Ataques a la prensa en la era moderna Por Tobías Cruz
El periodismo es de investigación o son relaciones públicas.  El periodismo es y siempre ha debido ser un contrapeso para el poder público. Es la obligación del reportero, del columnista, del medio, investigar o analizar las acciones del gobernante y su administración. Los políticos en el poder administran los recursos públicos, por lo que es obligación del periodista informar a los lectores y siempre criticar de manera responsable, objetiva y constructiva la pésima, mala, mediocre, o pulgona administración pública. Por desventura en todo gobierno hay alguna acción que debe ser corregida. Existen dos tipos de gobernantes, los que toman la crítica y cambian lo necesario para corregir el rumbo, los menos, y otros que enloquecen y desean parar esas críticas que tanto molestan. 

Antes, en las épocas del poder supremo, absoluto, los periodistas eran perseguidos por comandos armados de élite, o burdos asesinos a sueldo. A los poderosos, políticos o aliados de éstos, no les gustaba que algún medio de comunicación serio, los criticara o señalara algún acto de corrupción, abuso de autoridad, desvío de recursos públicos u otras hermosuras que se veían, leían y escuchaban casi en secreto.

Después vinieron tiempos más “amables” con el periodismo. Inventaban delitos, acosaban sin matar, o enviaban auditorías a los periodistas o medios de comunicación incómodos. Algunos, los más inteligentes, maquiavélicos, instrumentaban estrategias casi sacadas de la trama cinematográfica más inverosímil. 

En la época moderna es diferente el ataque a la prensa. Las benditas redes sociales permiten a casi cualquiera que tenga internet y un dispositivo móvil, opinar y atacar al gobierno o apoyarlo a cambio de una modesta gratificación. 

El ataque de los gobiernos hoy en día es destinar sumas millonarias para tener una oficina de bots que ataquen al que se le ocurra molestar al jefe. Los lectores han aprendido a identificar a estos usuarios y reportarlos como robots o bots. 

Al ser implementadas estas prácticas, de bloqueo y suspensión de cuentas, que atacan o alaban al gobernante, han decidido invertir un poco más de recursos públicos para contratar a periodistas para realizar sus ataques y defensas. Asunto que desprestigia al periodismo serio, por los acciones del escribano, la prostituta vende prosa. Otra estrategia fallida. Usted de verdad cree que un ciudadano común y corriente creerá una burda porra a un político. Usted cree que exista algún político que sea de verdad estimado, apoyado y amado por la sociedad. Usted cree que un lector aguante más de dos renglones de una felación literaria al político. No, jamás. Eso no existe. 

El desprestigio de los políticos en las últimas décadas es una realidad. La única manera de que comience a mejorar la relación sociedad-político es que existan resultados contundentes y se realice un buen papel en la encomienda del electorado. Pero no lo entienden nuestros políticos. No leen el fondo de la crítica. No cambian. No le dan gusto al ciudadano que pide justicia o apoyo.

Y como no entienden, y prefieren seguir atacando a sus críticos, las víctimas de los altibajos del poderoso, que simplemente realizan su labor, su trabajo, los incómodos son desprendidos de sus cuentas en redes sociales, los gobiernos han implementado la estrategia de bloquear y denunciar al que los critique. Ya no con bots, lo hacen con seres humanos, los empleados gubernamentales, a quienes exigen que lo hagan o serán despedidos, y con estas acciones logran que los medios o periodistas se queden sin sus canales, personales y profesionales para ejercer la libertad de expresión. 

Cuál es el futuro de los medios con esta guerra de poder entre críticos y criticados, que regrese el papel, la hoja, el informe que no puede ser bloqueado o hackeado. Es pregunta. Mails masivos, cadenas de WhatsApp. Tendremos que llegar al principio de todo. Leer un medio serio, en papel en la comodidad del hogar sin interrupciones ni publicidad invasiva, sin exceso de información y pulule de opinadores de ocasión. 

Lo que es una verdad absoluta, es que el uso de bots o respuestas amenazantes y ofensivas es directamente proporcional a la corrupción, ineptitud y mediocridad del gobierno que reacciona.

Nos leemos pronto.

tobiascruz@revistareplica.com

@CruzTobas (cuenta nueva por ser atacada la anterior)



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