Las redes sociales, peligro inminente para los muy jóvenes Por Paty Coen

No cabe duda, las redes sociales son el invento de hoy. Todos los que tienen acceso a una computadora o smartphone, las usan. Si no estás en ellas, no existes. Es el medio para interactuar con los gobernantes y los gobernados, aunque muchas veces no sean precisamente manejadas por los que aparecen en los perfiles. En las redes sociales como Twitter, se destapa la noticia antes que en otro medio. Claro siempre y cuando la fuente decida hacerlo. 

Empezaron a ser usadas como un medio de comunicación entre personas tímidas que de alguna manera encontraron el escape para inventarse personalidades ficticias. En la red social tú puedes ser quien quieras ser, a menos que seas conocido por la sociedad y tus asuntos personales sean manejados por todos. 

Puedes ser rubia, hermosa, segura de ti misma. Una mujer u hombre que viaja frecuentemente, compra en las mejores tiendas de la quinta avenida de Nueva York, etc. Cualquier persona se puede enamorar de un avatar. 

El ICQ comenzó a “poblarse” masivamente. Luego fue relegado por el Hi5, para hacer lo propio; luego el Facebook. Ahí está también el Instagram, el TickTok, el Twitter, además de todas las redes que existen, mismas que no son tan famosas pero ahí están. En estas redes puedes poner en los perfiles quién eres a grandes rasgos, o de manera sumamente detallada. Así como subir fotos, videos, audios, notas, etc. 

El peligro Inminente 

Se llegó a especular mucho sobre el mal uso de las redes por bandas de delincuentes. La trata de personas y los secuestros. Los “malos” tienen en las redes sociales un catalogo completísimo para privar de la libertad o para envolver menores de edad con el fin de engancharlos en el mundo de las drogas o la prostitución.

También existen los lavadores de cerebro, o los manipuladores de personalidades. Solo basta con esperar a que el joven o niño ponga en su muro de Facebook o de cualquier otra red, su vulnerable estado de ánimo, señal que es detectada por el maloso para atacar con una supuesta ayuda psicológica, consejos extraordinarios, y apoyo amistoso. Una vez que se gana la confianza del “nuevo amigo”, puede convertirse éste en “la presa fácil” para cualquier ser con muy malas intenciones. 

Los padres de familia

Hay padres que están inmersos en las redes sociales, las ocupan y en casos extremos son “adictos a ellas”. Pero para los que no, deben familiarizarse con la tecnología. Saber qué clase de redes existen, cómo se usan y en casos extremos, abrir una para “espiar“ a sus hijos. Claro siempre y cuando exista una señal de alarma que indique que el muchacho está en problemas o en malos pasos. 

Es de suma relevancia hablar con ellos. Hacerles ver de manera amigable que no todo es lo que parece. Que hay usuarios que se inventan personalidades atrayentes o físicos muy impresionantes, pero en la realidad no hay nada de eso. 

Habrá  facebookeros tímidos que solo buscan interactuar con personas que en su diario vivir,  por miedos o baja autoestima no lo hacen. Es más grande el temor a ser rechazados o formar parte de las altísimas estadísticas del bullying. Pero también existen personas mal intencionadas, o bandas reclutadoras para pornografía infantil o trata de personas, así como  secuestradores o terroristas psicológicos. Es muy difícil detectar al principio con claridad quién está detrás de la computadora. 

Los focos rojos

Te comparto algunas señales qué a mi opinión son alarmantes en los usuarios de las redes sociales. 

El usuario: 

Ya no sale de casa, para quedarse todo el día pegado a la computadora o al Smartphone. Bueno ahora es nuestro estilo de vida momentáneo. El distanciamiento social. 

Hace cosas que antes no hacía, como exigir mayor libertad y mentir.

Ha descuidado su imagen personal.

No convive con la familia, o si lo hace, es a prisa y corre a la computadora o al Smartphone. 

Se ha alejado de sus amistades comunes o no asiste a donde solía ir. 

Cualquier comportamiento extraño en los adolecentes es preocupante. Y más porque hoy en día los padres de familia ya no conocen a sus amistades. La gente adulta puede hacer un análisis de la información que recibe en la red. Y aun así existen personas maduras que se van con la finta y son lastimados o engañados.

Existen muchos programas económicos o gratuitos que vigilan el comportamiento de los hijos en el mundo virtual, avisando a los padres de familia vía e-mail que algo está mal, y manda mensajes que considera peligrosos, o los enlaces que puedes contener pornografía. En cualquier tienda de cómputo pueden orientarte.

Es necesario fomentar el deporte, la interacción familiar y hacer a un lado de una vez por todas la dependencia a los artefactos tecnológicos que cada día disuelven más y más a nuestra sociedad en familia. 

Destina una o dos horas al día para interactuar con tus amigos, o seguidores del Twitter. Dedicar más tiempo, rebaja productividad laboral o escolar. Pronto podremos ver grupos de ayuda para los facebookholicos, los twitterholicos y los smarthphonobicos.

Lee un libro, escribe, sal a tomar un café con tus amistades. Involúcrate en los deportes. 

La prueba

Si es necesario para ti hacer una prueba a tus debilidades, deja un día a propósito tu lap top, o dispositivo móvil y date cuenta cuánto tiempo pasas pensando en él. O en checar tu correo electrónico o saber en qué acabó el debate del día anterior en Twitter. Si logras pasar 12 horas o más sin pensar en ello, estás salvado. De otra forma ya eres un “webadicto” y necesitas comenzar a aceptar que tienes un problema o uno de los tuyos lo tiene y buscar otra cosa para entretenerte. 

Hasta la próxima. 

Nota: este artículo lo escribí tiempo atrás y no aplica del todo en esta etapa de encierro por el Covid-19 pero estoy segura que volveremos a la normalidad y ahí hay que estar más pendientes pues en este momento se puede interactuar más con personas dispuestas a perjudicarnos en el futuro.



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