Pablo Neruda: ¿literatura ecológica? Por Sergio Zepeda de Alba

Para mí, una brizna de hierba no vale menos que la
tarea diurna de las estrellas,
e igualmente perfecta es la hormiga…
” 
Walt Whitman

La naturaleza estaba ya en el primer poema de la humanidad y ha reaparecido desde entonces. Desde los bosques de piedra del Gilgamesh y sus montañas hasta las meditaciones de Emerson, desde Garcilaso hasta Walt Whitman, el medio ambiente ha sido una referencia constante.  Lo que sí es nuevo es la crítica literaria enfocada al ambientalismo. Se trata de leer obras no sólo por su valor estético sino, también, por su contenido ideológico.

En 1979, William Rueckert publicó un ensayo titulado “Literature and Ecology: An Experiment in EcoCriticism”. De ahí, explica un artículo de Juan Gabriel Araya, catedrático de la Universidad del Bío-Bío, proviene el término “ecocriticism”. Si hiciéramos una analogía con la crítica feminista, como quiere Cheryll Glotfelty, encontraríamos que la ecocrítica se puede dividir en tres preguntas:

¿Cómo se representa la naturaleza en cierto libro?, ¿cómo se escriben los estudios científicos sobre la naturaleza? y ¿cómo construye la literatura al ser humano, en oposición con la naturaleza?  En resumen, “la ecocrítica estudia las relaciones entre literatura y medio ambiente”. Parece que de acuerdo a la moda del momento hasta los críticos literarios son verdes.

¿Se trata de una tomadura de pelo?, ¿uno de esos fraudes provocados por el sobre-interpretación, por pensar demasiado en cierto tema?  Puede ser, pero a Gabriel Araya le ha servido para hablar sobre el poeta más conocido de habla hispana. ¿Qué decir, que no se haya dicho ya, sobre Pablo Neruda?

Araya ha elegido hablar de la conciencia ambiental nerudiana, sobre todo en su poema  “Oda a la erosión en la provincia de Malleco”. Esta preocupación, nos dice el catedrático chileno, se observa en los siguientes versos: “Vino / a quemar el bosque / a incendiar / las entrañas / de la tierra, / vino / a sembrar / un /saco / de fréjoles / y a dejarnos / una herencia helada: /la eternidad del hambre”. Éste es un ejemplo de la crítica a la tala inmoderada de árboles.

El contraste de la “Oda a la erosión…” con la “Oda a la fertilidad”, nos dice Araya, proporciona más pistas para entender el ambientalismo nerudiano: “A, ti, fertilidad, entraña / verde, / madre materia, vegetal tesoro / fecundación, aumento, / yo canto, /yo, poeta / yo, hierba, / raíz, grano, corola, / sílaba de la tierra”. Es precisamente este último verso, “sílabas de la tierra”, el que se opone a la aridez; cuando la voz poética habla caracteriza a la erosión como si “…una guadaña / en tu materno rostro /hubiera escrito / las iniciales del infierno”. En esta oposición encontramos una clara conciencia ambiental de Neruda. Si la erosión significa muerte, la fertilidad significa vida, fecundidad.

¿Y nosotros, lectores comunes y corrientes, cómo encontramos el ambientalismo en el poeta de Canto General?  Por ejemplo en versos como éstos: “El agua se vendió / y de la cañería /en el desierto / he visto /terminarse las gotas /y el mundo pobre, el pueblo /caminar con su sed /tambaleando en la arena”. La consciencia de lo que ocurre en los mantos aquíferos resulta clara.

En otros versos es  fácil percibir imágenes de cerros erosionados, partidos por la mitad tras la explotación irracional de la humanidad: “se averigua / la veta / se perfora /y /estalla /la dinamita / … / va naciendo el cobre”. Incluso, podemos sentir la preocupación nerudiana por el bienestar de los animales: “Ahora bien / pájaros / … / os amo / libres, / lejos de la escopeta y de la jaula”.

Si la literatura no puede separarse del contexto en el que es leída, resulta comprensible que ahora cuando tantos temas ambientales están en el aire, se vea en Pablo Neruda a un escritor ambientalista. El activismo de Pablo Neruda y su militancia socialista son más que conocidos. Así, no parece rara la ecocrítica que Gabriel Araya ha querido ver y que muchos de nosotros no encontramos  tan descabellada. En todo caso, este tipo de lecturas ofrecen una posibilidad interesante para quienes, como yo, están preocupados por el medioambiente.



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