El bien y el mal en la emergencia nacional por el sismo Por Patricia Coen

El 19 de septiembre nos sacudió el sismo de 7.1 grados con epicentro en los límites de Puebla y Morelos. Por su cercanía con Puebla, Morelos y la Ciudad de México, se percibió mucho más fuerte que el sismo de 8.2 del 7 de septiembre.

Vimos inmediatamente la reacción de la sociedad civil, quienes como soldados programados ayudaron a los que cayeron en desgracia y vieron su patrimonio derrumbarse. En cuestión de minutos se salvaron vidas. Luego comenzó la tarea ardua de la remoción quirúrgica de escombros con la única finalidad de salvar vidas. Y así sucedió. Nacieron héroes. Se movieron emociones. Emergió la solidaridad y hermandad del pueblo de México. Todos, de alguna manera participamos. Y lo seguimos haciendo.

La mayoría de los mexicanos debemos estar agradecidos de no haber perdido nada. Solo daños pequeños que tienen arreglo. Y a los que fuimos afortunados nos toca la tarea de apoyar y darle seguimiento al aporte de la sociedad civil, de los gobiernos extranjeros.

De los apoyos gubernamentales. De las iniciativas ciudadanas novedosas y creativas para hacerle la vida menos pesada a todos aquellos que hoy, más que nunca, nos necesitan. Pues lo han perdido todo. Algunos duermen en el frio y en la lluvia.Bajo lonas que dejan pasar el agua. Tristes y desolados vigilando las ruinas de lo que antes fue su hogar. Donde se albergaban sus sueños. Donde se estaba en familia. Donde existían momentos de dicha y felicidad. Donde los momentos malos, en unión y solidaridad, se hacían buenos por la esperanza que da el consejo del más sabio de la familia y el comentario directo y fresco del más joven.

Debemos reflexionar qué sería de nosotros y de nuestras familias y agradecer que estamos bien. Y obligarnos por agradecimiento a la vida, a apoyar con lo que podamos a dónde queramos. Existen muchas opciones. Una buena opción es la Cruz Roja Mexicana. Hacerlo continuamente nos dará la satisfacción de ver a nuestros hermanos ponerse de pie y seguir luchando por sus familias.

El mal estuvo ahí

Fue realmente indignante ver a políticos con aspiraciones a nuevos cargos o a ascensos en sus carreras salir a posar con una gran sonrisa mostrando su ayuda. Donando cuatro cosas cuando viven en palacetes ocultos, monumentos a la corrupción y al desvío de recursos públicos. La mayoría recibió la repulsión de la sociedad civil. Ahí en el lugar y en el momento de la pasarela. Estos “servidores públicos” se percataron de la gran estupidez que estaban haciendo y recularon. Se fueron a trabajar desde sus oficinas y a observar de lejos el trabajo coordinado de la sociedad civil y el ejército. Los famosos topos. Los rescatistas y voluntarios que pasaron días dando su vida por sus hermanos en desgracia.

Lo preocupante es constatar que esos funcionarios que posaron en la tragedia para ganar votos o puntos, no tienen sentido común alguno. No tienen dignidad. Carecen de sensibilidad y moral. Son, disculpe la expresión, auténticos sacos de mierda. Y ahí están, viviendo del pueblo, saqueándolo, haciendo negocios. Lo bueno es que tienen nombre y apellido y saben perfectamente que la sociedad los conoce, los ubica, y los castigará.

El caso Morelos

Aunque el gobernador Graco Ramírez y su esposa Elena Cepeda niegan categóricamente las acusaciones en su contra. Acusaciones aberrantes. Mismas que fueron realizadas por participantes en las caravanas de ayuda que iban a ese estado. Difundidas en video. Donde acusaban al DIF Morelos de acaparar la ayuda en bodegas para luego, en nuevos empaques con el logotipo del gobierno, repartirlas a los afectados y con esto pararse el cuello y ganar puntos con sus gobernados. Lo único que ganó el gobierno de Graco, fue el desprestigio nacional e internacional y el odio de sus gobernados. La sociedad fue a las bodegas a rescatar los víveres y la ayuda para llevarla a su destino final. Los ciudadanos que participaron fueron acusados de saqueadores, estrategia fallida pues se revirtió otra vez negativamente al gobierno. Esperemos que el gobernador y familia entiendan que sus aspiraciones políticas de continuidad en el poder, quedaron sepultadas junto con los escombros.

La intención

No sabemos a ciencia cierta la intención de esta absurda estrategia. Si fue la ocurrencia de algún asesor, o la orden directa de los altos mandos de Morelos. Pero algo que se ve mal y genera suspicacia, es la teoría de que estos apoyos al ser captados y reorientados con el sello oficial, fueran contabilizados como gasto gubernamental y el dinero efectivo que se usa y justifica en situaciones de emergencia, quedara en la bolsa de algún pillo morelense. Eso sí es una mentada de madre.

Los desalmados

En la Ciudad de México emergen casos muy graves. Graves por el acto en sí y más graves por la muestra de la putrefacción social. Personas usando tarjetas de débito de una joven que había muerto en el sismo horas antes. Rapiña en los escombros. Gente haciéndose pasar por funcionarios de protección civil para asaltar a los inquilinos de inmuebles dañados. Renta de casas con depósito para apartado, que sorprenden al inquilino al que le urge una vivienda, pues se quedó sin ella, y ni siquiera se rentan las casas o existe el casero.

La esperanza

Una vez más, pudimos observar y constatar la solidaridad del pueblo mexicano. Vimos a las nuevas generaciones, aquellos que no vivieron el sismo del 85 o no lo recuerdan, participar activamente en las labores de rescate. En el acopio de ayuda. En la vigilancia de las entregas directas a los afectados. En la denuncia en redes de cualquier asunto que oliera mal. De crear plataformas novedosas para donar y ayudar. De preocuparse por sus hermanos mexicanos. La ayuda se desbordó. Ahora el reto está en que siga fluyendo y sea debidamente aplicada. Lo cual estoy segura de que estas nuevas generaciones, realizarán perfectamente la labor de vigilancia.

La realidad

Desgraciadamente observamos nuevamente que sigue habiendo políticos oportunistas y sin ninguna decencia. Algunos recibieron su merecido y hoy caminan con la cola entre las patas. Otros huyeron a tiempo o cambiaron su papel de actuación y las risas se convirtieron en seriedad. Es estupendo saber y constatar que conocieron la ira del pueblo. Que saben hoy que deben de ir con pies de plomo en cada decisión que tomen. Que las malas acciones serán perseguidas por la sociedad civil. Y será una persecución feroz.

Señores políticos. Sabemos que existe ayuda externa. Ayuda interna. Muchos recursos económicos. Por favor sean transparentes. Informen al pueblo de manera verídica la implementación de éstos. Y no corten presupuestos como la salud. La sociedad estará ahí pendiente de la aplicación de los recursos públicos y privados. De modo feroz.  

Sigamos ayudando en lo que podamos. Destinemos un porcentaje de nuestros ingresos cada mes a ayudar a la causa que más nos convenza. Sacrifiquemos una salida o un gusto. Cambiémosla por la satisfacción de hacerle la vida más llevadera a los que hoy nos necesitan y están golpeados por la tragedia y el desastre natural.

Hasta la próxima.

Patricia Coen

patriciacoen@revistareplica.com
@patycoen

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