Luces y sombras sobre Puebla Por Alejandro C. Manjarrez
Empezó la nueva historia política de Puebla. Se trata de una revolución incruenta cuyo objetivo, dice el general en jefe, será derrotar a la pobreza, revertir el deterioro ecológico, mejorar la inseguridad y eliminar la corrupción. Para ello aparecieron en el “campo de batalla” tres generales y una generala, cada uno con la responsabilidad de hacer válida aquella frase que dice:
el inicio es la mitad de todo.

Y en efecto, si son firmes los primeros pasos del equipo morenovallista, el próximo gobierno tendrá una larga luna de miel. Pero si alguno de ellos se equivoca o falla en el encargo que incluye el respeto a la inteligencia de los poblanos, ese error le hará mucho daño a Rafael Moreno Valle Rosas, el único responsable de esta, insisto, revolución incruenta.
LOS GENERALES
Fernando Manzanilla Prieto:
se ha dicho hasta el hartazgo que este economista egresado de Harvard es muy eficiente y que por ello suele hacer las veces de alter ego de Rafael Moreno Valle Rosas, el gobernador electo. Nadie duda de su eficacia y visión de Estado, cualidades que lo alejarán –se supone– de cometer las pifias comunes en los administradores públicos de la nueva generación. Además, según se dice, es un tipo bien informado, tanto que hasta conoce lo que ocurre en las cañerías de la administración pública y también de la política. Entre sus actividades a favor de la causa morenovallista, le tocó participar en la concepción de los cuadros que habrían de conformar algunas de las dirigencias estatales o nacionales de los partidos políticos que formaron la Alianza triunfadora. Por ejemplo: Luis Maldonado, Jorge Kahwagi y Cabalan Macari, por citar a los tres más conocidos e influyentes en el ánimo del grupo que llegará al poder. Ahora le toca cuidar, coordinar y orientar a quienes participan en la transición de gobierno más espectacular en la historia de Puebla. Y digo espectacular porque los estilos de Mario Marín y Moreno Valle son diametralmente opuestos en todo, incluida la forma de administrar las finanzas públicas.

Amy Camacho: se estrena en la complicada administración pública, ubicación que rechazó una y otra vez porque nunca la convenció lo que entonces pudo haberle parecido un innecesario desgaste personal. Prefirió seguir con su negocio que integrarse a la otra fauna, la política. Ahora, con su participación, tendrá que adaptarse a lo que siempre le hizo el fuchi. Y disponerse a buscar el lado bueno de la función pública para poder sobrellevar lo que para ella había sido el terreno pantanoso y cochino. Si resiste, seguramente la veremos como titular de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, ubicación que la pondría en la mira de las críticas ya que, como parece que sucederá, le tocaría coordinar las acciones del rescate del Lago de Valsequillo, para ser algo así como juez y parte y uno de los principales beneficiarios directos de ese importante desarrollo urbano y ecológico. Esto por la plusvalía de sus terrenos (Africam).

Pablo Rodríguez Regordosa: es quizá el activo más importante del PAN poblano. Para empezar su nueva actividad tiene la necesidad de sacudirse su reconocida animadversión hacia todo lo que huele a PRI. Y aunque no se olvide las razones y la presión que a través de Jorge Estefan el gobierno de Bartlett ejerció sobre don Herberto Rodríguez Concha, su señor padre (lo amenazaron con meterlo a la cárcel, presión que agravó sus males físicos hasta que se murió), mientras sea parte del nuevo gobierno, tendrá que congelar las vísceras y entender (si acaso lo acosan los malos recuerdos) que el resabio político debe guardarse para cuando se hacen las memorias o ya no se está en el servicio público. Y vaya que tendría mucho de qué escribir. Todo indica que será el titular de la Secretaría de Desarrollo Económico que por ahora maneja José Antonio López Malo. Ardelio Vargas Fosado: es sin duda el más valiente de los priistas en funciones ya que aceptó integrarse a un gobierno cuya esencia choca con la ideología de su partido. Se le considera un estratega de la información preventiva, experiencia que adquirió en el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen). En automático su perfil (creo que él ya lo anticipó) fue considerado para que se haga cargo de la Secretaría de Seguridad Pública. El problema es que se sienta el chicote vengador y empiece su labor por tratar de “moralizar” a los cuerpos policiacos. Peor si para ello solicita el apoyo del Ejército, la PGR y la SSP debido a que este tipo de acciones equivalen a dar de manotazos en el avispero antes de fumigarlo, maraña que en Puebla es algo parecido a un panal que ahí está, digamos que pasmado. Imagínese el lector al gobierno federal tratando a Puebla como un territorio disputado por las bandas del crimen organizado. O que el secretario federal de Seguridad Pública pida información para cumplir la cuota de gobernadores que, según Antonio Navalón, articulista de El Universal, le prometió a Felipe Calderón. Usando una expresión popular, podríamos decir que a don Ardelio le tocaría bailar con la más fea, celosa, conflictiva, chismosa, intrigante, traicionera, vengativa, arrítmica y apestosa.

LA CALMA CHICHA
Y ya que hablamos de Seguridad Pública es necesario hacer algunos trazos de lo que pasa en Puebla, estado sobre el cual pende la amenaza del narco.

Conforme se acerca el día del cambio de gobierno, crecen las expectativas y las preocupaciones. En el primer caso hay un grupo importante de poblanos que espera de Rafael Moreno Valle Rosas más, mucho más de lo estratégica y financieramente posible. Y con relación al desasosiego, digamos que natural, existe otro grupo, también significativo, que se preocupa por el 2011 porque, dicen, podría traer algunas calamidades cuyo impacto afectaría la inversión privada y la tranquilidad social que aún se vive en Puebla.

Este último sentimiento es el que manifiestan los empresarios considerados primordiales para el desarrollo de Puebla. Su temor es que se altere la seguridad que les ha motivado a invertir y les permite caminar por las calles sin el Jesús en la boca que, por ejemplo, agobia a los neoloneses y tapatíos. Suponen que el próximo mandato no podrá poner las barreras que nos mantengan aislados de la ola de violencia que asola al país. La razón, paradójicamente, es la honestidad con que seguramente se manejará la administración morenovallista.

Si partimos de que el crimen organizado se ha expandido por el territorio nacional, según sus intereses o pleitos o respuestas al ejercicio de la ley federal, tenemos que suponer que Puebla podría estar en la lista de sus próximos objetivos. Este digamos que fenómeno natural, es lo que asusta a los ciudadanos privilegiados por la diosa fortuna. Me refiero a la “tribu” que unida tiene el dinero suficiente como para –ya lo dije– detonar el desarrollo económico local. Y también para figurar entre los secuestrables que despiertan la ambición de las bandas dedicadas a esta rama de la delincuencia organizada.

Otro de los motivos de la inquietud de los hombres de dinero, es que muchos de éstos confiaron en que Javier López Zavala ganaría la elección, y a ello le apostaron, pero no por simpatías personales o razonamientos ideológicos, no, sino porque –dicen– el PRI les garantizaba la continuidad que incluía los aspectos de seguridad y tranquilidad social. Es obvio que no obstante el “borrón y cuenta nueva” o la declaración sobre la ausencia de la común “cacería de brujas”, está presente el fantasma de la vendetta política, algo que para ellos no tiene mucha importancia en el contexto apuntado.

El juicio de cada cual parece tener una coincidencia que también es paradójica. Creen que el gobierno marinista ha podido mantener el orden social e impedir la presencia de los cárteles porque “ha sabido negociar”, precisamente para que Puebla no se convierta en una de las sedes de la violencia y los negocios que promueve el narcotráfico.

Uno de esos empresarios me dijo “aquientrenos”, que a veces son necesarias las negociaciones entre gobierno y cárteles, tal y como ocurre en Estados Unidos donde las mafias han hecho algún tipo de pacto con las autoridades. Ese criterio que puede ser bueno o malo, según su punto de vista, me llevó a compartir con usted lo que está leyendo, manifestaciones que nos obligan a pensar en otro escenario, el que se nos ha presentado con Ardelio Vargas Fosado el frente.

Sin menoscabo a la reconocida experiencia y capacidad de Ardelio en áreas de seguridad pública y nacional, y tomando en cuenta aquello de que hay que “saber negociar” con los estrategas del crimen organizado, cabe preguntarse:
¿Rafael Moreno Valle logrará que Puebla se mantenga sin la presencia del narco? Es un tema complicado por lo que implica y lo que trae detrás. Vea usted: si se le combate de manera frontal podríamos tener, quizá, reacciones como las que hemos visto en otras entidades. Y si se soslaya su posible y próxima presencia, puede ser que Puebla se convierta en uno más de los estados rehenes del crimen organizado, amenaza que complica cualquier programa de gobierno, incluido el de Rafael Moreno Valle.

La revolución prometida dejaría de ser incruenta…

acmanjarrez@hotmail.com



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