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LA GENEROSA IMPROVISACIÓN DE MR. HOOVER

Virtualmente, los Estados Unidos no tienen interés más que en mínima parte en el pago de las cantidades debidas por Alemania por concepto de reparaciones. Ellos son acreedores de las potencias aliadas; pero como a su vez las potencias aliadas sumaron las deudas de guerra al acervo de las reparaciones, de hecho los Estados Unidos resultan principales acreedores de Alemania. De ahí el interés preferente de Norteamérica en la restauración económica germana.

En el largo y penoso proceso que abarca desde el fin de la guerra hasta la firma del Plan Young, las potencias europeas fueron sacrificando, a la posibilidad de pago de Alemania, la mayor parte de sus exigencias. Francia misma, la más azotada por la guerra, tuvo que conformarse a la postre con equiparar el monto de sus deudas hacia los Estados Unidos e Inglaterra, con el monto de los pagos que viene haciéndole Alemania, reservándose sólo un pequeño “surplus” para las reparaciones propiamente dichas.

A Francia le queda —por otra parte— el penoso papel de ser el más molesto e intransigente cobrador de Alemania, pues como los Estados Unidos se cuidaron de desvincular oficialmente el problema de las reparaciones de las deudas interaliadas, el resultado fue que quedaran los rendimientos para Norteamérica, y para Francia el peso de los conflictos.

Desde el momento en que, a título del pago de reparaciones, se anotaron en el débito de Alemania, en términos generales, los gastos de la guerra, se planteó un nuevo problema: ¿cómo hacer que un sólo país arruinado pagara una deuda cuyas cifras a justo título han sido calificadas de astronómicas? (En total, y hechas todas las reducciones posibles: treinta y ocho millares de millones de marcos de oro).

Por contraposición a las demandas excesivas de las potencias aliadas y asociadas, Alemania opuso como única defensa su propia debilidad. Un pueblo como el alemán, que al cabo de la guerra pedía de hambre y tenía desorganizadas todas sus fuentes de producción, no podría jamás solventar reclamaciones tan cuantiosas como las de sus antiguos adversarios. En consecuencia, si éstos pretendían obtener el pago de las indemnizaciones de guerra, necesitaban previamente refaccionar a Alemania hasta colocar a sus industriales en el más alto grado de productividad.

Así pues, el hecho simple de la capacidad de pago de la potencia deudora, que apareció como principio fundamental para la liquidación económica de la guerra, tuvo que apreciarse, no en razón de la capacidad momentánea de Alemania, sino con vistas al desarrollo de su capacidad potencial.

El Plan Young vinculó, teóricamente, los intereses de la potencia deudora y de sus acreedores: a mayor desarrollo de la producción alemana correspondería una más segura satisfacción de las exigencias de sus acreedores.

Un hecho, sin embargo, ha venido a frustrar todas las esperanzas puestas en el eficaz desarrollo del programa financiero planteado por el Plan de Young: los mercados de consumo del mundo, de suyo enrarecidos por efecto de la guerra, se han ido cerrando progresivamente a los productos extranjeros a cada nación. El advenimiento de nuevos Estados en Europa, con la consiguiente formación de tarifas aduanales; la tarifa ultra-proteccionista votada por el Congreso norteamericano y las demás murallas que en cada país van levantándose; todo ello como consecuencia de un afán creciente de los pueblos por bastarse a sí mismos, impide la colocación de la gran producción alemana, sin que por ello deje ésta de ejercer presión para desplazar a las potencias de sus mercados tradicionales y de aquellos que conquistaron en los años de la guerra.

De las premisas en que se sustentó el funcionamiento del Plan Young, la más falsa resultó ser aquella que preveía la búsqueda de nuevos mercados —no sujetos a la influencia de las corrientes establecidas— para la colocación de los productos de una Alemania entregada enérgicamente a un proceso de crecimiento industrial. Y ahora Alemania no encuentra otra desembocadura fácil más que la Rusia Soviet.

Lejos, pues, de resolverse el problema de la liquidación de las deudas de guerra, por medio de las ambiciosas concepciones que animaron al Plan Young, éste no ha hecho más que empujar al mundo capitalista hacia una anarquía en la producción y una competencia desmesurada en el consumo; consumo que a su vez se restringe por la racionalización y el paro de millares de trabajadores.

En vez de la coordinación de esfuerzos que suponía la organización internacional de capitalismo prevista y proclamada por el Plan de Young, son la concurrencia despiadada, el egoísmo económico y la desintegración de muchos de los principales organismos productores, los resultados que se han obtenido. Y la concentración del oro en las cajas de los bancos de Francia y de los Estados Unidos no beneficia ni siquiera a los poseedores de esos tesoros.

El Plan Young, en un año de vigencia, ha barrenado el cimiento del régimen capitalista acaso con mayor eficacia que como pudiera haberlo logrado el Plan Quinquenal del señor Stalin.

El plan de Mr. Hoover, en realidad es el índice de un esfuerzo por volver el estado de cosas económico del mundo a un ritmo semejante al que regía antes de que estallara la guerra. Y ahora pensarán los financieros de Norteamérica que acaso Sir Bonard Law haya estado en sus cabales cuando propuso la abolición de las deudas de guerra, que hoy aparece claramente como único término de solución del problema económico internacional.

Sólo que los golpes asestados al régimen capitalista en estos doce años que lleva la guerra económica mundial, no será fácil que se reparen con la “generosa improvisación del presidente Hoover”, como la llama Tardieu.

El Nacional, 10 de julio de 1931.

Froylán C. Manjarrez

Revista Réplica

Se me debe exigir que busque la verdad, pero no que la encuentre.

Denis Diderot

¿PRECANDIDATOS O FRANCOTIRADORES?

Ningún pájaro vuela demasiado alto, si vuela solo con sus alas.

Ralph Waldo.

Lo que no está prohibido está permitido.

Dicho popular.

 

Las reglas no escritas obligan a los políticos a comportarse de manera, digamos que, ortodoxa. Les induce a sacar provecho a las corrientes del río que escogieron para navegar en la actualidad pública. No hacerlo las expone a trabajar el doble, si acaso lograr la mitad. No es una consigna, sin embargo, sí se trata de una costumbre con las variantes que impone la época, el estilo y la influencia del líder partidista o de aquel que llega a ejercer la actividad política formal. Un ejemplo:

Cuando Guillermo Jiménez Morales era gobernador, alguno de sus colaboradores empezó a moverse con la intención de buscar un cargo partidista que pudiera proyectarlo al puesto de elección popular que ambicionaba. El entonces mandatario se enteró, le mandó llamar y le hizo el siguiente comentario/advertencia:

“La política es como el ajedrez: cada uno tiene una función. Y tú eres uno de los peones de mi tablero. Por eso no puedes moverte solo. Yo soy el único que decide si te mueves o si te sacrifico. Así que no le hagas al pendejo y ponte a trabajar en lugar de andar de grillo…”

Los tiempos cambiaron y con ellos el estilo de gobernar: Mariano Piña Olaya decidió pasarse por el arco del triunfo aquellas reglas, y en lugar de grupos políticos se dedicó a formar cofradías de socios y cómplices. De alguna manera vulneró la función o el prestigio del servidor público y de paso abrió las puertas a la oposición, cuyo desarrollo se basaba, precisamente, en el desprestigio del rival.

Después llegó Manuel Bartlett Díaz, un gallo muy jugado en los palenques políticos nacionales y, por ende, tan mañoso que podía prescindir de “amarradores”. Así, el ahora senador retomó el control del tablero e incluso se dio el lujo de inventar políticos y políticas, pero sin haber podido integrar el equipo que —intuyo— se había propuesto formar quizá con la idea de hacer trascender y ampliar sus redes de poder.

Hombres como Piña y el ejercicio político puesto en boga por los gallones del PRI, actitud que, por cierto, solía menospreciar la inteligencia de propios y extraños —o sea, de correligionarios y rivales—, abonaron el terreno para que fructificara la semilla sembrada por Manuel Gómez Morín. Gracias a ello llegó al poder Vicente Fox Quesada, un empresario de medio pelo que por necesidad y estrategia tuvo que adoptar el ideario panista y, asimismo, ganarse la amistad y el apoyo de los custodios de la herencia gomesmoraliana. Ocurrió el “cambió” en el mando nacional y se resquebrajó el PRI al grado de tener que modificar sus propias reglas basadas en la disciplina, institucionalidad, centralismo, control político absoluto, rectoría nacional, “democracia dirigida”, presidencialismo, componenda política, compadrazgos e intereses de grupo. Y como se atomizó el otrora partido en el poder, propiciando el nacimiento de liderazgos regionales, sus gobernadores tuvieron que trabajar para, como decía Séneca, mover más con el ejemplo que con las palabras.

Lo que Guillermo Jiménez Morales concibió como método para dar buenas cuentas a sus superiores, hoy parece ser el único camino que le queda al Revolucionario para conservar sus bastiones políticos. De ahí que los mandatarios estatales se hayan convertido en los dueños de los tableros estatales con sello priista, y que a ellos les corresponda la obligación moral de, con el ejemplo, conducir la política regional de su partido y, desde luego, orientar a los políticos de la entidad que gobiernan. Omitir o soslayar este, digamos que, compromiso nacido con la derrota nacional equivale a un suicidio político, ya que al no haber control ni dirección se podría producir un erradero de obvios beneficios para el PAN y el PRD.

Viene a cuento la reflexión por el entusiasmo demostrado por los aspirantes que pretenden suceder al actual gobernante de Puebla, emociones que nos obligan a suponer que los precandidatos a la gubernatura actúan como “Chinos libres”, e incluso que hasta se sienten los creadores de su propio ajedrez. Es probable que no les haya caído el veinte y que por ello no alcancen a comprender que, debido a las condiciones imperantes en el PRI, el gobernador Melquiades Morales Flores podría verse obligado a actuar como el “fiel de la balanza”. Esto porque él es el responsable de la política en la entidad y como primer priista del estado a él le corresponde moderar u orientar las pasiones y los deseos de sus correligionarios.

Mario Marín Torres, Germán Sierra Sánchez, Ángel Aceves Saucedo y Guillermo Pacheco Pulido necesitan revalorar lo que les permitió ascender en política. Y quitarse de la mente (sobre todo Mario Marín) la idea de que para ganar la postulación hay que eliminar de la competencia a Rafael Moreno Valle Rosas. Ahí está el nada despreciable ejemplo de José Luis Flores Hernández, quien, en lugar de las descalificaciones, busca la concertación con sus “competidores”.

Nota editorial

Esta columna forma parte del archivo periodístico de Alejandro C. Manjarrez, publicada originalmente en el contexto político de su tiempo. Se reproduce íntegramente como parte de la recopilación de más de cuatro décadas de trabajo periodístico del autor.

Alejandro C. Manjarrez

Revista Réplica

LA LOCURA DE BONARD LAW

La actualidad internacional está dominada por las perspectivas de éxito o de fracaso que se derivan del plan de Hoover tendiente a establecer una moratoria extraordinaria en el pago de las deudas contraídas a causa de la guerra y, paralelamente, una moratoria también de los pagos que por concepto de reparaciones efectúa Alemania a las potencias que fueron aliadas y asociadas. Si el armisticio firmado el 11 de noviembre de 1918 puso fin al estruendo de las armas que estalló el 1914, la fecha del armisticio abre un período que puede considerarse como el desencadenamiento de la guerra económica más cruel que se conoce en la historia humana.

No debemos pensar que es a impulso de sentimientos filantrópicos, como el presidente Hoover se propone sacrificar los intereses y aun la cuantía de los enormes capitales que suponen las rentas de Norteamérica como Estado que negoció la guerra. Son los errores acumulados por los regentes del régimen capitalista los que, después de haber producido este estado de asfixia en que se ahoga el mundo, retroceden para ir en busca de una estabilización del mundo social y político creado por la plutocracia.

No sin razón se ha dicho que el eje de la restauración económica del mundo radica en la liberalidad de que den muestra nuestros vecinos del septentrión hacia las arruinadas potencias europeas, puesto que la gran guerra supuso para Norteamérica el más brillante negocio que hubiera podido concebir el pensamiento humano.

Mientras los rijosos Estados europeos concentraban toda la energía de sus nacionales en aquella contienda sin paralelo, los Estados Unidos, honorablemente, fabricaban cañones y equipo y vestuario, y acaparaban los comestibles necesarios para que la guerra pudiera proseguir hasta el fin. Los Estados Unidos reclamaron con urgencia el respeto a su sagrado derecho de aprovisionar a unos y a otros combatientes. Pero cuando el bloqueo inglés cerró las puertas del mercado alemán, Norteamérica se convirtió, mal de su grado, en el aliado económico de las potencias coligadas contra los imperios de Europa Central.

Las armas alemanas, sin embargo, marchaban de victoria en victoria, y el peligro, entonces era inminente para los mismos Estados Unidos. En efecto: destruida la coalición ¿quién pagaría las deudas de ésta para Norteamérica?

Fue entonces cuando recordó Wilson que su ética de profesor universitario le imponía el ineludible deber de organizar ejércitos para acudir en auxilio de los defensores de la neutralidad de Bélgica, de la democracia y de no recordamos qué tantas otras bellas y románticas idealidades.

Una vez firmado el armisticio, era llegado el momento de imponer a los vencidos no sólo las condiciones inherentes a una victoria política, sino también aquellas otras provenientes de una victoria económica.

Los célebres Catorce Puntos enunciados por el apostólico señor Wilson, prevenían el establecimiento de una paz sin anexiones ni indemnizaciones y también la constitución de los Estados conforme al principio moral de la libre determinación de los pueblos. El Imperio Austro-Húngaro se desquició para dar nueva vida a las viejas nacionalidades sometidas a la hegemonía política de la corona de los Habsburgo. Con procedimientos amañados se mutiló a la Prusia Oriental, desarticulándola del resto del cuerpo geográfico de Alemania. A las indemnizaciones se les designó con el nombre cristiano de reparaciones y así, sin ofender a Dios pudo dársele gusto al diablo.

La maniobra del general Mangin, del ejército francés, tendiente a constituir con Austria, Renania y Baviera, la Alemania del Sur como “Estado tapón”, que borrara las fronteras entre Francia y Prusia, no tuvo el menor éxito; pero ello, no a causa de los “puntos” del presidente americano, sino por no dejar que pereciera el Estado responsable del pago de la factura que la gran guerra presentaba al mundo.

Allí es donde comienza a aparecer el fenómeno económico como determinante de las situaciones políticas. Para que alguien pagara era necesaria la existencia de un Estado deudor, y un deudor sólo es solvente cuando se robustece su economía. La vida política y económica de Alemania se sustentó desde entonces en la cuantía de sus deudas y en las necesidades de sus acreedores.

Si por reparaciones se hubiera entendido a la justa restauración de las zonas devastadas en la guerra, nada más en razón que haber cargado a Alemania su importe, puesto que la lucha se desarrolló justamente en los territorios de las naciones que luego resultaron vencedoras. Pero el problema se complica desde el momento en que se pretende que todo el monto de las deudas interaliadas se asiente igualmente en el débito alemán.

Sir Arthur Bonard Law, el único estadista europeo que tuvo —a nuestro juicio— una visión de la trascendentalidad del conjunto de fenómenos económicos que produciría el hecho de mantener vivas las deudas de guerra, propuso formalmente, en nombre del Imperio Británico, la abolición de las deudas interaliadas como una base para la restauración económica del mundo.

Examinada esta proposición desde un punto de vista cuantitativo, no encontraremos que Inglaterra pretendiera con ella librarse de una parte de sus obligaciones, supuesto que era mayor el monto de las deudas que hacia ella habían contraído sus aliados, que el de la deuda que a su vez había contraído con los Estados Unidos.

Al ofrecer Bonard Law el sacrificio que resultaba del saldo favorable a Inglaterra en una liquidación sumaria de las deudas interaliadas, lo que pretendía era evitar el desorden económico y financiero que ha engendrado la existencia de esas mismas deudas.

Ni Francia, ni los Estados Unidos, recibieron de grado el proyecto de Law. Francia se hallaba demasiado engreída con su victoria para pensar en las complicaciones del porvenir. Y los Estados Unidos no podían contemplar sino como una proposición de mal gusto aquella por virtud de la cual sacrificarían los rendimientos del mejor de los negocios que se haya presentado alguna vez en la historia: la financiación de una guerra mundial.

Ahora sabemos que la existencia de las deudas interaliadas y las llamadas de reparaciones han provocado, en gran parte, el formidable desequilibrio económico que padece el mundo; pero en aquel entonces a franceses y norteamericanos se antojaba como si Sir Bonard Law hubiese perdido sus facultades mentales.

El Nacional, 9 de julio de 1931.

Froylán C. Manjarrez

Revista Réplica

El hombre piensa, aun cuando no tenga conciencia de ello.

Georg Wilhelm Friedrich Hegel

EL BANDERAZO

Seamos generalmente universales para ser provechosamente nacionales.

Alfonso Reyes.

 

Los banderazos suelen darse para iniciar competencias deportivas, algunas de cierta importancia y la mayoría más intrascendentes que de calidad. Es una costumbre que existe porque alguien prefirió agitar la bandera que escuchar el olímpico trueno de la pistola. Son actos que por efímeros pueden pasar desapercibidos. Empero, hay otro tipo de banderazos que, por su impacto social, debemos ponderar, como el ocurrido ayer, cuando dio inicio el reparto de libros que simboliza el esfuerzo educativo gubernamental.

Sirva este último banderazo, pues, para recordar que la educación en México ha transitado por un camino lleno de abrojos, algunos de ellos representados por el índice de explosión demográfica y los míseros salarios asignados al magisterio. Y además evocar el ideal que inspiró a Ignacio Manuel Altamirano y Enrique Conrado Rebsamen. El primero, indígena puro y procurador de la educación gratuita, laica y obligatoria; y el segundo, educador de origen suizo que llegó a nuestro país dispuesto a modernizar el sistema educativo nacional.

Como el lector sabe, el entonces diputado Altamirano propuso en 1882 que se legislara la gratuidad, laicidad y obligatoriedad de la educación. Más tarde a él le correspondió fundar el Liceo de Puebla para después convertirse en uno de los impulsores de la Escuela Normal de Profesores de México.

Debo subrayar que la educación humanista de este mexicano se debe, en parte, a las venturosas enseñanzas de Ignacio Ramírez, “El Nigromante”, su maestro, guía e impulsor.

Cuando Rebsamen decidió venir a México, fue porque ya había leído un artículo (Quetzalcóatl) del alemán Karl von Gager y el libro Muertos y Vivos del mismo autor. Una vez en México, se trasladó a Orizaba, donde tuvo la oportunidad de observar el resultado de los ensayos de educación moderna implantados por Heinrich Laubscher, también de origen germánico. Posteriormente se hizo cargo de la primera generación de maestros renovadores de la enseñanza mexicana, actividad que dio forma a su productiva y extensa labor educativa en favor de los mexicanos.

A partir de estas dos importantes aportaciones, en México dio inicio un proceso de educación vitalicia. O dicho en palabras de Carlos Fuentes (“Por un progreso incluyente”, Edit. SNTE, México, 1997), apareció el requerimiento permanente que, convertido en axioma, establece: “Mientras más educada sea una persona, con mayor razón necesitará más educación”.

Podemos decir que de esta manera nuestra sociedad aprendió a aprender y, desde luego, a inventar “nuevas situaciones vitales”.

Curiosamente el gobernador Melquiades Morales Flores concretó en Puebla una de esas “invenciones”; dio el banderazo para simbólicamente entregar los libros de texto gratuito para todas las materias de la educación secundaria, apoyo que sin duda permitirá una mejor preparación en beneficio de los estudiantes poblanos de ese nivel.

Con la distribución de los libros mencionados 578 mil 220, se inicia en Puebla lo que podríamos llamar un nuevo impulso al proceso educativo del que forman parte la escuela, el maestro y la familia, todos ellos base del desarrollo que busca mejorar los niveles de bienestar, producción, empleos, salud, salarios, habitación y, desde luego, educación. De alguna manera se rompe el círculo del atraso que Alfonso Reyes describe en su frase: “Hemos llegado tarde al banquete de la civilización occidental”. Y gracias a que el municipio de Puebla ha podido ampliar su participación en este importante proceso cultural (el banquete referido), incursión que requirió de una inversión de 5 millones 567 mil 37 pesos, cantidad cubierta entre el gobierno estatal y citadino.

El impacto social de este extraordinario esfuerzo educativo equivale a un gasto de doscientos pesos por educando (en Puebla estudian en las secundarias oficiales 27 mil 800 niños y jóvenes). Y el costo total para dotar de libros a las secundarias del resto de la entidad asciende a 26 millones 280 mil pesos, cantidad invertida para dotar de libros a 131 mil 401 alumnos dispersos en el resto de los 216 municipios. En otro apartado tenemos a los 7 millones 838 mil 157 libros de texto gratuitos repartidos a los niños de las escuelas primarias, de educación preescolar de tercer grado, telesecundarias, indígenas, TV Verano, maestros de primaria y educandos invidentes.

Ahora solo falta que ocurra el banderazo más caro de la historia. Y este sirva para iniciar el proceso de la dignificación salarial de los maestros. Una acción que la historia le debe a Altamirano, por solo citar uno de los grandes educadores mexicanos.

Nota editorial

Esta columna forma parte del archivo periodístico de Alejandro C. Manjarrez, publicada originalmente en el contexto político de su tiempo. Se reproduce íntegramente como parte de la recopilación de más de cuatro décadas de trabajo periodístico del autor.

Alejandro C. Manjarrez

Revista Réplica

LA GENEROSA IMPROVISACIÓN DE MR. HOOVER

Virtualmente, los Estados Unidos no tienen interés más que en mínima parte en el pago de las cantidades debidas por Alemania por concepto de reparaciones. Ellos son acreedores de las potencias aliadas; pero como a su vez las potencias aliadas sumaron las deudas de guerra al acervo de las reparaciones, de hecho los Estados Unidos resultan principales acreedores de Alemania. De ahí el interés preferente de Norteamérica en la restauración económica germana.

En el largo y penoso proceso que abarca desde el fin de la guerra hasta la firma del Plan Young, las potencias europeas fueron sacrificando, a la posibilidad de pago de Alemania, la mayor parte de sus exigencias. Francia misma, la más azotada por la guerra, tuvo que conformarse a la postre con equiparar el monto de sus deudas hacia los Estados Unidos e Inglaterra, con el monto de los pagos que viene haciéndole Alemania, reservándose sólo un pequeño “surplus” para las reparaciones propiamente dichas.

A Francia le queda —por otra parte— el penoso papel de ser el más molesto e intransigente cobrador de Alemania, pues como los Estados Unidos se cuidaron de desvincular oficialmente el problema de las reparaciones de las deudas interaliadas, el resultado fue que quedaran los rendimientos para Norteamérica, y para Francia el peso de los conflictos.

Desde el momento en que, a título del pago de reparaciones, se anotaron en el débito de Alemania, en términos generales, los gastos de la guerra, se planteó un nuevo problema: ¿cómo hacer que un sólo país arruinado pagara una deuda cuyas cifras a justo título han sido calificadas de astronómicas? (En total, y hechas todas las reducciones posibles: treinta y ocho millares de millones de marcos de oro).

Por contraposición a las demandas excesivas de las potencias aliadas y asociadas, Alemania opuso como única defensa su propia debilidad. Un pueblo como el alemán, que al cabo de la guerra pedía de hambre y tenía desorganizadas todas sus fuentes de producción, no podría jamás solventar reclamaciones tan cuantiosas como las de sus antiguos adversarios. En consecuencia, si éstos pretendían obtener el pago de las indemnizaciones de guerra, necesitaban previamente refaccionar a Alemania hasta colocar a sus industriales en el más alto grado de productividad.

Así pues, el hecho simple de la capacidad de pago de la potencia deudora, que apareció como principio fundamental para la liquidación económica de la guerra, tuvo que apreciarse, no en razón de la capacidad momentánea de Alemania, sino con vistas al desarrollo de su capacidad potencial.

El Plan Young vinculó, teóricamente, los intereses de la potencia deudora y de sus acreedores: a mayor desarrollo de la producción alemana correspondería una más segura satisfacción de las exigencias de sus acreedores.

Un hecho, sin embargo, ha venido a frustrar todas las esperanzas puestas en el eficaz desarrollo del programa financiero planteado por el Plan de Young: los mercados de consumo del mundo, de suyo enrarecidos por efecto de la guerra, se han ido cerrando progresivamente a los productos extranjeros a cada nación. El advenimiento de nuevos Estados en Europa, con la consiguiente formación de tarifas aduanales; la tarifa ultra-proteccionista votada por el Congreso norteamericano y las demás murallas que en cada país van levantándose; todo ello como consecuencia de un afán creciente de los pueblos por bastarse a sí mismos, impide la colocación de la gran producción alemana, sin que por ello deje ésta de ejercer presión para desplazar a las potencias de sus mercados tradicionales y de aquellos que conquistaron en los años de la guerra.

De las premisas en que se sustentó el funcionamiento del Plan Young, la más falsa resultó ser aquella que preveía la búsqueda de nuevos mercados —no sujetos a la influencia de las corrientes establecidas— para la colocación de los productos de una Alemania entregada enérgicamente a un proceso de crecimiento industrial. Y ahora Alemania no encuentra otra desembocadura fácil más que la Rusia Soviet.

Lejos, pues, de resolverse el problema de la liquidación de las deudas de guerra, por medio de las ambiciosas concepciones que animaron al Plan Young, éste no ha hecho más que empujar al mundo capitalista hacia una anarquía en la producción y una competencia desmesurada en el consumo; consumo que a su vez se restringe por la racionalización y el paro de millares de trabajadores.

En vez de la coordinación de esfuerzos que suponía la organización internacional de capitalismo prevista y proclamada por el Plan de Young, son la concurrencia despiadada, el egoísmo económico y la desintegración de muchos de los principales organismos productores, los resultados que se han obtenido. Y la concentración del oro en las cajas de los bancos de Francia y de los Estados Unidos no beneficia ni siquiera a los poseedores de esos tesoros.

El Plan Young, en un año de vigencia, ha barrenado el cimiento del régimen capitalista acaso con mayor eficacia que como pudiera haberlo logrado el Plan Quinquenal del señor Stalin.

El plan de Mr. Hoover, en realidad es el índice de un esfuerzo por volver el estado de cosas económico del mundo a un ritmo semejante al que regía antes de que estallara la guerra. Y ahora pensarán los financieros de Norteamérica que acaso Sir Bonard Law haya estado en sus cabales cuando propuso la abolición de las deudas de guerra, que hoy aparece claramente como único término de solución del problema económico internacional.

Sólo que los golpes asestados al régimen capitalista en estos doce años que lleva la guerra económica mundial, no será fácil que se reparen con la “generosa improvisación del presidente Hoover”, como la llama Tardieu.

El Nacional, 10 de julio de 1931.

Froylán C. Manjarrez

Revista Réplica

Se me debe exigir que busque la verdad, pero no que la encuentre.

Denis Diderot

¿PRECANDIDATOS O FRANCOTIRADORES?

Ningún pájaro vuela demasiado alto, si vuela solo con sus alas.

Ralph Waldo.

Lo que no está prohibido está permitido.

Dicho popular.

 

Las reglas no escritas obligan a los políticos a comportarse de manera, digamos que, ortodoxa. Les induce a sacar provecho a las corrientes del río que escogieron para navegar en la actualidad pública. No hacerlo las expone a trabajar el doble, si acaso lograr la mitad. No es una consigna, sin embargo, sí se trata de una costumbre con las variantes que impone la época, el estilo y la influencia del líder partidista o de aquel que llega a ejercer la actividad política formal. Un ejemplo:

Cuando Guillermo Jiménez Morales era gobernador, alguno de sus colaboradores empezó a moverse con la intención de buscar un cargo partidista que pudiera proyectarlo al puesto de elección popular que ambicionaba. El entonces mandatario se enteró, le mandó llamar y le hizo el siguiente comentario/advertencia:

“La política es como el ajedrez: cada uno tiene una función. Y tú eres uno de los peones de mi tablero. Por eso no puedes moverte solo. Yo soy el único que decide si te mueves o si te sacrifico. Así que no le hagas al pendejo y ponte a trabajar en lugar de andar de grillo…”

Los tiempos cambiaron y con ellos el estilo de gobernar: Mariano Piña Olaya decidió pasarse por el arco del triunfo aquellas reglas, y en lugar de grupos políticos se dedicó a formar cofradías de socios y cómplices. De alguna manera vulneró la función o el prestigio del servidor público y de paso abrió las puertas a la oposición, cuyo desarrollo se basaba, precisamente, en el desprestigio del rival.

Después llegó Manuel Bartlett Díaz, un gallo muy jugado en los palenques políticos nacionales y, por ende, tan mañoso que podía prescindir de “amarradores”. Así, el ahora senador retomó el control del tablero e incluso se dio el lujo de inventar políticos y políticas, pero sin haber podido integrar el equipo que —intuyo— se había propuesto formar quizá con la idea de hacer trascender y ampliar sus redes de poder.

Hombres como Piña y el ejercicio político puesto en boga por los gallones del PRI, actitud que, por cierto, solía menospreciar la inteligencia de propios y extraños —o sea, de correligionarios y rivales—, abonaron el terreno para que fructificara la semilla sembrada por Manuel Gómez Morín. Gracias a ello llegó al poder Vicente Fox Quesada, un empresario de medio pelo que por necesidad y estrategia tuvo que adoptar el ideario panista y, asimismo, ganarse la amistad y el apoyo de los custodios de la herencia gomesmoraliana. Ocurrió el “cambió” en el mando nacional y se resquebrajó el PRI al grado de tener que modificar sus propias reglas basadas en la disciplina, institucionalidad, centralismo, control político absoluto, rectoría nacional, “democracia dirigida”, presidencialismo, componenda política, compadrazgos e intereses de grupo. Y como se atomizó el otrora partido en el poder, propiciando el nacimiento de liderazgos regionales, sus gobernadores tuvieron que trabajar para, como decía Séneca, mover más con el ejemplo que con las palabras.

Lo que Guillermo Jiménez Morales concibió como método para dar buenas cuentas a sus superiores, hoy parece ser el único camino que le queda al Revolucionario para conservar sus bastiones políticos. De ahí que los mandatarios estatales se hayan convertido en los dueños de los tableros estatales con sello priista, y que a ellos les corresponda la obligación moral de, con el ejemplo, conducir la política regional de su partido y, desde luego, orientar a los políticos de la entidad que gobiernan. Omitir o soslayar este, digamos que, compromiso nacido con la derrota nacional equivale a un suicidio político, ya que al no haber control ni dirección se podría producir un erradero de obvios beneficios para el PAN y el PRD.

Viene a cuento la reflexión por el entusiasmo demostrado por los aspirantes que pretenden suceder al actual gobernante de Puebla, emociones que nos obligan a suponer que los precandidatos a la gubernatura actúan como “Chinos libres”, e incluso que hasta se sienten los creadores de su propio ajedrez. Es probable que no les haya caído el veinte y que por ello no alcancen a comprender que, debido a las condiciones imperantes en el PRI, el gobernador Melquiades Morales Flores podría verse obligado a actuar como el “fiel de la balanza”. Esto porque él es el responsable de la política en la entidad y como primer priista del estado a él le corresponde moderar u orientar las pasiones y los deseos de sus correligionarios.

Mario Marín Torres, Germán Sierra Sánchez, Ángel Aceves Saucedo y Guillermo Pacheco Pulido necesitan revalorar lo que les permitió ascender en política. Y quitarse de la mente (sobre todo Mario Marín) la idea de que para ganar la postulación hay que eliminar de la competencia a Rafael Moreno Valle Rosas. Ahí está el nada despreciable ejemplo de José Luis Flores Hernández, quien, en lugar de las descalificaciones, busca la concertación con sus “competidores”.

Nota editorial

Esta columna forma parte del archivo periodístico de Alejandro C. Manjarrez, publicada originalmente en el contexto político de su tiempo. Se reproduce íntegramente como parte de la recopilación de más de cuatro décadas de trabajo periodístico del autor.

Alejandro C. Manjarrez

Revista Réplica

LA LOCURA DE BONARD LAW

La actualidad internacional está dominada por las perspectivas de éxito o de fracaso que se derivan del plan de Hoover tendiente a establecer una moratoria extraordinaria en el pago de las deudas contraídas a causa de la guerra y, paralelamente, una moratoria también de los pagos que por concepto de reparaciones efectúa Alemania a las potencias que fueron aliadas y asociadas. Si el armisticio firmado el 11 de noviembre de 1918 puso fin al estruendo de las armas que estalló el 1914, la fecha del armisticio abre un período que puede considerarse como el desencadenamiento de la guerra económica más cruel que se conoce en la historia humana.

No debemos pensar que es a impulso de sentimientos filantrópicos, como el presidente Hoover se propone sacrificar los intereses y aun la cuantía de los enormes capitales que suponen las rentas de Norteamérica como Estado que negoció la guerra. Son los errores acumulados por los regentes del régimen capitalista los que, después de haber producido este estado de asfixia en que se ahoga el mundo, retroceden para ir en busca de una estabilización del mundo social y político creado por la plutocracia.

No sin razón se ha dicho que el eje de la restauración económica del mundo radica en la liberalidad de que den muestra nuestros vecinos del septentrión hacia las arruinadas potencias europeas, puesto que la gran guerra supuso para Norteamérica el más brillante negocio que hubiera podido concebir el pensamiento humano.

Mientras los rijosos Estados europeos concentraban toda la energía de sus nacionales en aquella contienda sin paralelo, los Estados Unidos, honorablemente, fabricaban cañones y equipo y vestuario, y acaparaban los comestibles necesarios para que la guerra pudiera proseguir hasta el fin. Los Estados Unidos reclamaron con urgencia el respeto a su sagrado derecho de aprovisionar a unos y a otros combatientes. Pero cuando el bloqueo inglés cerró las puertas del mercado alemán, Norteamérica se convirtió, mal de su grado, en el aliado económico de las potencias coligadas contra los imperios de Europa Central.

Las armas alemanas, sin embargo, marchaban de victoria en victoria, y el peligro, entonces era inminente para los mismos Estados Unidos. En efecto: destruida la coalición ¿quién pagaría las deudas de ésta para Norteamérica?

Fue entonces cuando recordó Wilson que su ética de profesor universitario le imponía el ineludible deber de organizar ejércitos para acudir en auxilio de los defensores de la neutralidad de Bélgica, de la democracia y de no recordamos qué tantas otras bellas y románticas idealidades.

Una vez firmado el armisticio, era llegado el momento de imponer a los vencidos no sólo las condiciones inherentes a una victoria política, sino también aquellas otras provenientes de una victoria económica.

Los célebres Catorce Puntos enunciados por el apostólico señor Wilson, prevenían el establecimiento de una paz sin anexiones ni indemnizaciones y también la constitución de los Estados conforme al principio moral de la libre determinación de los pueblos. El Imperio Austro-Húngaro se desquició para dar nueva vida a las viejas nacionalidades sometidas a la hegemonía política de la corona de los Habsburgo. Con procedimientos amañados se mutiló a la Prusia Oriental, desarticulándola del resto del cuerpo geográfico de Alemania. A las indemnizaciones se les designó con el nombre cristiano de reparaciones y así, sin ofender a Dios pudo dársele gusto al diablo.

La maniobra del general Mangin, del ejército francés, tendiente a constituir con Austria, Renania y Baviera, la Alemania del Sur como “Estado tapón”, que borrara las fronteras entre Francia y Prusia, no tuvo el menor éxito; pero ello, no a causa de los “puntos” del presidente americano, sino por no dejar que pereciera el Estado responsable del pago de la factura que la gran guerra presentaba al mundo.

Allí es donde comienza a aparecer el fenómeno económico como determinante de las situaciones políticas. Para que alguien pagara era necesaria la existencia de un Estado deudor, y un deudor sólo es solvente cuando se robustece su economía. La vida política y económica de Alemania se sustentó desde entonces en la cuantía de sus deudas y en las necesidades de sus acreedores.

Si por reparaciones se hubiera entendido a la justa restauración de las zonas devastadas en la guerra, nada más en razón que haber cargado a Alemania su importe, puesto que la lucha se desarrolló justamente en los territorios de las naciones que luego resultaron vencedoras. Pero el problema se complica desde el momento en que se pretende que todo el monto de las deudas interaliadas se asiente igualmente en el débito alemán.

Sir Arthur Bonard Law, el único estadista europeo que tuvo —a nuestro juicio— una visión de la trascendentalidad del conjunto de fenómenos económicos que produciría el hecho de mantener vivas las deudas de guerra, propuso formalmente, en nombre del Imperio Británico, la abolición de las deudas interaliadas como una base para la restauración económica del mundo.

Examinada esta proposición desde un punto de vista cuantitativo, no encontraremos que Inglaterra pretendiera con ella librarse de una parte de sus obligaciones, supuesto que era mayor el monto de las deudas que hacia ella habían contraído sus aliados, que el de la deuda que a su vez había contraído con los Estados Unidos.

Al ofrecer Bonard Law el sacrificio que resultaba del saldo favorable a Inglaterra en una liquidación sumaria de las deudas interaliadas, lo que pretendía era evitar el desorden económico y financiero que ha engendrado la existencia de esas mismas deudas.

Ni Francia, ni los Estados Unidos, recibieron de grado el proyecto de Law. Francia se hallaba demasiado engreída con su victoria para pensar en las complicaciones del porvenir. Y los Estados Unidos no podían contemplar sino como una proposición de mal gusto aquella por virtud de la cual sacrificarían los rendimientos del mejor de los negocios que se haya presentado alguna vez en la historia: la financiación de una guerra mundial.

Ahora sabemos que la existencia de las deudas interaliadas y las llamadas de reparaciones han provocado, en gran parte, el formidable desequilibrio económico que padece el mundo; pero en aquel entonces a franceses y norteamericanos se antojaba como si Sir Bonard Law hubiese perdido sus facultades mentales.

El Nacional, 9 de julio de 1931.

Froylán C. Manjarrez

Revista Réplica

El hombre piensa, aun cuando no tenga conciencia de ello.

Georg Wilhelm Friedrich Hegel

EL BANDERAZO

Seamos generalmente universales para ser provechosamente nacionales.

Alfonso Reyes.

 

Los banderazos suelen darse para iniciar competencias deportivas, algunas de cierta importancia y la mayoría más intrascendentes que de calidad. Es una costumbre que existe porque alguien prefirió agitar la bandera que escuchar el olímpico trueno de la pistola. Son actos que por efímeros pueden pasar desapercibidos. Empero, hay otro tipo de banderazos que, por su impacto social, debemos ponderar, como el ocurrido ayer, cuando dio inicio el reparto de libros que simboliza el esfuerzo educativo gubernamental.

Sirva este último banderazo, pues, para recordar que la educación en México ha transitado por un camino lleno de abrojos, algunos de ellos representados por el índice de explosión demográfica y los míseros salarios asignados al magisterio. Y además evocar el ideal que inspiró a Ignacio Manuel Altamirano y Enrique Conrado Rebsamen. El primero, indígena puro y procurador de la educación gratuita, laica y obligatoria; y el segundo, educador de origen suizo que llegó a nuestro país dispuesto a modernizar el sistema educativo nacional.

Como el lector sabe, el entonces diputado Altamirano propuso en 1882 que se legislara la gratuidad, laicidad y obligatoriedad de la educación. Más tarde a él le correspondió fundar el Liceo de Puebla para después convertirse en uno de los impulsores de la Escuela Normal de Profesores de México.

Debo subrayar que la educación humanista de este mexicano se debe, en parte, a las venturosas enseñanzas de Ignacio Ramírez, “El Nigromante”, su maestro, guía e impulsor.

Cuando Rebsamen decidió venir a México, fue porque ya había leído un artículo (Quetzalcóatl) del alemán Karl von Gager y el libro Muertos y Vivos del mismo autor. Una vez en México, se trasladó a Orizaba, donde tuvo la oportunidad de observar el resultado de los ensayos de educación moderna implantados por Heinrich Laubscher, también de origen germánico. Posteriormente se hizo cargo de la primera generación de maestros renovadores de la enseñanza mexicana, actividad que dio forma a su productiva y extensa labor educativa en favor de los mexicanos.

A partir de estas dos importantes aportaciones, en México dio inicio un proceso de educación vitalicia. O dicho en palabras de Carlos Fuentes (“Por un progreso incluyente”, Edit. SNTE, México, 1997), apareció el requerimiento permanente que, convertido en axioma, establece: “Mientras más educada sea una persona, con mayor razón necesitará más educación”.

Podemos decir que de esta manera nuestra sociedad aprendió a aprender y, desde luego, a inventar “nuevas situaciones vitales”.

Curiosamente el gobernador Melquiades Morales Flores concretó en Puebla una de esas “invenciones”; dio el banderazo para simbólicamente entregar los libros de texto gratuito para todas las materias de la educación secundaria, apoyo que sin duda permitirá una mejor preparación en beneficio de los estudiantes poblanos de ese nivel.

Con la distribución de los libros mencionados 578 mil 220, se inicia en Puebla lo que podríamos llamar un nuevo impulso al proceso educativo del que forman parte la escuela, el maestro y la familia, todos ellos base del desarrollo que busca mejorar los niveles de bienestar, producción, empleos, salud, salarios, habitación y, desde luego, educación. De alguna manera se rompe el círculo del atraso que Alfonso Reyes describe en su frase: “Hemos llegado tarde al banquete de la civilización occidental”. Y gracias a que el municipio de Puebla ha podido ampliar su participación en este importante proceso cultural (el banquete referido), incursión que requirió de una inversión de 5 millones 567 mil 37 pesos, cantidad cubierta entre el gobierno estatal y citadino.

El impacto social de este extraordinario esfuerzo educativo equivale a un gasto de doscientos pesos por educando (en Puebla estudian en las secundarias oficiales 27 mil 800 niños y jóvenes). Y el costo total para dotar de libros a las secundarias del resto de la entidad asciende a 26 millones 280 mil pesos, cantidad invertida para dotar de libros a 131 mil 401 alumnos dispersos en el resto de los 216 municipios. En otro apartado tenemos a los 7 millones 838 mil 157 libros de texto gratuitos repartidos a los niños de las escuelas primarias, de educación preescolar de tercer grado, telesecundarias, indígenas, TV Verano, maestros de primaria y educandos invidentes.

Ahora solo falta que ocurra el banderazo más caro de la historia. Y este sirva para iniciar el proceso de la dignificación salarial de los maestros. Una acción que la historia le debe a Altamirano, por solo citar uno de los grandes educadores mexicanos.

Nota editorial

Esta columna forma parte del archivo periodístico de Alejandro C. Manjarrez, publicada originalmente en el contexto político de su tiempo. Se reproduce íntegramente como parte de la recopilación de más de cuatro décadas de trabajo periodístico del autor.

Alejandro C. Manjarrez

Revista Réplica

Entre cientos de millones de personas que enfrentan el consumo de sustancias, haber llegado hasta una puerta donde existe ayuda es una oportunidad extraordinaria...

Among the hundreds of millions of people facing substance use, reaching a place where help is available is an extraordinary opportunity...

Te presentamos un resumen de las noticias más importantes de la semana

Noticia de la semana

Del 10 al 16 de agosto de 2026

 

Devastador sismo de magnitud 7.4 en Colombia golpea severamente a Cali y al Eje Cafetero

El pasado lunes 10 de agosto, un terremoto de magnitud 7.4 con epicentro en San José del Palmar (Chocó) sacudió el occidente colombiano. Cali se convirtió en la urbe más afectada en pérdidas humanas y materiales, registrando decenas de víctimas mortales, cerca de mil heridos y el colapso o daño severo en más de medio centenar de edificaciones. El impacto se extendió a ciudades como Pereira, Quibdó y Manizales, obligando al gobierno a declarar el estado de desastre nacional.

El sismo puso a prueba la capacidad de respuesta sísmica de las grandes urbes del occidente colombiano. Aunque la atención se centró de inmediato en las labores de rescate en el sector de Tequendama y el centro de Cali, la emergencia evidenció que los protocolos de evaluación estructural y los planes de contingencia en zonas urbanas de alta densidad requieren revisiones urgentes para evitar colapsos masivos ante eventos de gran magnitud.

Diputado poblano Elpidio Díaz estigmatiza la salud mental al defender la "Ley Casco”

Al fijar postura sobre las manifestaciones en contra de la "Ley Casco" —norma que obliga a colocar códigos QR y chips de radiofrecuencia en los cascos de los motociclistas en Puebla—, el diputado local y presidente de la Comisión de Movilidad, Elpidio Díaz Escobar, desestimó los reclamos del gremio. El legislador declaró públicamente que los inconformes argumentan que la medida afecta su "salud mental y no sé cuántas cosas inventan". Para justificar su postura, comparó la obligación con el uso de equipo de protección en plantas automotrices como Volkswagen o Audi, añadiendo además que las protestas están encabezadas por motociclistas foráneos con vehículos de lujo. 

Las declaraciones del diputado Elpidio Díaz muestran un preocupante desdén hacia la salud mental, tratándola como un pretexto sin validez dentro de la discusión legislativa. Utilizar la tribuna o los micrófonos públicos para calificar de "inventos" los argumentos sobre el impacto psicológico o emocional de ciertas regulaciones estigmatiza una problemática seria. A esto se suma el intento de deslegitimar la protesta social reduciéndola al poder adquisitivo o procedencia de los manifestantes, una postura que evade el análisis técnico de la ley y muestra falta de sensibilidad por parte de quien encabeza la comisión responsable de la movilidad en el estado.

Operativo de seguridad de Donald Trump en Turquía: camión de catering y avión señuelo tras amenaza aérea

Las investigaciones periodísticas de The Washington Post revelaron los detalles del operativo de seguridad desplegado tras la cumbre de la OTAN en Ankara para evacuación de Donald Trump. El mandatario abordó el Air Force One de manera pública ante las cámaras, pero minutos después bajó a escondidas utilizando el contenedor elevado de un camión de comida (catering) del aeropuerto. El vehículo lo trasladó en la pista hacia una aeronave militar C-32A de menor tamaño. Mientras el Air Force One despegó hacia Reino Unido sirviendo como señuelo —llevando a bordo a la prensa e integrantes de la comitiva sin que estos lo supieran—, el mandatario viajó por separado ante alertas de inteligencia por una amenaza con misiles atribuida a organismos iraníes.

El despliegue cinematográfico que incluyó un camión de catering y una aeronave señuelo muestra los extremos en los protocolos de protección ante el nivel de vulnerabilidad de la aviación presidencial en zonas de tensión. Sin embargo, la estrategia reabrió un fuerte cuestionamiento ético en los medios internacionales: al utilizar el avión presidencial lleno de reporteros y personal civil como chivo expiatorio o señuelo sin su conocimiento, el equipo de seguridad puso en riesgo manifiesto a terceros para garantizar la cobertura del traslado, rebasando los límites de la desinformación operativa.

Colectivos ciudadanos limpian propaganda política extemporánea en Puebla

Habitantes de la capital poblana y municipios conurbados comenzaron a blanquear bardas que promocionan nombres y rostros de aspirantes a cargos de elección popular antes de los tiempos legales. Con estas acciones, la ciudadanía cuestiona abiertamente el uso de recursos en actos proselitistas fuera de los calendarios electorales.

La intervención directa de los vecinos para borrar este tipo de rotulado evidencia el malestar social frente a la propaganda extemporánea. Ante la pasividad de los órganos electorales para imponer sanciones oportunas, los ciudadanos han decidido retirar por cuenta propia un despliegue publicitario costoso y carente de fiscalización clara.

Choque a empujones e insultos entre los diputados Arturo Ávila y Carlos Gutiérrez Mancilla en el patio del Senado

Un enfrentamiento físico y verbal se registró en el Patio del Federalismo de la sede del Senado de la República. El diputado priista Carlos Gutiérrez Mancilla encaró al vocero del grupo parlamentario de Morena, el diputado Arturo Ávila, interponiéndose en su camino y sujetándolo del brazo. El altercado incluyó empujones, jaloneos e intercambios de descalificaciones directas como "¡No me toques, cabrón!" por parte del morenista, mientras que el priista lo acusó de ser "vocero del narco" y de supuestas amenazas; en respuesta, Ávila lo tildó repetidamente de "porro de Alito" y de carecer de agenda política. 

Que la actividad parlamentaria en el recinto del Senado derive en jaloneos y agresiones físicas en los pasillos confirma la falta de cauce y civismo político. La confrontación en espacios comunes deja de lado el intercambio de ideas para reducir el ejercicio legislativo a la provocación personal y al espectáculo mediático, minando el respeto institucional en la representación popular.

Descompensación diabética de un conductor provoca accidente con 16 lesionados en Zacatlán

Un automovilista de 74 años perdió el conocimiento tras sufrir una descompensación por diabetes mientras conducía en el centro de Zacatlán de las Manzanas. El vehículo ingresó al andador peatonal Benito Juárez e impactó a 16 personas. Cuerpos de emergencia atendieron a las víctimas —en su mayoría visitantes que acudían a la Feria de la Manzana—, reporte que confirmó que los heridos se encuentran estables. El conductor quedó bajo resguardo de las autoridades.

El peritaje médico aclaró que el percance derivó de una urgencia de salud del conductor y no de un acto negligente. Sin embargo, la emergencia exhibe la falta de barreras de contención en zonas de alto flujo peatonal. En corredores turísticos concurridos, los ayuntamientos deben contemplar infraestructura física que proteja a los transeúntes ante cualquier falla mecánica o contingencia médica al volante.

Comunicadores rechazan el uso de listas de señalamiento contra la prensa

Organizaciones defensoras de la libertad de expresión y periodistas independientes expresaron su rechazo a la difusión de listados donde se califica a reporteros y columnistas como promotores de posturas "antigobierno". Integrantes del gremio advirtieron que este tipo de catalogaciones vulnera la seguridad de la prensa.

Exponer a comunicadores mediante listas o adjetivaciones por su trabajo editorial representa un precedente riesgoso. En un contexto donde el ejercicio del periodismo enfrenta serios riesgos de seguridad, la responsabilidad institucional exige garantizar la protección de los informadores y evitar dinámicas de confrontación que pongan en peligro su labor.

Estados Unidos revoca la visa a Andrés Manuel López Beltrán; envía carta a la Casa Blanca

Andrés Manuel López Beltrán confirmó que el Departamento de Estado de los Estados Unidos procedió a la cancelación de su visado de ingreso. A través de una carta dirigida al presidente Donald Trump, el político calificó la resolución como una medida de corte político promovida por grupos de oposición y sostuvo que no existen señalamientos legales que justifiquen la medida.

El retiro de visados es un recurso normativo de las autoridades migratorias estadounidenses que suele responder tanto a criterios técnicos como a valoraciones políticas. La decisión de responder mediante una carta pública busca trasladar un asunto administrativo de extranjería al terreno del debate partidista, utilizando el caso para posicionar un discurso de resistencia política ante el electorado local.

Christopher Landau responde a publicaciones sobre la visa de López Beltrán

Tras la difusión de la misiva dirigida a la Casa Blanca por Andrés Manuel López Beltrán, el subsecretario de Estado de EE. UU., Christopher Landau, publicó en sus redes sociales la frase: "¿Estás disfrutando el show? Amarás la siguiente parte". El mensaje se dio en respuesta a comentarios de usuarios sobre las políticas de cancelación de visas sin previo aviso.

La respuesta del diplomático estadounidense a través de redes sociales refleja cómo la comunicación oficial ha adoptado tonos informales y de provocación en la arena digital. Tratar asuntos de relación bilateral y trámites migratorios con sarcasmo le resta seriedad a los canales diplomáticos tradicionales y reduce un tema institucional a un espectáculo mediático.

Procesan al Secretario de Seguridad Pública de Atlixco

La Fiscalía General del Estado de Puebla cumplimentó una orden de aprehensión contra el titular de la Secretaría de Seguridad Pública de Atlixco, Antonio "N", investigado por la presunta comisión de abuso de autoridad, cohecho e incumplimiento de un deber legal. El juez a cargo del caso determinó la medida de prisión preventiva mientras concluye el periodo para definir su situación jurídica.

La detención del mando responsable de la seguridad en el municipio vulnera la certidumbre de la población en las instituciones locales. El procedimiento pone de manifiesto las fallas en los mecanismos internos de control de confianza y hace necesaria una revisión profunda sobre cómo se eligen y supervisan los perfiles a cargo del orden público en los ayuntamientos.

Redacción Réplica

Revista Réplica

El periodista pasa la vida observando aquello que los demás prefieren ignorar...

El problema es que seguimos creyendo que el desarrollo consiste en tirar árboles para sembrar cemento...

Resumen de noticias julio 2026

El país tuvo excesos en todo: asesinatos de personajes públicos; en la “fabricación” de nuevos millonarios; en actos de corrupción protegidos por la impunidad que proporciona el máximo poder político ...

Escribió Mario Benedetti que las piernas de la amada son fraternas/ cuando se abren buscando el infinito/ y apelan al futuro como un rito/ que las hace más dulces y más tiernas...

No falta, y el lector seguramente conoce a alguno de ellos, aquel ejemplo que gracias a su poder o habilidad política tiene facultades para reproducir su influencia y, por qué no, también a su especie, “cualidades” que se manifiestan en los tres poderes e incluso en los tres niveles de gobierno...

En efecto, Adolfo López Mateos se había casado por la Iglesia con la hermosa hija de los Gutiérrez. Y aunque fue otra de sus muchas aventuras románticas, quizá la última, el matrimonio aquel hizo las veces de colofón a la pasión amorosa de este hombre enamorado de las mujeres jóvenes a quienes la naturaleza hizo bellas, bien proporcionadas y portadoras de la cadencia que incentiva la libido de los hombres...

—Vean ustedes lo que encontré sobre mi escritorio. Es dinero que dejó algún pendejo con la clara intención de comprometerme, de corromperme. Voy a investigar y cuando agarre al autor de este atentado, les prometo que lo llevaré a juicio. Y si puedo yo mismo fusilaré al cabrón. —Volteó a ver la foto del presidente en turno antes de justificar con energía castrense: —El jefe máximo no tendrá inconveniente.

Cuanto mayor la riqueza, más espesa la suciedad.

John Kenneth Galbraith

Artículos Interesantes

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Y entonces entiendes que la tranquilidad que compraste… nunca estuvo incluida...

Y créeme, el día que dejes de consultar el tarot por él, ese día habrás empezado a volver a ti...

Dicen que el corazón se rompe en silencio, pero no. Se rompe cuando buscas respuestas donde no las hay. Como en esas lecturas de tarot que prometen devolver la esperanza mientras te clavan más hondo la espina. Te lo digo con ternura, con esa dulzura que una aprende después de llorar en voz baja: si quieres olvidar a tu ex, no veas lecturas del tarot.

Porque ahí está él—o ella—en cada carta volteada. En la luna, en los amantes, en la torre que se cae como tu fe. Te dicen que volverá, que aún te piensa, que tiene miedo, que sueña contigo. Y tú, tan frágil, te lo crees. No por ingenua, sino por amor. Por ese amor que todavía te sangra en las madrugadas.

Pero el tarot no sana, no cuando lo buscas desde la herida. El tarot no es el culpable, claro que no. Somos nosotras, las que pedimos señales donde ya solo hay despedidas. Las que queremos respuestas mágicas a preguntas que nos duelen más que el silencio.

Hay un momento en que hay que cerrar la puerta sin mirar atrás. Guardar la baraja, silenciar los videos, dejar de preguntar por qué. No porque no importe, sino porque mereces paz. Mereces volver a ti, sin los espejismos que te atan a alguien que ya se fue.

Si vas a buscar algo, que sea dentro de ti. Que sea ese rincón donde aún vives entera, aunque rota. Porque olvidar no es dejar de amar de golpe, es dejar de mendigar migajas disfrazadas de destino.

Y créeme, el día que dejes de consultar el tarot por él, ese día habrás empezado a volver a ti.

Paty Coen

Por su parte la madre, le sigue brindando amor y cuidado, que se verá reflejado en el cultivo de la calidez en la vida del niño, la capacidad de establecer relaciones profundas, cuidadosas y amorosas...

La plataforma permite agendar la toma de muestras, comparar precios y elegir entre laboratorios verificados por COFEPRIS; también busca fortalecer a pequeños y medianos establecimientos de Puebla

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