”




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