EL PODER DE LA PALABRA Por Sue Aguayo

     Es un gusto el saludarles una vez más por medio de estas líneas, donde busco darles una serie de herramientas capaces de lograr en ustedes un mejor desarrollo en sus vidas.
     Convencido del poder de las palabras, las cuales rigen nuestro andar, he decidido hablarles de un tema, por demás interesante; la reingeniería del habla.
     Y ustedes se preguntarán, de qué trata esta llamada reingeniería.
     Cuando hablamos decretamos, pues nuestro subconsciente, capta cada uno de los mensajes negativos de una manera veloz, estos mensajes son breves, sin embargo, muy dañinos, quizá puedas pensar que esto no tiene veracidad, no obstante, les demostraré de una forma simple y sencilla.

     Existe algo llamado programación neurolingüística, la cual funciona a través de frases o acciones, que, al hacerlas de manera reiterada, nos brindan una acción automatizada.

La mejor forma de comprobar la eficacia de la programación neurolingüística, nos lleva a echarle un vistazo a la radio comercial; aquella donde nos transmiten los temas musicales del momento, aquellos que día a día se convierten en éxitos radiofónicos. La manera en la que las estaciones de radio y las compañías disqueras nos obligan a comprar los materiales discográficos de sus artistas, es por medio de las reiteradas emisiones de las canciones; mientras más escuchamos una melodía, más nos la aprendemos y aunque quizá nos caiga en el hígado la letra o el ritmo, la traemos todo el tiempo en la mente y de manera inconsciente empezamos a tararearla sin darnos cuenta, hasta llegar al momento de reaccionar y ver que estamos cantando algo que no nos gusta.

     De esta forma trabaja el poder de la palabra. Te invito a que analices cada una de las frases expresadas por ti a lo largo de dos horas, anota esas palabras con las que sueles hablar con tus amigos, hermanos, empleados, alumnos, o aquellas personas con las que te encuentras de forma incidental, pero con quienes también, llevas un diálogo.

     Te darás cuenta que en ocasiones decimos palabras sin sentido aparente, sin embargo, podemos estar dañando a alguien o impidiendo su total y pleno desarrollo.

     Voy a enlistar ciertas palabras que nos impiden crecer, son palabras coloquiales, habituales, pero con una carga cultural enorme.

     Estuvimos colonizados y esclavizados por más de 300 años, tiempo suficiente para dejar una negativa carga en nuestro incipiente vocabulario hispano, la primera palabra que debemos erradicar es:
“MANDE” o “MANDE USTED”
     Al ya no ser esclavo, no tenemos porque recibir órdenes de nadie, lo correcto debe ser:
*DIGAME, EN QUE LE PUEDO AYUDAR, LE ESCUCHO o simplemente un, AQUÍ ESTOY*.

     Cuando hacemos un favor, por lo regular en cuanto nos dan las gracias, nosotros respondemos con un terrible: “DE NADA” o “¿las gracias?, ¿de qué?”
     Claro, si ayudamos a alguien es justo que se nos reconozca el apoyo, finalmente el esfuerzo lo hicimos y el entusiasmo de ayudar ahí estuvo; lo correcto, es decir: *YA SABES CUANDO QUIERAS UNA VES MÁS TE APOYO, YA SABES PARA ESO ESTAMOS LOS AMIGOS, o FUE UN PLACER AYUDARTE*, nunca menosprecies tu ayuda a los demás.

     Sin embargo, hay una sola palabra que en verdad nos humilla en gran manera, no es soberbia, simplemente no podemos decir tan a la ligera, cuando cometemos un descuido tan pequeñito o por una distracción: “PERDÓN”

     Mi pregunta, ¿qué no sólo se le debe pedir a DIOS perdón?, existen personas que van por la vida pidiendo perdón, como si estuvieran asesinando en cada esquina a un ser humano; lo correcto es: *LO SIENTO, o DISCULPA NO VOLVERA A SUCEDER, FUE SIN INTENCIÓN DE LASTIMAR*.

     Estas frases sólo se dicen en México; en ningún sitio del mundo se escuchan palabras tan denigrantes, porque realmente no nos otorgan una identidad, por el contrario, nos anulan la personalidad.

     Otras palabras son: “TENGO”, inmediatamente al decir esta palabra, sonamos a obligación, cuando realmente lo importante en la vida es tener el placer de hacer y servir a los demás, por lo tanto, lo correcto es: *QUIERO* de tal forma que en vez de decir “TENGO QUE CUIDAR A MI ABUELITO” debemos decir: *QUIERO CUIDAR A MI ABUELITO*.

     En los niños ejercemos un vocabulario espantoso, estamos haciendo pequeños muy inseguros, debido a cada una de las palabras que expresamos, sobre todo cuando vamos a reprender una falta; cuántas veces nos dijeron que éramos unos “TONTOS” por haber tirado la leche, por habernos caído, por haber contestado mal una de las preguntas de nuestra tarea”, realmente llega un momento en donde el infante pierde la noción de su inteligencia y cree que no sirve para el estudio o para nada, por tantas veces que le dijeron: “TONTO, MENSO, INUTIL, BUENO PARA NADA, Y ASI POR EL ESTILO”.

     Busca reprender la falta, sin llegar a la humillación, porque sin duda estarás formando a un buen delincuente, que pensará: para qué estudio si no sirvo para nada, y aquí en la esquina tomando lo que no es mío si la hago.

     Mientras más palabras positivas tengas en tu mente y en tu boca, podrás deshacerte de esas pesadas cadenas verbales que no te dejan avanzar.
     Créeme, te darás cuenta en 21 días de los cambios dentro de tu conducta diaria.

     Trataré de darte cada mes un par de palabras que deberás erradicar de tus expresiones, para llegar más lejos en tus aspiraciones.
     Toma el verdadero poder de tus palabras y fortalece tu andar y el de los tuyos.

     Recuerda este espacio es para ti, escríbeme a: contacto@sueaguayo.com.mx y visítame en: www.sueaguayo.com.mx. Mantengamos esta línea de comunicación abierta, vamos juntos de la mano a superarnos y hacer realidad los sueños más profundos de nuestro corazón.
     Gracias por cada uno de tus comentarios y preguntas, como siempre te digo, es un verdadero placer estar contigo.

SUE AGUAYO
MENTE Y CORAZÓN SIEMPRE





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