Y TÚ, ¿CUÁNTO VALES? Por Sue Aguayo
Es un verdadero honor poder dirigir estas palabras a cada uno de nuestros maravillosos lectores; que nos brindan el favor de su preferencia. Este esfuerzo hecho con entusiasmo y amor, nos deja llegar a sus corazones y sembrar una semillita de conciencia, entrega y fe, que nos ayude a ser cada día mayormente felices. Vamos juntos en pro de una cultura de pasión por la vida.

Luego de charlar con una enorme cantidad de personas me he dado cuenta, del poco amor propio que existe hoy en día en los seres humanos; es realmente preocupante la desvalorización en la gente.

No podemos continuar así. Si no le damos el justo valor a nuestras vidas, las adicciones, tristezas, frustraciones, y todos aquellos cánceres sociales que matan a la humanidad de manera intempestiva; nos llevarán al caos total.

Aprendí de una manera poco convencional, el aceptarme tal y como soy y estoy; fue una de las  experiencias más fuertes en mi vida, que me dio la fortuna de darme cuenta cuál es mi valor como Sue, como el hombre y como el ser humano.

En mayo de 1994, yo tenía 16 años de edad, viajé a Boca del río, Veracruz; para tomar parte de un congreso juvenil. Luego de cuatro días de trabajo intenso, nos dieron la última tarde para ir a nadar al mar, siempre he sido un enamorado del agua, me fascina sentir como me cubre y me da esa  exquisita sensación de libertad y frescura.

Sin embargo, esa tarde viví una experiencia dolorosa, no obstante maravillosa que me dio la oportunidad de salir de un sin fin de conflictos y frustraciones por la falta de amor propio.

Debido a mi accidente en la niñez, yo tengo gran parte de mi cuerpo lleno de cicatrices; ese día todos se pusieron sus trajes de baño disponiéndose a deleitarse de una rica tarde de mar y sol; pero Sue, no haría lo mismo; fue tanta mi falta de valor que, me metí al mar, pero el único traje de baño que lucí, fueron mis calcetines blancos, una playera verde y mi pantalón de mezclilla azul.

No se imaginan la humillante escena ahí vivida. Al estar dentro del mar, me di cuenta que no podía ser posible que yo mismo me hiciera tanto daño por no aceptarme tal y como soy. Nadie dijo nada, sin embargo, era notorio el desconcierto de quienes me acompañaban; me sentí muy mal, sobre todo cuando me quite la ropa completamente mojada. Ese día juré, jamás volver a pasar por una situación similar.

Es lamentable como todo el tiempo nos la pasamos quejándonos por todo aquello que no tenemos, cuando sería más fácil sentirnos súper felices por aquellas maravillas que sí tenemos.

 Al final del día antes de dormir sólo estás tú, contigo mismo y nadie más, para juzgar lo que tienes realmente. No permitas que los agentes externos te detengan, no les des permiso de humillarte, tú eres más poderoso, que un estándar de belleza absurdo; tu verdadera valía está en tus sentimientos, en tus emociones, y en tus pensamientos.

 Párate frente al espejo y dite, todas y cada una de las cualidades que te hacen ser el gran ser humano que eres. No le tengas miedo a ser tu mismo, anímate, Dios te ha hecho tal y como debes No nos interesa cómo seas físicamente, te queremos y te necesitamos así, tal y como eres.

Déjanos admirar tu luz, regálanos el brillo de tu pasión por la vida.

No te dejes arrastrar por aguas llenas de miedo, que sólo desean bajar tu autoestima.

Vamos juntos a desarrollarnos envueltos en fastuosas olas de amor y seguridad, vayamos con  pasos firmes para alcanzar nuestra plena realización, juntos por un México más armonioso; recuerda que México eres tú.

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