Cien Años Por Miguel Ángel C. Manjarrez Álvarez
El artista plástico Óscar Vivaldo, montó una exposición sumamente interesante, distinta. La muestra se llevó a cabo en el campus de la Universidad Iberoamericana, plantel Puebla. El curador logró un interesante performance, una especie de catrina bailarina mostrando movimientos de danza contemporánea, acompañada de un grupo de mariachis al son de México lindo y querido. El ingenio del mexicano quedó manifiesto en todos los rincones: mamparas con los rostros de los presidentes de México, desde 1910 hasta nuestros días. Algunos efectos en las fotos y, en la parte superior la obra del artista, el ya famoso “arte objeto”.

Todo fue digamos que normal hasta que se escuchó el anuncio que autorizaba una pinta o frase o un mensaje o cualquier expresión que cupiera en la obra.
Al principio, los asistentes con plumón en mano nos mostramos temerosos, tímidos y extrañados ante semejante oportunidad. Unos y otros se intercalaban miradas de asombro. “Puedo intervenir una obra”, preguntó alguno. Y no faltó el temerario que plasmó su frase, pensamiento o reflexión en la cara del ex presidente de México que le cuadró. El primero objetivo fue Carlos Salinas cuya cara quedó adornada con la frase: “¡Ya Vete!”. Y ahí comenzó el ejercicio liberador que despojó a muchos de los asistentes de la adrenalina y los sentimientos obscuros acumulados, emociones heredadas por la historia, familia, vivencias, crisis, en fin, todo lo guardado de acuerdo a la edad del valiente interventor de cada obra.

Pero y a todo esto, ¿qué le pasó a la imagen del presidente Calderón y los ex presidentes de México? Todos recibieron el mensaje del reclamo que se merecen. Ninguno tuvo una frase de gratitud, esperanza, respeto o reconocimiento. Díaz Ordaz, Carlos Salinas, Vicente Fox y Calderón Hinojosa fueron los más vapuleados. ¿La razón?

Según percibí, el error de los políticos mencionados fue haberse rodeado de un equipo incapaz en algunos casos, y celoso, ambicioso y corrupto en otros, pero al final de cuentas todos formaron una barrera o burbuja enorme alrededor del mandatario en turno a quien cubrieron de engaños y lisonjas. Por ejemplo, frases como: “Señor, su gestión es admirable. El discurso que acaba de pronunciar es el mejor que he escuchado. Las personas a las que usted ayudó le agradecerán de por vida la obra. Usted es visto como un artista de cine. Es usted el rey…” En algunos casos los elogios enloquecieron al poderoso y en otros lo sacaron de la realidad. Igual que pasa con los gobernantes locales y municipales. El reflejo de la ineptitud y mediocridad de los equipos que rodean al administrador de los recursos del pueblo.

Veamos un ejemplo actual: Fidel Herrera Beltrán fue uno de los destinatarios del aplauso verbal que trastoca y afecta el sentido común. Lo peor es que se la creyó y ahora quiere lanzarse para presidente de México. ¿Acaso nadie le ha dicho que aunque se haya gastado sumas millonarias en industrias televisivas o en anuncios en todos los medios nacionales, nunca dejará de ser el protagonista de la chunga “yo te vi yo te vi”? ¿Se habrá olvidado de que él es el personaje de las grabaciones que lo retrataron como un gobernador chambón y autor de frases de antología picaresca como: “estos no tienen llenadera”? A ello hay que agregar los muchos asuntos pendientes en Veracruz, como el pago a proveedores y contratistas por miles de millones. Y aumentar los becarios, que no sicarios, abandonados en Europa sin dinero. Y sumar aquello de que la inseguridad “no existe”. Y adicionar el endeudamiento sin precedentes por la famosa bursatilización. E incluir la baja calificación de Standard & Poor´s, que equivale a un tache o a un “ya no invierta en Veracruz”. Y no pasar por alto otros temas igual de perjudiciales para su ya de por sí deteriorada imagen pública.

Bueno, pues a pesar de todo el ex referido salía a cuadro para decir que las transnacionales invierten en Veracruz y que no hay deuda; que es un estado seguro y primer generador de empleos... Sus propios auto-halagos le impidieron escuchar la rechifla de los veracruzanos, expresión popular que ahí quedó en la historia veracruzana.

LA SOLUCIÓN
Dicen que cuando se critica hay que dar una solución. Por ello digo que habría que crear la figura del “netólogo”, o sea quien diga la neta al gobernante en turno. O ponerle un nombre más bonito como el de Coordinador General de Cruce de Información Social Institucional del Ejecutivo. U otro nombramiento igual o más rimbombante para que se respete el cargo y su titular no sea catalogado como el chismoso del equipo. Pero sea cual fuere el nombre del cargo, el ungido tendría que jurar sobre todas las cosas importantes en el mundo terrenal y en el reino de los cielos, que siempre informará con la pura neta.

Su obligación: decir la verdad sobre lo que piensan los ciudadanos del gobernador, incluidas sus críticas por el incumplimiento de compromisos, o el abandono de los grupos vulnerables, o la denuncia contra funcionarios corruptos y otras cosas que nunca se dicen para no incomodar al gobernante. Dejar que funcione el “plumón de la intervención” para que el poderoso en turno se entere de lo que dicen y piensan de él.

OTRA FORMA DE MEDIR LA POPULARIDAD
Siguiendo la idea del artista Óscar Vivaldo, imaginemos una mampara gigante con la foto del gobernador o presidente municipal de cualquier estado, ciudad o municipio. A un lado una repisa con el plumón para que el ciudadano escriba un mensaje de aliento, de reclamo o de petición, mensajes que respeten la civilidad.

O en el último de los casos, si no hay presupuesto, un iphone o blackberry con el uso moderado del facebook, admitiendo toda clase de comentarios para estar informados del clima social que impera en el territorio donde gobiernan.

Otro de los que necesita urgentemente de la figura del “netologo” es Manuel Martínez Garrigós, presidente municipal de Cuernavaca, el joven político que de estar considerado como la esperanza de los ciudadanos de la ciudad de la eterna primavera, pasó a ser uno de los alcaldes más vapuleados de la historia de dicha ciudad. Lo alarmante es que le faltan todavía dos años para concluir con su mandato. Si cambiara de estilo y se rodeara de las personas correctas, en esos dos años podría lograr e incluso concretar lo que sus gobernados solicitan.

Ahí está, pues, la propuesta del “netólogo” o asesor oculto para que los gobernantes conozcan cómo anda su imagen, qué problemas tiene y cuáles son las fallas de sus funcionarios. Quizás dejarían de hacer el ridículo. Superar la figura aquella que hace dos mil años le musitaba al César: “Recuerda que eres mortal”. En fin, que de perdida contraten al curador de Óscar para que él construya el “muro del pueblo” y cada semana lean lo que ahí ponen sus gobernados, al final de cuentas, sus jefes.



ARTÍCULOS ANTERIORES
moncler kurtka parajumpers cena canada goose sklep moncler sklep woolrich outlet parajumpers kurtka moncler sale peuterey kurtka damska canada goose warszawa parajumpers outlet canada goose parka canada goose kurtki belstaff kurtka