Venganzas y recules del poder Por Alejandro C. Manjarrez

Crónica de un pleito anunciado


Cuando alguien le dijo a José López Portillo que estaba proyectando una mala imagen, el entonces presidente respondió: “Paco Galindo Ochoa la maneja pensando en que el Presidente es él”.

No obstante esa voz de alarma y otras más que sin ponerse de acuerdo se le sumaron, don José se pasó por el arco del triunfo las alertas amarillas. Por eso terminó cargando los peyorativos de jolopo y de perro.
Ángel Aceves Saucedo, senador de la República, quería ser gobernador del estado de Puebla. Tenía el perfil académico y el talento suficiente para ejercer el cargo; sin embargo, uno de los comunicadores de Miguel de la Madrid, decidió ayudar a Mariano Piña Olaya engañado a su jefe: una vez por semana, cuando el economista Aceves publicaba su colaboración en algún periódico nacional, el Presidente recibía ese artículo con subrayados perversos. Y con esas mismas palabras, el aliado de Piña formaba frases en contra de la política económica del Estado mexicano. Por ejemplo: en las líneas que decían “sabemos que Miguel de la Madrid, ordenó el nuevo esquema financiero del gobierno para que México no se ciña a la idea de la absurda esclavitud que fomenta la dependencia del petróleo”, el tipo marcaba las palabras para que al leerlas de corrido se tergiversara el sentido del escrito y leyera lo siguiente: “Miguel de la Madrid ordenó que México se ciña a la dependencia del petróleo”. La grilla dio resultado y el candidato fue Mariano Piña.

Sirvan, pues, estas dos referencias escritas a vuela pluma, para enmarcar lo que parece estar pasando en Puebla, entidad gobernada por quien se rodeó de varias personas cuyo interés privado puede llegar a trastocar el ejercicio de gobierno. Pero antes de abundar sobre el tema le comento otra anécdota, digamos que ilustrativa, sobre la forma de ser de quien hoy encabeza el gobierno de Puebla:

Yo no doy golpes
Se acercaba la designación del candidato que supliría a Melquiades Morales Flores. Tres aspirantes luchaban por la nominación. Uno era Rafael Moreno Valle Rosas, otro Germán Sierra Sánchez y el tercero Mario Marín Torres. Las encuestas definirían quién debería ser el priista postulado. De ahí que los dos primeros optaran por los impactos mediáticos, mientras que Marín dedicaba su tiempo en relacionarse con la base del PRI.

En alguno de los acercamientos con los columnistas, Moreno Valle invitó al que esto escribe y a dos colegas. Quería mostrarnos su spot de precampaña y de paso el de Germán Sierra que alguien le entregó antes de su difusión. Uno de los compañeros le propuso reventar el promocional de Germán, para lo cual habría que filtrarlo a los medios en sobre cerrado y sin remitente. Rafael hizo como si no lo hubiera escuchado pero el de la idea insistió. “No, no –fue la respuesta enfática del aspirante–. Si yo llego a ser candidato primero y después gobernador, será sin valerme de la guerra sucia que ha deteriorado la política”.

Las palabras de Moreno Valle, que por cierto he repetido de memoria, lo mostraron entonces como un político limpio y bien intencionado. Perdió la nominación precisamente por ese comportamiento pero, como ya lo sabe el lector, seis años después la ganó mimetizándose con la heterodoxia de la política mexicana.

Aquella actitud que podría ser o no inteligente, el lector lo dirá, requiere de un estudio o ensayo sobre la forma de ser de los políticos modernos. Mientras alguien se anima a desarrollar el tema, abordaré lo que parece una pintura realista; es decir, el cómo se percibe el gobierno del estado de Puebla:

Primer brochazo
Para combatir el denuesto en contra de Rafael durante la campaña que lo llevó a la gubernatura, el grupo Moreno Valle formó un equipo contestatario para incrustarlo en las redes sociales. Estos guerrilleros cibernéticos o terroristas informáticos, respondían columnas, comentarios y criterios usando epítetos y descalificaciones rayanas en el analfabetismo funcional. Según ellos defendían a su candidato de otros epítetos y descalificaciones de la misma factura. Fueron sin duda la cuña del mismo palo o la sopa del chocolate enemigo. Triunfaron. Y por esa victoria recibieron su premio burocrático.

Las acciones electorales emprendidas debieron acabarse junto con la campaña. Pero no fue así porque su inercia las mantuvo vigentes aunque con menos intensidad. Hoy prevalece ese llamémosle analfabetismo funcional como respuesta recurrente en las redes sociales. Basta que los guerrilleros informáticos lean algunas palabras del contexto periodístico, para que formen las frases que desean vender a su jefe y paradigma. Y éste, según parece, las compra, se molesta y actúa en consecuencia.

Pincelada gruesa
Uno de los editores de la prensa poblana vendió al gobernador Moreno Valle la idea de que se rasgaría las vestiduras para defenderlo, incluso censurando a sus columnistas. Usó el mismo método del comunicador delamadridista; es decir, subrayó palabras y frases para una vez armadas justificar sus decisiones contra la libertad de expresión. Y como Moreno Valle estaba sensible, pues le dio resultado la treta.

A esa entrega de criterios agrego otro hecho también importante: siendo candidato, Rafael había leído y emocionalmente sufrido los ataques en su contra, prácticamente de toda la prensa local que por aquellos entonces servía a los intereses políticos de Mario Marín y su “delfín” Javier López Zavala. Es obvio que le molestaron y que abonaron el terreno donde meses más tarde, ya como gobernador, sembraría la iniciativa que el Congreso local aprobó ipso facto. El “fruto” nació para poner en vigor la llamada “rafamordaza”, ley que desapareció del Código Penal los delitos de difamación y calumnia para modificar el daño moral que establece el Código Civil: se aumentó al doble la pena patrimonial, modificación que operará como el “petate del muerto”, susto que dudará hasta que aparezca el primer amparo en contra de esa peregrina acción judicial.

El graffiti
El ambiente de los primeros cien días de gobierno produjo el tufo de la venganza contra la prensa escrita cuyos efectos, argumentan los encargados de la comunicación morenovallista, no debieran impactar en la sociedad porque casi nadie lee. A partir de este criterio se privilegiaron los medios electrónicos poblanos, mismos que, paradójicamente, en la mayoría de los casos, basan las gacetillas y justifican sus convenios en la información que procesan o tamizan, gran parte de ella obtenida de lo que publican los periódicos.

El Sol de Puebla, el periódico ancla de Puebla, cambió el tono de su información política después de que el gobernador se entrevistó con Mario Vázquez Raña, presidente de la OEM. De ahí que los directivos locales abandonaran su sentido crítico para apechugar y respetar la complacencia y bonhomía de su máximo jefe.

Excepto Síntesis, diario afín al proyecto político del gobernador, el resto de los periódicos entró en un proceso de crisis administrativa-financiera, fenómeno que en el mejor de los casos los obligó a reducir personal. Otros dejaron de circular porque su economía estaba basada en los convenios de publicidad. Y dos o tres decidieron comercializar su equipo de impresión para tratar de compensar los ingresos que perdieron.

Así, los “ahorros” en el presupuesto de Comunicación Social se aplicaron al gasto destinado a la contratación de los medios electrónicos, principalmente Televisa y Azteca. Y no porque su información haya contrastando con la de los periódicos que atacaron o criticaron al candidato de la alianza multipartidista. De ninguna manera. Simplemente le dieron prioridad al proyecto mediático del gobernante, estrategia basada en el impacto de la televisión. La justificación de Marcelo García Almaguer, comunicador de Rafael y hoy director del Sistema de Comunicación del gobierno poblano y coordinador del uso de las redes sociales, se basó en la necesidad de borrar la pésima imagen de gobierno que dejó Mario Marín Torres.

Brocha gorda
Si nos guiamos por la experiencia que parece soslayar el staff del mandatario de Puebla, ningún servidor público está a salvo de las filtraciones sobre su vida privada. No existe inmunidad y menos aun impunidad para quienes gobiernan. El hecho de “castigar” a la prensa escrita que, hay que decirlo, en el 98 por ciento de los casos fue gobiernista hasta que perdió el PRI, es menospreciar sus efectos a veces demoledores si consideramos como bueno el criterio de Raúl Torres Salmerón.

Cuenta Raúl que cuando era director de Comunicación Social de Manuel Bartlett, éste le reclamó que figuraran en la relación de publicidad oficial las “hojas parroquiales”, como llamada el ex senador a la “prensa chica”. La respuesta del hoy director del diario El Popular, fue en el sentido de que esas hojas podrían difundir lo que suele resultar incómodo para los gobernantes. Y además hacerlo utilizando el viejo método que se basa en el reparto masivo”.

Quienes chueco o derecho son los herederos del sistema que utilizaron los pregoneros del virreinato, han sido tradicionalmente menospreciados por el poder. La diferencia es que hoy tienen acceso a las redes sociales para desde ahí lanzar sus proclamas a los cuatro vientos. Algunos lo harán manifestando sus críticas con el sentido profesional y ético que obliga el oficio, pero otros aparecerán anteponiendo la víscera puyada por la necesidad y, perdón la crueldad, por el hambre.

Ahora retomo lo que dijo Ángel Aceves Saucedo sobre este ejercicio tan común como insoslayable. “Si llego al poder lo haré con el interés de crear un programa financiado por el gobierno para mejorar el nivel profesional y cultural de los periodistas”. En ese esquema el doctor también incluía comunicadores egresados de las universidades. “Hay que darles las herramientas para que mejoren, en vez de sentenciarlos a muerte civil y después guardar sus cadáveres en las oficinas públicas, actitud ésta muy chambona; produce el tufo rancio decimonónico”. El economista, que por cierto fue considerado como uno de los mejores profesionistas de México, decía que le gustaba el box y por ende pelear distintos combates con rivales de su peso. Pero que nunca lo haría con los periodistas porque estaría atentando contra su propia inteligencia. “Es un grave error –dijo al que esto escribe– madrear a quienes no tienen más defensa que las veintiséis letras del alfabeto, las mismas que, sentenció Gütemberg, forman el ejército más poderoso”. (He aquí la frase completa del inventor de la prensa: “La imprenta es un ejército de 26 soldados de plomo con el que se puede conquistar el mundo”).

El mural
¿Qué pasó con la sensibilidad política de Rafael Moreno Valle Rosas? ¿Por qué decidió aceptar los malos consejos de su equipo de comunicación o de sus amigos dueños de medios? Creo que nunca escucharemos las respuestas en la voz del mandatario; sin embargo, podemos intuirlas si observamos el gran mural que se empezó a pintar después del 4 de julio de 2010 y en su primera parte concluyó el 11 de mayo del 2011.

Como ya quedó escrito, con el “ejército” de 26 soldados –ahora en calidad de fonts cibernéticos– la prensa es un ente que en su conjunto resulta imposible manipular. Dice el escritor español y periodista Arcadi Espada, que el periodismo nació de la sociedad para controlar al poder, y que ahora lo maneja el poder para controlar a la sociedad. Puede ser, empero este criterio choca con la teoría reciente sobre la relatividad de Einstein combinada con la mecánica cuántica. Según los científicos estudiosos del tema, esta teoría o explicación determina que el presente es equivalente al pasado, cristalizado del futuro. Esto significa que el efímero momento que llamamos presente ya pasó, y que las incertidumbres del futuro cristalizan en el pasado y cambian desde ser posibilidades en varios lugares al mismo tiempo hasta ser certidumbres estáticas.

¿Complicado verdad?

Si pero no, como diría la famosa comadre Chona, lideresa de su tiempo digamos que literario, y también cabecilla de los mercados o tianguis tradicionales donde el pregonero tenía su papel y empezaron revoluciones silenciosas y estridentes. Lo obvio es que hay gobernantes que no obstante conocer bien la ruta, deciden caminar por la senda que transitaron sus antecesores. Por ello se tropiezan con las mismas piedras y caen en el hoyo donde antes cayeron sus pares.

En fin, ya sabemos y se ha confirmado que cuando surgen las aristas en la relación prensa-poder, éstas dañan el prestigio de los gobernantes. Se trata, pues, de un hecho más que comprobado que me lleva a las últimas preguntas cuyas respuestas quizás queden en el limbo: ¿por qué considerar enemigos a los periodistas? ¿Por qué tratar de vengarse de la prensa que durante la campaña le resultó incómoda o parcial? ¿Por qué jugar sucio en perjuicio de quienes no piensan igual?

Concluyo esta entrega con la frase de quien ha sido reconocido en el mundo como uno de los humanistas más importantes del siglo xx debido a que, entre otras de sus acciones, salvó de la muerte a cuarenta mil perseguidos de Hitler, Franco y Musolini. Se trata de un personaje que, creo, todavía no conocen los nuevos funcionarios públicos de Puebla.

“Toda invocación al pasado es un llamado al porvenir”.
Lo dijo Gilberto Bosques Saldivar, quien también fue periodista.

acmanjarrez@hotmail.com
Twitter: @replicaalex
ARTÍCULOS ANTERIORES
moncler kurtka parajumpers cena canada goose sklep moncler sklep woolrich outlet parajumpers kurtka moncler sale peuterey kurtka damska canada goose warszawa parajumpers outlet canada goose parka canada goose kurtki belstaff kurtka