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Lun, Sep

Las atenciones no cuestan

Política
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Hete aquí un presente intelectual de la revista  Réplica  para aquellos que han ingresado ya a la pelea mediática más brutal del siglo.

Hay de políticos a políticos. Los que leen y se cultivan, y los grillos que simulan estar leídos y ser cultos. Para detectarlos no hay que ir muy lejos ni hurgar entre los clásicos: basta echarle un ojo al discurso de Jesús Reyes Heroles, el "hombre de Estado" y escuchar a quienes se suponen políticos.

Hete aquí un presente intelectual de la revista Réplica para aquellos que han ingresado ya a la pelea mediática más brutal del siglo.

  • La política es técnica de aproximación, no ciencia exacta.
  • En política siempre se elige entre inconvenientes.
  • En política lo importante es convencer, persuadir, no improvisar.
  • En política la línea recta casi nunca es la más cercana entre dos puntos.
  • La política o se deja o ella abandona.
  • La política la hacemos nosotros, o la política se hace en contra de nosotros.
  • En política hay que conocer para actuar y hay que actuar para verdaderamente conocer.
  • La política demanda pasión, intentar, a la par, mesura, sosiego interno, dominio de sí mismo, para no dominar a otro u otros; aspirar a dominar las cosas y no a los hombres.
  • Sin política se pueden hacer muchas cosas, pero gobernar, en el poder o en la oposición, es imposible.
  • Hay que aprender a salir limpio de los asuntos sucios y, si es preciso, a lavarse con agua sucia.
  • Las luchas fáciles no son luchas, son trampas mortales para ingenuos que creen que la política es vía sencilla, sin tropiezos, ajena a los conflictos, vía triunfal sólo porque así se desea.
  • Seremos inflexibles en la defensa de las ideas, pero respetuosos en las formas, pues en política, frecuentemente, la forma es fondo.
  • No queremos luchar con el viento, con el aire; lo que resiste apoya. Requerimos una sana resistencia que nos apoye en el avance político de México.
  • Sin emplear la cabeza muchas cosas se pueden hacer, pero no política.
  • No pueden vencer aquellos incapaces de convencer.
  • No creo en los que dicen no tener ambiciones.
  • Todos los demagogos invocan una Constitución, pero tienen por símbolo el sable y el despotismo.
  • La urbanidad en las relaciones políticas es requisito para la convivencia pacífica.
  • El engaño en política es tan difícil de ocultar como la verdad.
  • Flotar no es gobernar.
  • La libertad se forma de libertades.
  • A quienes esgrimen ideas, combatámoslos con ideas.
  • La oscuridad de una sola idea o la falta de ideas produce ofuscación; la luz del enfrentamiento de ideas, de su lucha, no deslumbra, ilumina.
  • Es precisamente por la existencia de los problemas por lo que los hombres estamos obligados a hacer política.
  • No se obtiene lo óptimo, sino lo posible, para algún día llegar a alcanzar lo óptimo.
  • Tan importante es la meta, el destino como la ruta, el camino.
  • Problema que se soslaya, estalla.
  • Se avanza, no se brinca.
  • La espiral es la imagen del progreso y no la línea recta.
  • La vida misma es inconcebible sin la libertad, pues únicamente vive lo que es libre.
  • Una sociedad sólo conserva en la medida en que puede cambiar, pero, a la vez, una sociedad sólo cambia en la medida que sólo puede conservar.
  • Quienes no conservan algo del pasado, difícilmente construyen algo para el futuro.
  • En un país democrático, si las realidades cambian, cambia el derecho; pero también, mediante el derecho, se cambian las realidades.
  • Oponerse, inhibirse o temer a los cambios, será ignorar que toda época es, en el fondo, época de transición, puente entre lo que tiende a acabarse y aquello que está naciendo, que tiende a surgir.
  • Hay cosas malas que son viejas y cosas malas que son nuevas.
  • No olvidemos que nunca hay ausencia de poder. El poder que pierde el Estado, un partido, una clase o un grupo, lo que obtiene casi automáticamente otros grupos, partidos o clases.
  • Los negocios no se compadecen con la política. Los hombres de negocios y los políticos ni deben confundirse ni, menos, caer en la doble función. Los únicos negocios que a los políticos o funcionarios nos deben interesar son los negocios públicos. Los negociantes, que se ocupen de los negocios privados.
  • Hay quienes intervienen esporádicamente en la política con ánimo de hacer una buena inversión económica. Intentan con estas intermitentes incursiones no sólo recuperar lo que considera su inversión, sino multiplicarla de tal manera que produce los más altos dividendos posibles en el mundo. Ni los negocios deben llevar a la política, ni la política a los negocios. La mezcolanza es hiriente.
  • Se puede ser político sin dominar todos los apetitos; pero no se debe ser político sin dominar, vencer, el apetito de la riqueza.
  • Es más fácil ser dogmático que negociador, ser intolerante que tolerante; es más fácil dividir que juntar…

Redacción Réplica