TOMÁS BORGE EN PUEBLA Por Alejandro C Manjarrez

México había perdido su liderazgo político en América Latina, región por aquellos días efervescente de izquierdismo. Fernando Gutiérrez Barrios recibió la autorización de Carlos Salinas para negociar con el sandinismo que entonces encabezaba el hoy fallecido Tomás Borge (1 de mayo de 2012), fundador del Frente Sandinista de Liberación Nacional (fsln). De ahí que el secretario de Gobernación instruyera a su secretario particular (argentino de origen) para que hiciera contacto con el ideólogo del fsln.

En esos acercamientos y escarceos políticos destinados a recuperar el manejo de la Copppal (Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina), aparecieron dos personajes que más tarde tendrían residencia en Puebla: el uruguayo Enrique Gaucher y el chileno Héctor Palma, el primero ya asentado en el país trabajando en el mundo de las artes gráficas, y el segundo viajero empedernido y además negociador de confianza de Tomás Borge.

En esos “arreglos” Gaucher propuso fundar un periódico.

Lo hizo después de haberle vendido la idea a Armando Prida Huerta, quien ya había establecido en Puebla una de las empresas editoriales más importantes de América Latina. Así nació Síntesis, organización en cuyo capital participó el paradigma y cerebro del revolucionario Daniel Ortega, sociedad que años después fue liquidada por el propio Prida para finalmente quedarse con el control absoluto de las acciones y por ende del periódico.

Tomás Borge, un hombre inteligente y culto, tuvo a bien relacionarse con varios empresarios poblanos, entre ellos Kamel Nacif Borge (sin parentesco con él). Ambos coincidieron en hacer inversiones en Nicaragua, para lo cual el presidente Ortega invitó al textilero: quería que Nacif impulsara la producción de algodón en aquel país, entre otros muchos negocios.

Lo curioso de esa relación, digamos que comercial (hasta donde yo sé nunca se consolidó), fue la sorpresa que recibió Kamel al llegar al aeropuerto de Nicaragua: lo treparon a un helicóptero para que desde el aire observara las tierras susceptibles al cultivo mencionado. Tanto don Tomás como Nacif volaron custodiados por la fuerza aérea nicaragüense, operativo organizado para impresionar al controvertido industrial que años después pusiera en boga al “Precioso” y al “Héroe” de la película poblana convertida en uno de los hits políticos y mediáticos más espectaculares de este siglo.

Le he compartido estos trazos a vuelapluma con la intención de enmarcar el fugaz paso por Puebla de quien fue considerado como el temido ideólogo revolucionario, antisomocista desde luego, diplomático (embajador en Perú), gobernador, paradójicamente pacifista, enemigo de Violeta Chamorro, preso político, legislador, escritor, guerrillero, además de amigo y biógrafo de Fidel Castro. En esta su trayectoria de claroscuros, Tomás Borge Martínez escribió varios libros: Impaciente impaciencia (1989), premio Casa de las Américas; Un grano de maíz; Salinas, dilema de la modernidad (1994, biografía sobre el ex presidente mexicano); y El amanecer que dejó de ser una tentación. Su historia personal incluye el asesinato de su primera esposa (1979).

En uno de esos días de suerte lo encontré solo en Sanborns del Centro Histórico de Puebla. Lo vi con cara de dolor de estómago y me presenté con él. Conversamos durante un buen rato de los beneficios de la ranitidina, medicamento que por cierto él desconocía y yo acababa de comprar. Se la di y la tomó sin rechistar. Una vez que cesaron las molestias de su gastritis conversamos y en la plática que duró alrededor de dos horas salió a colación mi columna en Síntesis. En ese momento don Tomás se abrió de capa para comentarme parte de lo que usted acaba de leer. Dos días después me invitó a la cena que le ofreció Rafael Posada Coeto, uno de los empresarios poblanos más importantes. En la reunión-ágape de marras me enteré que, además de sus actividades políticas, Borge tenía una fundación dedicada a rescatar a los niños de la calle.

Cosas veredes, Sancho*
Enrique Gaucher dejó Síntesis para fundar Página 1, el diario donde colaboraron varios destacados periodistas poblanos como Beatriz Gutiérrez Müller, quien también fue parte de la redacción de la revista Réplica, hoy esposa de Andrés Manuel López Obrador. Enrique fue demandado por Prida, juicio que le costó a Gaucher perder su libertad, misma que recobró a cambio de no volver a pisar Puebla y cerrar el rotativo mencionado que ya se había convertido en un referente político.

Héctor Palma siguió en Síntesis hasta que se disolvió la sociedad con Borge y él fue liquidado. Sin embargo, su retiro no impidió que continuara en el medio hasta lograr convertirse en un empresario con diversas facetas.

Armando Prida se transformó en el más influyente editor de Puebla y además impulsor de la libertad de expresión en Latinoamérica. Agregue a esos éxitos su muy buena relación con Rafael Moreno Valle y con la esposa de éste, la señora Martha Erika Alonso de Moreno Valle.


*“Cosas tenedes, el Cid, que farán fablar las piedras”, es la expresión del castellano antiguo que Borge usó en aquella ocasión para acotar y corregir la frase del Romancero del Cid, erróneamente atribuida a Cervantes (Quijote) y mencionada tal y como lo mal escribo en el subtítulo de esta conclusión.

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