La teoría del bache y su aplicación en Puebla Por Miguel Ángel C. Manjarrez

La eficiencia de un gobierno se mide con resultados tangibles. Mismos que se utilizan para crear estadísticas e indicadores con el fin de informar logros. 

Existen problemáticas complejas como la inseguridad, la economía y la salud. 

Pero también tenemos nimiedades que no se les toma en cuenta de manera importante en las discusiones de gabinete. 

Una de esas cuestiones sin ningún manual o lineamiento realizado ex profeso son los baches. 

Pero esos agujeros sin importancia pueden convertirse en socavones para la popularidad de cualquier político. Pequeños asuntos sin resolver multiplicados por miles, definitivamente fulminan el apoyo ciudadano.

Recordé una frase que inculcaban fehacientemente los ponentes del seminario, Entretenimiento y Sociedad, socios y directivos del CIE, impartido en la Universidad Iberoamericana campus Santa Fe, donde fui uno de los pocos privilegiados en asistir, pues no se repitió. La frase era la siguiente: el diablo está en los detalles. Enseñanza implementada en las grandes producciones ejecutadas por  la Corporación Interamericana de Entretenimiento.  

El caso Puebla 

Desde que entró en funciones la administración de Luis Miguel Barbosa Huerta, me he percatado que los baches que se encuentran en el tramo del periferico, Valsequillo-Amozoc, aun sin concreto hidráulico, el cual es responsabilidad de su gobierno, han permanecido sin atención alguna, creciendo poco a poco en su diámetro y profundidad. 

Podrían decir los gobernantes en el Olimpo político: qué absurdo y ridículo estar perdiendo tiempo en un asunto tan mundano. 

Ese campo minado no solo está ahí para esquivarlo o mejorar las habilidades de manejo en circunstancias hostiles. Su gran tamaño puede y ha provocado accidentes. Además del gasto oneroso al propietario del vehículo por la destrucción del neumático, uno si le va bien. No funciona el alumbrado público y los asaltos están a la orden del día. Por lo que es importante su inmediata atención. 

La pasada administración interina arregló e iluminó una parte importante de la vialidad referida. El conductor da un respiro al entrar a esa zona un poco antes de los puentes de Valsequillo. Después del oscuro y tenebroso campo minado transitamos por el nirvana. Electoralmente es una comparación del antes y el ahora que cada día, inconsientemente, siembra desconfianza en el nuevo gobierno que es aun una esperanza para los poblanos.

Hace unos días presencié una fila de seis automovilistas cambiando las llantas de sus vehículos. Unos metros antes un policía vial de los azules, porque ahora ya hay color ladrillo, púrpura, rojo despintado, vino rebajado, o como usted prefiera, se encontraba dando indicaciones turísticas a un visitante foráneo de la Angelópolis, supongo. Y a unos metros más adelante, dos patrullas de las nuevas color bombero anémico, detenidas, esperando atacar al crimen de manera implacable. Seguramente se acercaron a los ciudadanos y éstos no necesitaron su ayuda.

 

La teoría aplicada a Puebla

Los sabios de la administración pública, aseguran que si un gobierno no puede arreglar un bache en una vía principal, mismo que ha sido denunciado por la población del lugar, en un lapso que no supere un mes, ese gobierno no es eficiente en ningún programa social o en sus políticas públicas. 

Y entonces, según la teoría referida ¿qué podemos esperar de un gobierno que en más de 5 meses no ha dado atención a decenas de baches en una zona sin alumbrado y en la vía más importante de Puebla? ¿Tan mal nos irá? ¿Ha sido un lapsus? ¿Esa zona es tierra de nadie? ¿El gobernador no está enterado?

Partiendo de la teoría mencionada, si usted quiere tomarla con seriedad, podríamos metaforizarla para concluir que las inacciones de gobierno son un bache que crece día a día y se convierte en un tema peligroso donde los ciudadanos pagarán un alto costo. 

Esperemos que la teoría esté completamente equivocada y sea la conservación de los baches, una cuestión meramente cultural. 

Cabe la posibilidad de que el que esto escribe, esté alejado de las nuevas estrategias vanguardistas y sea una acción novedosa y brillante para persuadir a los conductores a manejar con precaución y moderar la velocidad mientras comienza el programa de las fotomultas. 

Hasta la próxima 
Miguel C. Manjarrez

miguelmanjarrez@hotmail.com






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