EL COMPROMISO… ¿mata la pasión y el erotismo? Por Laura Moises

Hay muchas parejas que se aman, se llevan y comunican bien, sin embargo se quejan de la falta de deseo y erotismo en su relación. En realidad una buena intimidad no garantiza una buena sexualidad.

Se dice que el matrimonio o una relación estable mata la pasión. Hay que decir que la idea de incluir la  pasión dentro del matrimonio es bastante nueva. Antes no existía ese ideal romántico. El matrimonio era una mera  institución económica: para conseguir un compañer@, tener respetabilidad, procrear hij@s, tener una vida familiar y apoyo económico. La pasión era un privilegio masculino fuera del matrimonio. Y la razón por la cual se dice que el matrimonio mata la pasión  es que en el compromiso se busca estabilidad, continuidad y seguridad. Y la pasión está alimentada por cosas distintas: lo desconocido, la novedad, la sorpresa a veces hasta de inseguridad. El amor florece en una ambiente de reciprocidad y protección. Y estos mismos ingredientes pueden inhibir el amor.

Por eso también se dice que la seguridad del amor mata el deseo, y no es que lo mate, es que hay que comprender que son dos necesidades diferentes. El deseo se alimenta de lo desconocido y esto nos da un poco de ansiedad. Esta ansiedad no la queremos en el mismo lugar donde estamos buscando paz y amor. Parte de lo que anula la pasión es que estamos tratando de juntar el erotismo y la domesticidad en la misma persona. El conciliar estas necesidades de seguridad y aventura dentro de la misma relación es bastante paradójico. Se puede lograr, pero no es fácil.

Conciliar el compromiso y el erotismo es un desafío en las parejas de ahora.  Hoy ponemos en la pareja una cantidad de expectativas que nunca antes en la historia se habían puesto en una sola persona. Buscamos en la pareja lo que antes nos daba todo un pueblo o familia extendida. Queremos que le de un sentido a nuestra vida y nos de un sentimiento de pertenencia, de continuidad, además de todas las cosas que esperamos del matrimonio, como el apoyo económico y hacer familia. Y al mismo tiempo queremos que sea nuestr@ mejor amig@, nuestr@ confidente y nuestr@ amante apasionad@. A su vez, obvio, quieren lo mismo de nosotr@s. Es demasiado para una sola persona: El fuego necesita aire y muchas parejas hoy en día no se dejan suficiente aire el uno al otro. Se confunde intimidad con control y fusión.

Se debe mantener la individualidad. Si uno no puede mantener la conexión con uno mism@, no puede entrar dentro de sí, nunca va a disfrutar. No es que el otr@ me lo permita es una obligación conmigo. Es construir un puente en donde se da el “encuentro”  y después cada quien regresa “dentro de sí”. Observa cómo es esto cuando haces el amor, es una necesidad muy fuerte de estar con tu pareja. ¿Qué pasa después del encuentro? Viene la necesidad de separación: Un cigarrito, el baño, agua, dormir, etc.

Si quieres mantener vivo el deseo en tu relación necesitas mantener la individualidad y libertad de cada un@. Que no es lo mismo que libertinaje. Es el arte de “contacto” y “retirada” como si fuera un vals, como el vaivén de las olas, como la noche le sigue al día. Todo está en movimiento.

Pregúntate ¿cuándo te sientes más atraíd@ por tu pareja? La mayoría responde que es cuando la ven a cierta distancia haciendo algo de lo cual no tienen que hacerse responsables. Como: “cuando toca la guitarra”, “cuando juega con los niñ@s”, “cuando está haciendo deporte”. “cuando esta en lo suyo”. Casi nunca es “cuando la miro fijamente a los ojos”. Es cuando se da un espacio, donde esa persona que es tan familiar que es la pareja, nuevamente parece un poco desconocida. En ese espacio misterioso es donde hay atracción. Ese es el espacio erótico del deseo. Se crea un universo donde te sientes viv@. ¿Acaso se puede desear lo que ya se tiene?

Además del espacio, otros elementos eróticos son el juego, la curiosidad por la otra persona, la novedad, porque el deseo muere con la repetición. Hay gente que quiere conocerse totalmente y luego se queja que no hay misterio. De todos modos nunca conoceremos totalmente a nuestra pareja, así que el misterio siempre está.

Rescata tu “energía erótica” tal vez está en tanta atención al trabajo, la casa, los niñ@s, etc. Crear un espacio erótico no es solo crear un espacio para tener sexo. Es crear un espacio en el cual estar juntos y disfrutar como dos adultos de un mundo  lúdico y no de responsabilidad. Entonces a veces hay que cerrar la puerta de la habitación, ponerle llave, salir de la casa si es necesario y entrar a un universo de fantasía juntos.

 El erotismo no se va, sólo hay que reactivarlo, hay que trabajarlo. Necesitamos hacer un esfuerzo tal vez muy grande, pero al  final veremos que ha valido la pena. Hoy más que nunca hay que recuperar ese erotismo en la pareja, porque la familia sobrevive, solo si la pareja es feliz.

PSICT. LAURA MOISÉS 
*Educación  *Sexualidad  *Psicoterapia

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