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LA LOCURA DE BONARD LAW

La actualidad internacional está dominada por las perspectivas de éxito o de fracaso que se derivan del plan de Hoover tendiente a establecer una moratoria extraordinaria en el pago de las deudas contraídas a causa de la guerra y, paralelamente, una moratoria también de los pagos que por concepto de reparaciones efectúa Alemania a las potencias que fueron aliadas y asociadas. Si el armisticio firmado el 11 de noviembre de 1918 puso fin al estruendo de las armas que estalló el 1914, la fecha del armisticio abre un período que puede considerarse como el desencadenamiento de la guerra económica más cruel que se conoce en la historia humana.

No debemos pensar que es a impulso de sentimientos filantrópicos, como el presidente Hoover se propone sacrificar los intereses y aun la cuantía de los enormes capitales que suponen las rentas de Norteamérica como Estado que negoció la guerra. Son los errores acumulados por los regentes del régimen capitalista los que, después de haber producido este estado de asfixia en que se ahoga el mundo, retroceden para ir en busca de una estabilización del mundo social y político creado por la plutocracia.

No sin razón se ha dicho que el eje de la restauración económica del mundo radica en la liberalidad de que den muestra nuestros vecinos del septentrión hacia las arruinadas potencias europeas, puesto que la gran guerra supuso para Norteamérica el más brillante negocio que hubiera podido concebir el pensamiento humano.

Mientras los rijosos Estados europeos concentraban toda la energía de sus nacionales en aquella contienda sin paralelo, los Estados Unidos, honorablemente, fabricaban cañones y equipo y vestuario, y acaparaban los comestibles necesarios para que la guerra pudiera proseguir hasta el fin. Los Estados Unidos reclamaron con urgencia el respeto a su sagrado derecho de aprovisionar a unos y a otros combatientes. Pero cuando el bloqueo inglés cerró las puertas del mercado alemán, Norteamérica se convirtió, mal de su grado, en el aliado económico de las potencias coligadas contra los imperios de Europa Central.

Las armas alemanas, sin embargo, marchaban de victoria en victoria, y el peligro, entonces era inminente para los mismos Estados Unidos. En efecto: destruida la coalición ¿quién pagaría las deudas de ésta para Norteamérica?

Fue entonces cuando recordó Wilson que su ética de profesor universitario le imponía el ineludible deber de organizar ejércitos para acudir en auxilio de los defensores de la neutralidad de Bélgica, de la democracia y de no recordamos qué tantas otras bellas y románticas idealidades.

Una vez firmado el armisticio, era llegado el momento de imponer a los vencidos no sólo las condiciones inherentes a una victoria política, sino también aquellas otras provenientes de una victoria económica.

Los célebres Catorce Puntos enunciados por el apostólico señor Wilson, prevenían el establecimiento de una paz sin anexiones ni indemnizaciones y también la constitución de los Estados conforme al principio moral de la libre determinación de los pueblos. El Imperio Austro-Húngaro se desquició para dar nueva vida a las viejas nacionalidades sometidas a la hegemonía política de la corona de los Habsburgo. Con procedimientos amañados se mutiló a la Prusia Oriental, desarticulándola del resto del cuerpo geográfico de Alemania. A las indemnizaciones se les designó con el nombre cristiano de reparaciones y así, sin ofender a Dios pudo dársele gusto al diablo.

La maniobra del general Mangin, del ejército francés, tendiente a constituir con Austria, Renania y Baviera, la Alemania del Sur como “Estado tapón”, que borrara las fronteras entre Francia y Prusia, no tuvo el menor éxito; pero ello, no a causa de los “puntos” del presidente americano, sino por no dejar que pereciera el Estado responsable del pago de la factura que la gran guerra presentaba al mundo.

Allí es donde comienza a aparecer el fenómeno económico como determinante de las situaciones políticas. Para que alguien pagara era necesaria la existencia de un Estado deudor, y un deudor sólo es solvente cuando se robustece su economía. La vida política y económica de Alemania se sustentó desde entonces en la cuantía de sus deudas y en las necesidades de sus acreedores.

Si por reparaciones se hubiera entendido a la justa restauración de las zonas devastadas en la guerra, nada más en razón que haber cargado a Alemania su importe, puesto que la lucha se desarrolló justamente en los territorios de las naciones que luego resultaron vencedoras. Pero el problema se complica desde el momento en que se pretende que todo el monto de las deudas interaliadas se asiente igualmente en el débito alemán.

Sir Arthur Bonard Law, el único estadista europeo que tuvo —a nuestro juicio— una visión de la trascendentalidad del conjunto de fenómenos económicos que produciría el hecho de mantener vivas las deudas de guerra, propuso formalmente, en nombre del Imperio Británico, la abolición de las deudas interaliadas como una base para la restauración económica del mundo.

Examinada esta proposición desde un punto de vista cuantitativo, no encontraremos que Inglaterra pretendiera con ella librarse de una parte de sus obligaciones, supuesto que era mayor el monto de las deudas que hacia ella habían contraído sus aliados, que el de la deuda que a su vez había contraído con los Estados Unidos.

Al ofrecer Bonard Law el sacrificio que resultaba del saldo favorable a Inglaterra en una liquidación sumaria de las deudas interaliadas, lo que pretendía era evitar el desorden económico y financiero que ha engendrado la existencia de esas mismas deudas.

Ni Francia, ni los Estados Unidos, recibieron de grado el proyecto de Law. Francia se hallaba demasiado engreída con su victoria para pensar en las complicaciones del porvenir. Y los Estados Unidos no podían contemplar sino como una proposición de mal gusto aquella por virtud de la cual sacrificarían los rendimientos del mejor de los negocios que se haya presentado alguna vez en la historia: la financiación de una guerra mundial.

Ahora sabemos que la existencia de las deudas interaliadas y las llamadas de reparaciones han provocado, en gran parte, el formidable desequilibrio económico que padece el mundo; pero en aquel entonces a franceses y norteamericanos se antojaba como si Sir Bonard Law hubiese perdido sus facultades mentales.

El Nacional, 9 de julio de 1931.

Froylán C. Manjarrez

Revista Réplica

El hombre piensa, aun cuando no tenga conciencia de ello.

Georg Wilhelm Friedrich Hegel

EL BANDERAZO

Seamos generalmente universales para ser provechosamente nacionales.

Alfonso Reyes.

 

Los banderazos suelen darse para iniciar competencias deportivas, algunas de cierta importancia y la mayoría más intrascendentes que de calidad. Es una costumbre que existe porque alguien prefirió agitar la bandera que escuchar el olímpico trueno de la pistola. Son actos que por efímeros pueden pasar desapercibidos. Empero, hay otro tipo de banderazos que, por su impacto social, debemos ponderar, como el ocurrido ayer, cuando dio inicio el reparto de libros que simboliza el esfuerzo educativo gubernamental.

Sirva este último banderazo, pues, para recordar que la educación en México ha transitado por un camino lleno de abrojos, algunos de ellos representados por el índice de explosión demográfica y los míseros salarios asignados al magisterio. Y además evocar el ideal que inspiró a Ignacio Manuel Altamirano y Enrique Conrado Rebsamen. El primero, indígena puro y procurador de la educación gratuita, laica y obligatoria; y el segundo, educador de origen suizo que llegó a nuestro país dispuesto a modernizar el sistema educativo nacional.

Como el lector sabe, el entonces diputado Altamirano propuso en 1882 que se legislara la gratuidad, laicidad y obligatoriedad de la educación. Más tarde a él le correspondió fundar el Liceo de Puebla para después convertirse en uno de los impulsores de la Escuela Normal de Profesores de México.

Debo subrayar que la educación humanista de este mexicano se debe, en parte, a las venturosas enseñanzas de Ignacio Ramírez, “El Nigromante”, su maestro, guía e impulsor.

Cuando Rebsamen decidió venir a México, fue porque ya había leído un artículo (Quetzalcóatl) del alemán Karl von Gager y el libro Muertos y Vivos del mismo autor. Una vez en México, se trasladó a Orizaba, donde tuvo la oportunidad de observar el resultado de los ensayos de educación moderna implantados por Heinrich Laubscher, también de origen germánico. Posteriormente se hizo cargo de la primera generación de maestros renovadores de la enseñanza mexicana, actividad que dio forma a su productiva y extensa labor educativa en favor de los mexicanos.

A partir de estas dos importantes aportaciones, en México dio inicio un proceso de educación vitalicia. O dicho en palabras de Carlos Fuentes (“Por un progreso incluyente”, Edit. SNTE, México, 1997), apareció el requerimiento permanente que, convertido en axioma, establece: “Mientras más educada sea una persona, con mayor razón necesitará más educación”.

Podemos decir que de esta manera nuestra sociedad aprendió a aprender y, desde luego, a inventar “nuevas situaciones vitales”.

Curiosamente el gobernador Melquiades Morales Flores concretó en Puebla una de esas “invenciones”; dio el banderazo para simbólicamente entregar los libros de texto gratuito para todas las materias de la educación secundaria, apoyo que sin duda permitirá una mejor preparación en beneficio de los estudiantes poblanos de ese nivel.

Con la distribución de los libros mencionados 578 mil 220, se inicia en Puebla lo que podríamos llamar un nuevo impulso al proceso educativo del que forman parte la escuela, el maestro y la familia, todos ellos base del desarrollo que busca mejorar los niveles de bienestar, producción, empleos, salud, salarios, habitación y, desde luego, educación. De alguna manera se rompe el círculo del atraso que Alfonso Reyes describe en su frase: “Hemos llegado tarde al banquete de la civilización occidental”. Y gracias a que el municipio de Puebla ha podido ampliar su participación en este importante proceso cultural (el banquete referido), incursión que requirió de una inversión de 5 millones 567 mil 37 pesos, cantidad cubierta entre el gobierno estatal y citadino.

El impacto social de este extraordinario esfuerzo educativo equivale a un gasto de doscientos pesos por educando (en Puebla estudian en las secundarias oficiales 27 mil 800 niños y jóvenes). Y el costo total para dotar de libros a las secundarias del resto de la entidad asciende a 26 millones 280 mil pesos, cantidad invertida para dotar de libros a 131 mil 401 alumnos dispersos en el resto de los 216 municipios. En otro apartado tenemos a los 7 millones 838 mil 157 libros de texto gratuitos repartidos a los niños de las escuelas primarias, de educación preescolar de tercer grado, telesecundarias, indígenas, TV Verano, maestros de primaria y educandos invidentes.

Ahora solo falta que ocurra el banderazo más caro de la historia. Y este sirva para iniciar el proceso de la dignificación salarial de los maestros. Una acción que la historia le debe a Altamirano, por solo citar uno de los grandes educadores mexicanos.

Nota editorial

Esta columna forma parte del archivo periodístico de Alejandro C. Manjarrez, publicada originalmente en el contexto político de su tiempo. Se reproduce íntegramente como parte de la recopilación de más de cuatro décadas de trabajo periodístico del autor.

Alejandro C. Manjarrez

Revista Réplica

14 DE JULIO

En este día la humanidad comparte con el pueblo francés el recuerdo y la celebración de un acontecimiento histórico que culminó como índice sobre nuevas rutas de los pueblos; que fustigó el advenimiento de una gran etapa de los destinos colectivos y despertó con su fragor y sus dianas guerreras nobles ideales dormidos bajo la negación de los déspotas.

El hecho aislado y desnudo del asalto a la fortaleza de la Bastilla por la multitud tempestuosa de las calles de París, no tendría mayores resonancias que las de cualquier motín político, si no expresara en su símbolo flameante los afanes, la exaltación heroica y el desbordamiento idealista, derramados sobre la vibrante curva de la Revolución Francesa.

La etapa revolucionaria que arranca el 14 de julio de 1789 y se despliega desde Francia sobre las perspectivas del mundo, dejó como saldo en el ideario político y social la declaración de los derechos del hombre, y el encumbramiento y la consagración de la individualidad, que abrieron paso a los regímenes liberales en que hoy se sustenta la cultura de Occidente.

Aun cuando en realidad, de la Revolución Francesa se derivó a la postre el triunfo de la burguesía y del capitalismo, no se puede menos que recordar con emoción aquellas jornadas en que se hizo tabla rasa con los privilegios y la propiedad de la nobleza, en que se reivindicaron los derechos del pueblo a la posesión de la tierra, en que se transformó, en suma, de un tajo, toda la estructura económica de la Francia semifeudal; como tampoco pueden olvidarse las exaltaciones románticas de los que pensaban, como Anacarsis Klotz, en la instauración de la república universal, anticipándose largamente a su época; ni las de que aquellos otros que se esforzaron, como Robespierre, por abrirle paso al racionalismo; ni las de todos los luchadores, filósofos y poetas, descamisados y teorizantes, que a precio de su vida pasaban soberbiamente sobre los hacinamientos de prejuicios, tradiciones y dogmas para señalar nuevos rumbos a la humanidad.

El tiempo ha transcurrido y el pensamiento humano ha salvado nuevos estadios. La Revolución Francesa, por sus consecuencias como antes apuntamos, preparó la hora de la burguesía y del capitalismo; de éstos, la rueda de la evolución gira hacia el socialismo. Los derechos del hombre importan menos —cada vez menos— frente a los derechos de la colectividad; la libertad de los individuos se restringe en menor o mayor grado en los países —pero en todos se restringe—, para dar aliento al esfuerzo coordinado de la sociedad; el Estado deja de ser simple guardián que proclamó la doctrina clásica, para convertirse en el regulador de la vida común.

Ni en los países que más se ufanan de su vinculación con los principios individualistas, como Norteamérica, deja el Estado, por la fuerza incontrastable de los acontecimientos, de intervenir en las actividades de la producción y del consumo, para limitar los apetitos de los poseedores de las fuentes de riqueza, procurando imprimir un sentido social más humano o menos injusto a la vida económica, para detener o aplazar la desintegración del régimen capitalista vigente.

El sentido económico de la Revolución Francesa está pasando definitivamente de su período de fuerza creadora a planos históricos sin validez actual. Sin embargo, quedará en los registros de la evolución social como una etapa necesaria para llegar a las metas que ahora persigue el hombre, tal como la doctrina de Marx considera al capitalismo como el antecedente fatal del colectivismo.

El 14 de julio seguirá siendo, pues, una gran fecha universal con profundo sentido, por los símbolos que encierra, por el contenido histórico de la etapa cuyo advenimiento representa y, sobre todo, porque las conquistas del liberalismo, aun consideradas en esta hora en que se proyecta y se advierte su acelerada decadencia, han dejado a la humanidad un haz de derechos sin el goce de los cuales no nos parece que sea digna para el hombre de vivirse la vida, tal que la libertad de pensar —y de pensar en voz alta—, con el dominio de la palabra y de la escritura.

La Francia republicana ha hecho bien en mantener el 14 de julio como la fecha que resume sus glorias nacionales. Por rica que sea en tradiciones y en epopeyas la historia de ese gran pueblo, ni antes ni después de la Revolución produjo ni ha producido acontecimientos que desborden su sentido histórico sobre los cauces del mundo.

De ahí que, aun aquellos hombres que más nos apartamos, día con día, de la teoría liberal, del concepto individualista, en lo político y en lo económico, rindamos pleitesía al pueblo que con su esfuerzo y sus ráfagas de audacia roturó murallones de tiniebla social para hacer posibles y anchos los horizontes de hoy.

De ahí también que aceptemos con honor la tarea de saludar al pueblo francés en esta fecha en el que El Nacional se ha propuesto significar el respeto y la devoción que guardan las presentes generaciones revolucionarias de México hacia el denuedo y la visión universal de los campeones que encendieron la alborada de 1789.

El Nacional, 14 de julio de 1932.

Froylán C. Manjarrez

Revista Réplica

PERIODISMO PARA HÉROES

Nada nos puede impedir sentir esta maravillosa felicidad de ser preferidos a otros.

Francois Mauriac.

 

Hacer periodismo escrito en Puebla equivale a un acto del más puro heroísmo financiero y laboral: el empresario invierte millones de pesos para publicar todos los días lo que reporteros y articulistas escribieron durante miles de horas-hombre, con la ilusión de que su comentario llegue a lectores anónimos ávidos de información, noticias y artículos editoriales. Empero, toda esta estructura financiera e intelectual contrasta con la realidad: choca con los números, las estadísticas, el tiraje y la venta del periódico.

Es una frustración que golpea la dignidad de periodistas y empresarios, incluso la de aquellos que gustan navegar por las tibias y calmas aguas del conformismo.

¿Sabe usted cuántos lectores tiene la prensa poblana?

Según los estudios realizados para el consumo o la curiosidad particular de algunas instituciones académicas, en el estado de Puebla el número de “lectores inteligentes” (los que leen para enterarse y analizar), apenas si llega a los dos millares. Sí, leyó usted bien: 2 000 pares de ojos. Esta alarmante estadística tiene varios orígenes. A saber: el decaimiento del periodismo profesional, el bajo perfil de la mayoría de los medios poblanos y la nula oferta informativa y cultural.

En términos absolutos, el periodismo de Puebla nada tendría que ofrecer a los lectores de Guadalajara o Monterrey, por sólo citar a dos de las ciudades donde existen varios periódicos cuyo tiraje promedio rebasa los 50 mil ejemplares por día, en los cuales la información trasciende las fronteras estatales y emocionales (El Norte, Metro, El Porvenir, El Informador).

Según este columnista, la tradición poblana es lo que ha impedido el desarrollo de los medios y, en algunos casos, ha obstaculizado la profesionalización en la mayoría de las redacciones.

(Ah! No olvidar que la corrupción tiene algo que ver en el asunto). Además de todo ello, existe la costumbre de regatear salarios, “competir” con bajos costos de publicidad y aumentar las utilidades disminuyendo tiraje y distribución. Y, por si fuera poco, también se han trabado compromisos que convierten a la información en un eficiente método “fast track” para negociar por “debajo del agua”.

En 1997, los periodistas Isabel Tobon y Fernando Pérez Corona publicaron en el número 8 de la Revista Réplica un reportaje sobre el periodismo poblano. Escribieron que:

“El contraste se agudiza si comparamos a la de Puebla con otras ciudades como Guadalajara y Monterrey, donde los tirajes van de 25 mil a 150 mil ejemplares por periódico. Y (que) la diferencia duele más cuando analizamos la suma del tiraje real de los periódicos angelopolitanos (17), que con trabajos llega a 40 mil ejemplares por día; es decir, 2 500 ejemplares diarios en promedio”.

Ante este desalentador escenario existen algunos héroes (cuatro) a quienes se les ha regateado el reconocimiento de la sociedad; personas que formaron empresas a pesar de los peores pronósticos generados por el escaso número de lectores y la innegable competencia de un medio (El Sol) que desde hace 55 años mantiene cautivo a su propio público. En este grupo de entusiastas editores (cuatro héroes), está Armando Prida Huerta, presidente de la Asociación Periodística “Síntesis”, quien contra tiempo y marea logró consolidar nuestro diario, que hace unas horas acaba de cumplir siete años de circular sin interrupción (nació en 1992). Después de aparecer en la ciudad capital poblana, el proyecto se expandió a la entidad hasta llegar a los estados de Tlaxcala e Hidalgo. Y hoy “Síntesis” circula en los tres territorios con un tiraje que asciende a 25 mil ejemplares diarios.

Tenemos, pues, que en Puebla el periodismo resulta una empresa de alto grado de dificultad. Imagínense usted lo que implica promoverlo, mejorarlo e impulsarlo con la idea de crear un nuevo mercado de lectores, sin perder a esos dos mil que, por costumbre o necesidad profesional, compran, leen y analizan la prensa diaria. Y lo que cuesta modernizar su formato, ampliar su oferta periodística y darle color a las noticias.

Por eso no se vale regatear reconocimiento a quien lo merece…

Nota editorial

Esta columna forma parte del archivo periodístico de Alejandro C. Manjarrez, publicada originalmente en el contexto político de su tiempo. Se reproduce íntegramente como parte de la recopilación de más de cuatro décadas de trabajo periodístico del autor.

Alejandro C. Manjarrez

Revista Réplica

LA REELECCIÓN DE VON HINDENBURG

Hace siete años el mundo se conmovía ante la noticia de la elección del mariscal Paul von Hindenburg como presidente de la República Alemana. Al amparo de la aureola militar del vencedor de Tannenberg, los partidos nacionalistas de tendencias monárquicas, por primera vez en la posguerra vencían a la Gran Coalición que sirve de sustento a las instituciones democráticas elaboradas en Weimar. Y llegó a creerse, inclusive, que Hindenburg no habría de ser más que el puente obligado que hiciera retornar a Alemania de la República a la Restauración.

Hoy, al cabo del primer mandato presidencial del anciano estadista, su reelección es recibida con júbilo en la ancha faz del planeta, como anuncio de tranquilidad y de equilibrio, como garantía de estabilidad de la democracia alemana, como seguridad en la continuación de una política internacional firme y ponderada, gallarda y digna, comprensiva y exenta de altisonancias; política que va librando a Alemania de las sujeciones que le fueron impuestas en los tratados que pusieron fin a la guerra y que la conduce hacia planos de igualdad con las demás grandes potencias del mundo.

Los prestigios de Hindenburg como estadista sirvieron de escudo, en la última justa electoral alemana, para reconstruir la Gran Coalición Republicana, conteniendo así el avance impetuoso del partido de Hitler y limitando a sus justas proporciones el movimiento de la opinión alemana en lo que significa un honorable afán de reivindicación de los valores y de las condiciones mismas en que se desenvuelve la vida del Reich.

Resulta del mayor interés para quienes viven atentos a los acontecimientos que se proyectan en la vida del mundo, seguir la trayectoria que señala la conducta del Viejo Maravilloso —así llaman a Hindenburg sus compatriotas— que ha sido capaz, en la ancianidad, de sobreponerse a los antecedentes históricos de su existencia, al impulso de su convicción íntima y a la presión misma de los que ayer fueron sus correligionarios, a fin de servir mejor a su patria.

Era humano que Hindenburg —mariscal del imperio, símbolo de glorias guerreras, hombre que formó su espíritu dentro del orgullo de la Alemania de Bismarck y de Guillermo II— guardara hondas simpatías por la monarquía. Por eso su exaltación al poder en 1925 abrió una interrogación inquietante, ante la posibilidad de que resignara su investidura cediendo el paso a la Restauración.

Pero Hindenburg, conservador o monárquico, era ante todo un ciudadano alemán. El pueblo lo elegía en 1925 para servir a su patria con sujeción a las leyes de la República. Y en el momento en que el viejo mariscal juraba la Constitución de Weimar, con ese solo hecho cerraba el camino a la monarquía, con la misma fuerza y determinación con que sus soldados contuvieron en Tannenberg y en los Lagos Mazurianos en el invierno de 1914-15, a las olas de asalto del ejército ruso.

Y así fue como se operó el milagro de que el caudillo militar más destacado del Imperio germano, se convirtiera en el caudillo de la democracia republicana.

Dentro de una democracia parlamentaria el jefe de Estado no está investido más que de funciones representativas. Del presidente de Alemania, como del presidente de Francia, y ahora del de España, puede decirse como de los reyes constitucionales que “el rey reina pero no gobierna”. Su misión es de control, su autoridad limitada, y el ejercicio directo del gobierno no pueden confiarlo sino a los hombres que cuenten con la confianza de la representación nacional.

De este modo, el presidente Hindenburg, leal a las instituciones de su país, principió su gestión por encomendar la formación del gabinete federal alemán, justamente a su contrincante, el canciller Marx, que era quien contaba con el apoyo de la mayoría parlamentaria del Reichstag. Y la Gran Coalición Republicana, rota hacía varios meses por incidentes de la política doméstica, se rehízo a partir de la exaltación del mariscal Hindenburg a la presidencia de la República.

No entra dentro de los propósitos que inspiran este comentario trazar un cuadro completo de la obra de Hindenburg en los siete años de su mandato presidencial. Que nos baste decir que en su período han tenido asiento en el gobierno, socialistas como el canciller Mueller, pacifistas como Stresemann, liberales burgueses como Bruening.

El presidente, sin género de duda, no halló jamás la oportunidad de confiar el ejercicio del gobierno a un hombre de espíritu tan conservador o moderado como el suyo. Pero en cambio sirvió con fidelidad a su patria, ajustando sus actos a los mandamientos de las leyes de la República.

Por no haber sido Hindenburg, desde su exaltación a la primera magistratura de Alemania, un hombre de partido, las tendencias reaccionarias y revancheras buscaron otro hombre que, aunque ayuno de historial y de prestigios, las dirigiera con pasión y con vehemencia. Ese hombre es Hitler.

El movimiento nacional-socialista —todos lo sabemos—, expresión, al fin de un estado de inconformidad o de amargura de buena parte del pueblo alemán, cobró fuerza insospechada, como un torrente que se sale de cauce. Cada elección general era una oportunidad para registrar los nuevos avances de los nazis. Hasta que éstos llegaron a representar un peligro para la estabilidad de la democracia alemana y para el mantenimiento del equilibrio internacional que condiciona la paz europea.

Fue así como los partidos republicanos, en larga coalición, que alcanza desde la Volkspartei —partido que apoya los intereses de la burguesía y de las grandes industrias alemanas— hasta la Social Democracia, apelaron a Hindenburg, el contrincante de hace siete años, como medio de ir a la victoria para consolidar la democracia de Weimar.

El Nacional, 12 de abril de 1932.

Froylán C. Manjarrez

Revista Réplica

LA LOCURA DE BONARD LAW

La actualidad internacional está dominada por las perspectivas de éxito o de fracaso que se derivan del plan de Hoover tendiente a establecer una moratoria extraordinaria en el pago de las deudas contraídas a causa de la guerra y, paralelamente, una moratoria también de los pagos que por concepto de reparaciones efectúa Alemania a las potencias que fueron aliadas y asociadas. Si el armisticio firmado el 11 de noviembre de 1918 puso fin al estruendo de las armas que estalló el 1914, la fecha del armisticio abre un período que puede considerarse como el desencadenamiento de la guerra económica más cruel que se conoce en la historia humana.

No debemos pensar que es a impulso de sentimientos filantrópicos, como el presidente Hoover se propone sacrificar los intereses y aun la cuantía de los enormes capitales que suponen las rentas de Norteamérica como Estado que negoció la guerra. Son los errores acumulados por los regentes del régimen capitalista los que, después de haber producido este estado de asfixia en que se ahoga el mundo, retroceden para ir en busca de una estabilización del mundo social y político creado por la plutocracia.

No sin razón se ha dicho que el eje de la restauración económica del mundo radica en la liberalidad de que den muestra nuestros vecinos del septentrión hacia las arruinadas potencias europeas, puesto que la gran guerra supuso para Norteamérica el más brillante negocio que hubiera podido concebir el pensamiento humano.

Mientras los rijosos Estados europeos concentraban toda la energía de sus nacionales en aquella contienda sin paralelo, los Estados Unidos, honorablemente, fabricaban cañones y equipo y vestuario, y acaparaban los comestibles necesarios para que la guerra pudiera proseguir hasta el fin. Los Estados Unidos reclamaron con urgencia el respeto a su sagrado derecho de aprovisionar a unos y a otros combatientes. Pero cuando el bloqueo inglés cerró las puertas del mercado alemán, Norteamérica se convirtió, mal de su grado, en el aliado económico de las potencias coligadas contra los imperios de Europa Central.

Las armas alemanas, sin embargo, marchaban de victoria en victoria, y el peligro, entonces era inminente para los mismos Estados Unidos. En efecto: destruida la coalición ¿quién pagaría las deudas de ésta para Norteamérica?

Fue entonces cuando recordó Wilson que su ética de profesor universitario le imponía el ineludible deber de organizar ejércitos para acudir en auxilio de los defensores de la neutralidad de Bélgica, de la democracia y de no recordamos qué tantas otras bellas y románticas idealidades.

Una vez firmado el armisticio, era llegado el momento de imponer a los vencidos no sólo las condiciones inherentes a una victoria política, sino también aquellas otras provenientes de una victoria económica.

Los célebres Catorce Puntos enunciados por el apostólico señor Wilson, prevenían el establecimiento de una paz sin anexiones ni indemnizaciones y también la constitución de los Estados conforme al principio moral de la libre determinación de los pueblos. El Imperio Austro-Húngaro se desquició para dar nueva vida a las viejas nacionalidades sometidas a la hegemonía política de la corona de los Habsburgo. Con procedimientos amañados se mutiló a la Prusia Oriental, desarticulándola del resto del cuerpo geográfico de Alemania. A las indemnizaciones se les designó con el nombre cristiano de reparaciones y así, sin ofender a Dios pudo dársele gusto al diablo.

La maniobra del general Mangin, del ejército francés, tendiente a constituir con Austria, Renania y Baviera, la Alemania del Sur como “Estado tapón”, que borrara las fronteras entre Francia y Prusia, no tuvo el menor éxito; pero ello, no a causa de los “puntos” del presidente americano, sino por no dejar que pereciera el Estado responsable del pago de la factura que la gran guerra presentaba al mundo.

Allí es donde comienza a aparecer el fenómeno económico como determinante de las situaciones políticas. Para que alguien pagara era necesaria la existencia de un Estado deudor, y un deudor sólo es solvente cuando se robustece su economía. La vida política y económica de Alemania se sustentó desde entonces en la cuantía de sus deudas y en las necesidades de sus acreedores.

Si por reparaciones se hubiera entendido a la justa restauración de las zonas devastadas en la guerra, nada más en razón que haber cargado a Alemania su importe, puesto que la lucha se desarrolló justamente en los territorios de las naciones que luego resultaron vencedoras. Pero el problema se complica desde el momento en que se pretende que todo el monto de las deudas interaliadas se asiente igualmente en el débito alemán.

Sir Arthur Bonard Law, el único estadista europeo que tuvo —a nuestro juicio— una visión de la trascendentalidad del conjunto de fenómenos económicos que produciría el hecho de mantener vivas las deudas de guerra, propuso formalmente, en nombre del Imperio Británico, la abolición de las deudas interaliadas como una base para la restauración económica del mundo.

Examinada esta proposición desde un punto de vista cuantitativo, no encontraremos que Inglaterra pretendiera con ella librarse de una parte de sus obligaciones, supuesto que era mayor el monto de las deudas que hacia ella habían contraído sus aliados, que el de la deuda que a su vez había contraído con los Estados Unidos.

Al ofrecer Bonard Law el sacrificio que resultaba del saldo favorable a Inglaterra en una liquidación sumaria de las deudas interaliadas, lo que pretendía era evitar el desorden económico y financiero que ha engendrado la existencia de esas mismas deudas.

Ni Francia, ni los Estados Unidos, recibieron de grado el proyecto de Law. Francia se hallaba demasiado engreída con su victoria para pensar en las complicaciones del porvenir. Y los Estados Unidos no podían contemplar sino como una proposición de mal gusto aquella por virtud de la cual sacrificarían los rendimientos del mejor de los negocios que se haya presentado alguna vez en la historia: la financiación de una guerra mundial.

Ahora sabemos que la existencia de las deudas interaliadas y las llamadas de reparaciones han provocado, en gran parte, el formidable desequilibrio económico que padece el mundo; pero en aquel entonces a franceses y norteamericanos se antojaba como si Sir Bonard Law hubiese perdido sus facultades mentales.

El Nacional, 9 de julio de 1931.

Froylán C. Manjarrez

Revista Réplica

El hombre piensa, aun cuando no tenga conciencia de ello.

Georg Wilhelm Friedrich Hegel

EL BANDERAZO

Seamos generalmente universales para ser provechosamente nacionales.

Alfonso Reyes.

 

Los banderazos suelen darse para iniciar competencias deportivas, algunas de cierta importancia y la mayoría más intrascendentes que de calidad. Es una costumbre que existe porque alguien prefirió agitar la bandera que escuchar el olímpico trueno de la pistola. Son actos que por efímeros pueden pasar desapercibidos. Empero, hay otro tipo de banderazos que, por su impacto social, debemos ponderar, como el ocurrido ayer, cuando dio inicio el reparto de libros que simboliza el esfuerzo educativo gubernamental.

Sirva este último banderazo, pues, para recordar que la educación en México ha transitado por un camino lleno de abrojos, algunos de ellos representados por el índice de explosión demográfica y los míseros salarios asignados al magisterio. Y además evocar el ideal que inspiró a Ignacio Manuel Altamirano y Enrique Conrado Rebsamen. El primero, indígena puro y procurador de la educación gratuita, laica y obligatoria; y el segundo, educador de origen suizo que llegó a nuestro país dispuesto a modernizar el sistema educativo nacional.

Como el lector sabe, el entonces diputado Altamirano propuso en 1882 que se legislara la gratuidad, laicidad y obligatoriedad de la educación. Más tarde a él le correspondió fundar el Liceo de Puebla para después convertirse en uno de los impulsores de la Escuela Normal de Profesores de México.

Debo subrayar que la educación humanista de este mexicano se debe, en parte, a las venturosas enseñanzas de Ignacio Ramírez, “El Nigromante”, su maestro, guía e impulsor.

Cuando Rebsamen decidió venir a México, fue porque ya había leído un artículo (Quetzalcóatl) del alemán Karl von Gager y el libro Muertos y Vivos del mismo autor. Una vez en México, se trasladó a Orizaba, donde tuvo la oportunidad de observar el resultado de los ensayos de educación moderna implantados por Heinrich Laubscher, también de origen germánico. Posteriormente se hizo cargo de la primera generación de maestros renovadores de la enseñanza mexicana, actividad que dio forma a su productiva y extensa labor educativa en favor de los mexicanos.

A partir de estas dos importantes aportaciones, en México dio inicio un proceso de educación vitalicia. O dicho en palabras de Carlos Fuentes (“Por un progreso incluyente”, Edit. SNTE, México, 1997), apareció el requerimiento permanente que, convertido en axioma, establece: “Mientras más educada sea una persona, con mayor razón necesitará más educación”.

Podemos decir que de esta manera nuestra sociedad aprendió a aprender y, desde luego, a inventar “nuevas situaciones vitales”.

Curiosamente el gobernador Melquiades Morales Flores concretó en Puebla una de esas “invenciones”; dio el banderazo para simbólicamente entregar los libros de texto gratuito para todas las materias de la educación secundaria, apoyo que sin duda permitirá una mejor preparación en beneficio de los estudiantes poblanos de ese nivel.

Con la distribución de los libros mencionados 578 mil 220, se inicia en Puebla lo que podríamos llamar un nuevo impulso al proceso educativo del que forman parte la escuela, el maestro y la familia, todos ellos base del desarrollo que busca mejorar los niveles de bienestar, producción, empleos, salud, salarios, habitación y, desde luego, educación. De alguna manera se rompe el círculo del atraso que Alfonso Reyes describe en su frase: “Hemos llegado tarde al banquete de la civilización occidental”. Y gracias a que el municipio de Puebla ha podido ampliar su participación en este importante proceso cultural (el banquete referido), incursión que requirió de una inversión de 5 millones 567 mil 37 pesos, cantidad cubierta entre el gobierno estatal y citadino.

El impacto social de este extraordinario esfuerzo educativo equivale a un gasto de doscientos pesos por educando (en Puebla estudian en las secundarias oficiales 27 mil 800 niños y jóvenes). Y el costo total para dotar de libros a las secundarias del resto de la entidad asciende a 26 millones 280 mil pesos, cantidad invertida para dotar de libros a 131 mil 401 alumnos dispersos en el resto de los 216 municipios. En otro apartado tenemos a los 7 millones 838 mil 157 libros de texto gratuitos repartidos a los niños de las escuelas primarias, de educación preescolar de tercer grado, telesecundarias, indígenas, TV Verano, maestros de primaria y educandos invidentes.

Ahora solo falta que ocurra el banderazo más caro de la historia. Y este sirva para iniciar el proceso de la dignificación salarial de los maestros. Una acción que la historia le debe a Altamirano, por solo citar uno de los grandes educadores mexicanos.

Nota editorial

Esta columna forma parte del archivo periodístico de Alejandro C. Manjarrez, publicada originalmente en el contexto político de su tiempo. Se reproduce íntegramente como parte de la recopilación de más de cuatro décadas de trabajo periodístico del autor.

Alejandro C. Manjarrez

Revista Réplica

14 DE JULIO

En este día la humanidad comparte con el pueblo francés el recuerdo y la celebración de un acontecimiento histórico que culminó como índice sobre nuevas rutas de los pueblos; que fustigó el advenimiento de una gran etapa de los destinos colectivos y despertó con su fragor y sus dianas guerreras nobles ideales dormidos bajo la negación de los déspotas.

El hecho aislado y desnudo del asalto a la fortaleza de la Bastilla por la multitud tempestuosa de las calles de París, no tendría mayores resonancias que las de cualquier motín político, si no expresara en su símbolo flameante los afanes, la exaltación heroica y el desbordamiento idealista, derramados sobre la vibrante curva de la Revolución Francesa.

La etapa revolucionaria que arranca el 14 de julio de 1789 y se despliega desde Francia sobre las perspectivas del mundo, dejó como saldo en el ideario político y social la declaración de los derechos del hombre, y el encumbramiento y la consagración de la individualidad, que abrieron paso a los regímenes liberales en que hoy se sustenta la cultura de Occidente.

Aun cuando en realidad, de la Revolución Francesa se derivó a la postre el triunfo de la burguesía y del capitalismo, no se puede menos que recordar con emoción aquellas jornadas en que se hizo tabla rasa con los privilegios y la propiedad de la nobleza, en que se reivindicaron los derechos del pueblo a la posesión de la tierra, en que se transformó, en suma, de un tajo, toda la estructura económica de la Francia semifeudal; como tampoco pueden olvidarse las exaltaciones románticas de los que pensaban, como Anacarsis Klotz, en la instauración de la república universal, anticipándose largamente a su época; ni las de que aquellos otros que se esforzaron, como Robespierre, por abrirle paso al racionalismo; ni las de todos los luchadores, filósofos y poetas, descamisados y teorizantes, que a precio de su vida pasaban soberbiamente sobre los hacinamientos de prejuicios, tradiciones y dogmas para señalar nuevos rumbos a la humanidad.

El tiempo ha transcurrido y el pensamiento humano ha salvado nuevos estadios. La Revolución Francesa, por sus consecuencias como antes apuntamos, preparó la hora de la burguesía y del capitalismo; de éstos, la rueda de la evolución gira hacia el socialismo. Los derechos del hombre importan menos —cada vez menos— frente a los derechos de la colectividad; la libertad de los individuos se restringe en menor o mayor grado en los países —pero en todos se restringe—, para dar aliento al esfuerzo coordinado de la sociedad; el Estado deja de ser simple guardián que proclamó la doctrina clásica, para convertirse en el regulador de la vida común.

Ni en los países que más se ufanan de su vinculación con los principios individualistas, como Norteamérica, deja el Estado, por la fuerza incontrastable de los acontecimientos, de intervenir en las actividades de la producción y del consumo, para limitar los apetitos de los poseedores de las fuentes de riqueza, procurando imprimir un sentido social más humano o menos injusto a la vida económica, para detener o aplazar la desintegración del régimen capitalista vigente.

El sentido económico de la Revolución Francesa está pasando definitivamente de su período de fuerza creadora a planos históricos sin validez actual. Sin embargo, quedará en los registros de la evolución social como una etapa necesaria para llegar a las metas que ahora persigue el hombre, tal como la doctrina de Marx considera al capitalismo como el antecedente fatal del colectivismo.

El 14 de julio seguirá siendo, pues, una gran fecha universal con profundo sentido, por los símbolos que encierra, por el contenido histórico de la etapa cuyo advenimiento representa y, sobre todo, porque las conquistas del liberalismo, aun consideradas en esta hora en que se proyecta y se advierte su acelerada decadencia, han dejado a la humanidad un haz de derechos sin el goce de los cuales no nos parece que sea digna para el hombre de vivirse la vida, tal que la libertad de pensar —y de pensar en voz alta—, con el dominio de la palabra y de la escritura.

La Francia republicana ha hecho bien en mantener el 14 de julio como la fecha que resume sus glorias nacionales. Por rica que sea en tradiciones y en epopeyas la historia de ese gran pueblo, ni antes ni después de la Revolución produjo ni ha producido acontecimientos que desborden su sentido histórico sobre los cauces del mundo.

De ahí que, aun aquellos hombres que más nos apartamos, día con día, de la teoría liberal, del concepto individualista, en lo político y en lo económico, rindamos pleitesía al pueblo que con su esfuerzo y sus ráfagas de audacia roturó murallones de tiniebla social para hacer posibles y anchos los horizontes de hoy.

De ahí también que aceptemos con honor la tarea de saludar al pueblo francés en esta fecha en el que El Nacional se ha propuesto significar el respeto y la devoción que guardan las presentes generaciones revolucionarias de México hacia el denuedo y la visión universal de los campeones que encendieron la alborada de 1789.

El Nacional, 14 de julio de 1932.

Froylán C. Manjarrez

Revista Réplica

PERIODISMO PARA HÉROES

Nada nos puede impedir sentir esta maravillosa felicidad de ser preferidos a otros.

Francois Mauriac.

 

Hacer periodismo escrito en Puebla equivale a un acto del más puro heroísmo financiero y laboral: el empresario invierte millones de pesos para publicar todos los días lo que reporteros y articulistas escribieron durante miles de horas-hombre, con la ilusión de que su comentario llegue a lectores anónimos ávidos de información, noticias y artículos editoriales. Empero, toda esta estructura financiera e intelectual contrasta con la realidad: choca con los números, las estadísticas, el tiraje y la venta del periódico.

Es una frustración que golpea la dignidad de periodistas y empresarios, incluso la de aquellos que gustan navegar por las tibias y calmas aguas del conformismo.

¿Sabe usted cuántos lectores tiene la prensa poblana?

Según los estudios realizados para el consumo o la curiosidad particular de algunas instituciones académicas, en el estado de Puebla el número de “lectores inteligentes” (los que leen para enterarse y analizar), apenas si llega a los dos millares. Sí, leyó usted bien: 2 000 pares de ojos. Esta alarmante estadística tiene varios orígenes. A saber: el decaimiento del periodismo profesional, el bajo perfil de la mayoría de los medios poblanos y la nula oferta informativa y cultural.

En términos absolutos, el periodismo de Puebla nada tendría que ofrecer a los lectores de Guadalajara o Monterrey, por sólo citar a dos de las ciudades donde existen varios periódicos cuyo tiraje promedio rebasa los 50 mil ejemplares por día, en los cuales la información trasciende las fronteras estatales y emocionales (El Norte, Metro, El Porvenir, El Informador).

Según este columnista, la tradición poblana es lo que ha impedido el desarrollo de los medios y, en algunos casos, ha obstaculizado la profesionalización en la mayoría de las redacciones.

(Ah! No olvidar que la corrupción tiene algo que ver en el asunto). Además de todo ello, existe la costumbre de regatear salarios, “competir” con bajos costos de publicidad y aumentar las utilidades disminuyendo tiraje y distribución. Y, por si fuera poco, también se han trabado compromisos que convierten a la información en un eficiente método “fast track” para negociar por “debajo del agua”.

En 1997, los periodistas Isabel Tobon y Fernando Pérez Corona publicaron en el número 8 de la Revista Réplica un reportaje sobre el periodismo poblano. Escribieron que:

“El contraste se agudiza si comparamos a la de Puebla con otras ciudades como Guadalajara y Monterrey, donde los tirajes van de 25 mil a 150 mil ejemplares por periódico. Y (que) la diferencia duele más cuando analizamos la suma del tiraje real de los periódicos angelopolitanos (17), que con trabajos llega a 40 mil ejemplares por día; es decir, 2 500 ejemplares diarios en promedio”.

Ante este desalentador escenario existen algunos héroes (cuatro) a quienes se les ha regateado el reconocimiento de la sociedad; personas que formaron empresas a pesar de los peores pronósticos generados por el escaso número de lectores y la innegable competencia de un medio (El Sol) que desde hace 55 años mantiene cautivo a su propio público. En este grupo de entusiastas editores (cuatro héroes), está Armando Prida Huerta, presidente de la Asociación Periodística “Síntesis”, quien contra tiempo y marea logró consolidar nuestro diario, que hace unas horas acaba de cumplir siete años de circular sin interrupción (nació en 1992). Después de aparecer en la ciudad capital poblana, el proyecto se expandió a la entidad hasta llegar a los estados de Tlaxcala e Hidalgo. Y hoy “Síntesis” circula en los tres territorios con un tiraje que asciende a 25 mil ejemplares diarios.

Tenemos, pues, que en Puebla el periodismo resulta una empresa de alto grado de dificultad. Imagínense usted lo que implica promoverlo, mejorarlo e impulsarlo con la idea de crear un nuevo mercado de lectores, sin perder a esos dos mil que, por costumbre o necesidad profesional, compran, leen y analizan la prensa diaria. Y lo que cuesta modernizar su formato, ampliar su oferta periodística y darle color a las noticias.

Por eso no se vale regatear reconocimiento a quien lo merece…

Nota editorial

Esta columna forma parte del archivo periodístico de Alejandro C. Manjarrez, publicada originalmente en el contexto político de su tiempo. Se reproduce íntegramente como parte de la recopilación de más de cuatro décadas de trabajo periodístico del autor.

Alejandro C. Manjarrez

Revista Réplica

LA REELECCIÓN DE VON HINDENBURG

Hace siete años el mundo se conmovía ante la noticia de la elección del mariscal Paul von Hindenburg como presidente de la República Alemana. Al amparo de la aureola militar del vencedor de Tannenberg, los partidos nacionalistas de tendencias monárquicas, por primera vez en la posguerra vencían a la Gran Coalición que sirve de sustento a las instituciones democráticas elaboradas en Weimar. Y llegó a creerse, inclusive, que Hindenburg no habría de ser más que el puente obligado que hiciera retornar a Alemania de la República a la Restauración.

Hoy, al cabo del primer mandato presidencial del anciano estadista, su reelección es recibida con júbilo en la ancha faz del planeta, como anuncio de tranquilidad y de equilibrio, como garantía de estabilidad de la democracia alemana, como seguridad en la continuación de una política internacional firme y ponderada, gallarda y digna, comprensiva y exenta de altisonancias; política que va librando a Alemania de las sujeciones que le fueron impuestas en los tratados que pusieron fin a la guerra y que la conduce hacia planos de igualdad con las demás grandes potencias del mundo.

Los prestigios de Hindenburg como estadista sirvieron de escudo, en la última justa electoral alemana, para reconstruir la Gran Coalición Republicana, conteniendo así el avance impetuoso del partido de Hitler y limitando a sus justas proporciones el movimiento de la opinión alemana en lo que significa un honorable afán de reivindicación de los valores y de las condiciones mismas en que se desenvuelve la vida del Reich.

Resulta del mayor interés para quienes viven atentos a los acontecimientos que se proyectan en la vida del mundo, seguir la trayectoria que señala la conducta del Viejo Maravilloso —así llaman a Hindenburg sus compatriotas— que ha sido capaz, en la ancianidad, de sobreponerse a los antecedentes históricos de su existencia, al impulso de su convicción íntima y a la presión misma de los que ayer fueron sus correligionarios, a fin de servir mejor a su patria.

Era humano que Hindenburg —mariscal del imperio, símbolo de glorias guerreras, hombre que formó su espíritu dentro del orgullo de la Alemania de Bismarck y de Guillermo II— guardara hondas simpatías por la monarquía. Por eso su exaltación al poder en 1925 abrió una interrogación inquietante, ante la posibilidad de que resignara su investidura cediendo el paso a la Restauración.

Pero Hindenburg, conservador o monárquico, era ante todo un ciudadano alemán. El pueblo lo elegía en 1925 para servir a su patria con sujeción a las leyes de la República. Y en el momento en que el viejo mariscal juraba la Constitución de Weimar, con ese solo hecho cerraba el camino a la monarquía, con la misma fuerza y determinación con que sus soldados contuvieron en Tannenberg y en los Lagos Mazurianos en el invierno de 1914-15, a las olas de asalto del ejército ruso.

Y así fue como se operó el milagro de que el caudillo militar más destacado del Imperio germano, se convirtiera en el caudillo de la democracia republicana.

Dentro de una democracia parlamentaria el jefe de Estado no está investido más que de funciones representativas. Del presidente de Alemania, como del presidente de Francia, y ahora del de España, puede decirse como de los reyes constitucionales que “el rey reina pero no gobierna”. Su misión es de control, su autoridad limitada, y el ejercicio directo del gobierno no pueden confiarlo sino a los hombres que cuenten con la confianza de la representación nacional.

De este modo, el presidente Hindenburg, leal a las instituciones de su país, principió su gestión por encomendar la formación del gabinete federal alemán, justamente a su contrincante, el canciller Marx, que era quien contaba con el apoyo de la mayoría parlamentaria del Reichstag. Y la Gran Coalición Republicana, rota hacía varios meses por incidentes de la política doméstica, se rehízo a partir de la exaltación del mariscal Hindenburg a la presidencia de la República.

No entra dentro de los propósitos que inspiran este comentario trazar un cuadro completo de la obra de Hindenburg en los siete años de su mandato presidencial. Que nos baste decir que en su período han tenido asiento en el gobierno, socialistas como el canciller Mueller, pacifistas como Stresemann, liberales burgueses como Bruening.

El presidente, sin género de duda, no halló jamás la oportunidad de confiar el ejercicio del gobierno a un hombre de espíritu tan conservador o moderado como el suyo. Pero en cambio sirvió con fidelidad a su patria, ajustando sus actos a los mandamientos de las leyes de la República.

Por no haber sido Hindenburg, desde su exaltación a la primera magistratura de Alemania, un hombre de partido, las tendencias reaccionarias y revancheras buscaron otro hombre que, aunque ayuno de historial y de prestigios, las dirigiera con pasión y con vehemencia. Ese hombre es Hitler.

El movimiento nacional-socialista —todos lo sabemos—, expresión, al fin de un estado de inconformidad o de amargura de buena parte del pueblo alemán, cobró fuerza insospechada, como un torrente que se sale de cauce. Cada elección general era una oportunidad para registrar los nuevos avances de los nazis. Hasta que éstos llegaron a representar un peligro para la estabilidad de la democracia alemana y para el mantenimiento del equilibrio internacional que condiciona la paz europea.

Fue así como los partidos republicanos, en larga coalición, que alcanza desde la Volkspartei —partido que apoya los intereses de la burguesía y de las grandes industrias alemanas— hasta la Social Democracia, apelaron a Hindenburg, el contrincante de hace siete años, como medio de ir a la victoria para consolidar la democracia de Weimar.

El Nacional, 12 de abril de 1932.

Froylán C. Manjarrez

Revista Réplica

Te presentamos un resumen de las noticias más importantes de la semana

Noticias de la semana

Del 3 al 9 de agosto de 2026

 

Polémica del podcast Descasadas sacude las carreras de diputadas por comentarios edadistas

Durante la emisión del podcast Descasadas, las diputadas locales de Morena en Puebla, Nayeli Salvatori Bojalil y Elvia Graciela "Grace" Palomares Ramírez, emitieron comentarios despectivos y burlas sobre las personas adultas mayores. En la conversación afirmaron entre risas que los adultos mayores «huelen diferente» y «a baúl», sumando comentarios como que «ya se están pudriendo». La difusión de estos fragmentos desató un fuerte linchamiento mediático e indignación social al tratarse de representantes populares pertenecientes al poder legislativo.

El episodio evidencia una preocupante desconexión entre la investidura pública y el comportamiento mediático de ciertas figuras políticas. La representación popular exige un compromiso ético y una sensibilidad ciudadana constantes que no se suspenden frente a un micrófono de entretenimiento. Incurrir en el edadismo y la estigmatización de sectores vulnerables mina la credibilidad de las instituciones legislativas y expone una banalización del cargo público que no puede escudarse bajo el pretexto del "humor negro".

Asesinan al influencer César Gastélum durante una transmisión en vivo en Sinaloa

El creador de contenido sinaloense César Gastélum, de 25 años y con más de medio millón de seguidores, fue ejecutado a balazos la noche del martes 4 de agosto en Culiacán mientras realizaba un en vivo para sus redes sociales. El ataque armado, perpetrado por sujetos en motocicleta a corta distancia del edificio de la Fiscalía local, interrumpió abruptamente la transmisión. Las autoridades investigan las publicaciones del joven para determinar posibles nexos o provocaciones a grupos del crimen organizado que operan en la región.

Este homicidio retrata la alarmante penetración del crimen organizado en los espacios digitales y juveniles. La apología de la narcocultura o la interacción informal de generadores de contenido con entornos criminales representa un riesgo extremo en zonas con alta violencia sistémica. Más allá del impacto mediático por la transmisión en tiempo real, el caso demanda que las autoridades de procuración de justicia esclarezcan las causas sin revictimizar, al tiempo que se atienda la normalización de la violencia bélica entre la juventud.

La presidenta Claudia Sheinbaum condena las expresiones de las diputadas poblanas

En su conferencia matutina en Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo descalificó públicamente las burlas emitidas por Nayeli Salvatori y Grace Palomares contra los adultos mayores. Sheinbaum enfatizó que «no es correcto hablar de ninguna persona de forma discriminatoria» y señaló que el partido Morena evaluaría las sanciones correspondientes.

La postura de la titular del Ejecutivo marca un deslinde claro y oportuno frente a actitudes que contravienen los principios constitucionales de no discriminación y respeto a los derechos humanos. No obstante, el verdadero parámetro de congruencia institucional dependerá de que los dichos se traduzcan en medidas disciplinarias efectivas dentro del partido y en una autorregulación seria de la conducta ética de los servidores públicos en sus redes y espacios de difusión.

La DEA eleva a 25 mdd la recompensa por el sucesor del "Mencho" y advierte a políticos

El Departamento de Estado de los Estados Unidos y la DEA incrementaron a 25 millones de dólares la recompensa por información que lleve a la captura de Juan Carlos Valencia González, alias "El 03", identificado como el nuevo líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Paralelamente, la agencia antinarcóticos emitió una advertencia directa hacia los políticos y funcionarios mexicanos que brinden protección o encubran a las cúpulas del narcotráfico.

El endurecimiento de los montos de recompensa y el mensaje dirigido a la clase política ratifican que la narcopolítica sigue siendo el eje central de la estrategia bilateral de seguridad. Si bien la presión diplomática e internacional fuerza la rendición de cuentas, la erradicación del crimen organizado requiere investigaciones sólidas y desarticulación de redes de complicidad dentro de las propias estructuras de gobierno mexicanas, evitando que estas alertas queden únicamente en retórica geopolítica.

Doble homicidio en las inmediaciones de la Central de Abasto de Huixcolotla

La madrugada del miércoles 5 de agosto, un hombre de 27 años y su hermana de 22, dedicados al comercio de cítricos, fueron perseguidos y asesinados a balazos en la zona conocida como La Carbonera, a espaldas de la Comandancia de Policía en San Salvador Huixcolotla, Puebla. Los reportes preliminares indican que las víctimas intentaron huir de un asalto violento cuando fueron alcanzados por sujetos armados.

El hecho de que la ejecución haya ocurrido a escasos metros de las dependencias de seguridad pública evidencia la vulnerabilidad de las vías comerciales y la audacia con la que operan los grupos delictivos en el "Triángulo Redondo" de Puebla. La pérdida de vidas de jóvenes trabajadores exige un replanteamiento profundo de la estrategia de patrullaje y combate al robo de transporte y comercio, pues la impunidad en estos nodos económicos asfixia el sustento de miles de familias.

Detienen al exgobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, por el caso Ayotzinapa

El 6 de agosto, elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana ejecutaron una orden de aprehensión contra el exgobernador de Guerrero, Ángel Heladio Aguirre Rivero, en el Estado de México. La Fiscalía General de la República (FGR) lo acusa de delitos contra la administración de justicia y desaparición forzada, específicamente por presuntamente ordenar de forma directa el ocultamiento y destrucción de evidencias clave (como grabaciones de videovigilancia) sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en 2014. Aguirre fue ingresado al Penal del Altiplano.

La detención de un exmandatario estatal representa un paso de fondo en la búsqueda de justicia institucional tras más de una década de impunidad en el caso Ayotzinapa. Este proceso judicial debe conducirse con rigor probatorio para deslindar responsabilidades al más alto nivel político, evitando que la aprehensión responda únicamente a tiempos políticos y garantizando el derecho a la verdad que han exigido las familias de los estudiantes.

Histórica condena a Meta en Nuevo México a pagar 567 millones de dólares

Un tribunal del distrito de Santa Fe, Nuevo México, condenó a Meta Platforms Inc. a pagar 567 millones de dólares destinados a un fondo de reparación de daños a la salud mental de menores de edad. El juez determinó que la empresa operó plataformas como Instagram y Facebook bajo dinámicas de maximización de interacción que perjudican la seguridad de los adolescentes y facilitan el contacto con depredadores. Esta suma se añade a una sanción previa de 375 millones, sumando un total de 942 millones de dólares.

La sentencia establece un precedente jurídico global contra la arquitectura adictiva del modelo de negocio de las grandes tecnológicas. Responsabilizar financieramente a corporaciones multimillonarias e imponerles restricciones operativas abre un camino indispensable para proteger a las infancias y adolescencias de los algoritmos diseñados para la retención compulsiva a costa de su bienestar psicológico.

Alejandro Armenta ofrece disculpas tras comparar baches de Puebla con Palestina

El gobernador de Puebla, Alejandro Armenta Mier, emitió una disculpa pública tras haber declarado que los baches en las laterales de carreteras en Huixcolotla estaban «peor que los cráteres que generó la guerra de Israel contra Palestina». Tras las críticas por la falta de sensibilidad frente a la crisis humanitaria en Gaza, el mandatario admitió el error de su análisis comparativo y expresó su solidaridad con el pueblo palestino.

Aunque el reconocimiento del error y la disculpa pública son pasos procedentes en la comunicación política, el incidente deja de manifiesto la ligereza con la que a menudo se recurre a metáforas desafortunadas para abordar problemas de infraestructura pública. La gestión pública requiere sobriedad en el lenguaje; contrastar el rezago vial local con tragedias humanas internacionales de gran escala resta seriedad a la función de gobernar.

Morena suspende derechos partidistas a diputadas por comentarios de edadismo

La Comisión Nacional de Honestidad y Justicia (CNHJ) de Morena aprobó la suspensión temporal y medida cautelar de los derechos partidarios de las diputadas locales Nayeli Salvatori Bojalil y Grace Palomares Ramírez. La resolución se dio en respuesta a la solicitud de la dirigencia del partido tras la polémica por sus declaraciones discriminatorias hacia los adultos mayores en redes sociales.

La activación del órgano de disciplina interna del partido muestra un intento de control de daños ante el costo político de las declaraciones. Sin embargo, para que estas sanciones tengan un impacto correctivo real y no solo cosmético, los partidos políticos deben revisar los perfiles que postulan a cargos de representación popular, asegurando que la idoneidad ética y el compromiso social primen sobre la popularidad o el arrastre mediático.

Claudia Sheinbaum propone renombrar el Paso de Cortés como Paso de los Pueblos Indígenas

Durante el inicio de la Jornada Nacional de Reforestación 2026, encabezado en San Nicolás de los Ranchos, Puebla, la presidenta Claudia Sheinbaum propuso cambiar la denominación histórica del "Paso de Cortés" por "Paso de los Pueblos Indígenas". En el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, argumentó que el territorio entre el Iztaccíhuatl y el Popocatépetl fue transitado y resguardado por las comunidades originarias mucho antes de la llegada de los conquistadores españoles.

La propuesta reivindica la memoria histórica e identidad de los pueblos originarios desde una perspectiva de descolonización del lenguaje oficial y del territorio. No obstante, la resignificación de los símbolos geográficos e históricos debe ir acompañada de políticas públicas estructurales que garanticen la seguridad, el desarrollo sustentable y la autonomía real de las comunidades que habitan las zonas volcánicas y forestales del país.

Redacción Réplica

Revista Réplica

El problema es que seguimos creyendo que el desarrollo consiste en tirar árboles para sembrar cemento...

¿Políticos genuinamente interesados en mejorar la sociedad? ¡Qué idea tan absurda!

Solo a través de un esfuerzo consciente podemos rescatar el valor de las opiniones en el entorno digital y recuperar la calidad del diálogo público...

Hacerlos fuertes no significa soltarles la mano en medio del campo minado

Y para entonces, quizá, ya no quede mucho por salvar...

Escribió Mario Benedetti que las piernas de la amada son fraternas/ cuando se abren buscando el infinito/ y apelan al futuro como un rito/ que las hace más dulces y más tiernas...

No falta, y el lector seguramente conoce a alguno de ellos, aquel ejemplo que gracias a su poder o habilidad política tiene facultades para reproducir su influencia y, por qué no, también a su especie, “cualidades” que se manifiestan en los tres poderes e incluso en los tres niveles de gobierno...

En efecto, Adolfo López Mateos se había casado por la Iglesia con la hermosa hija de los Gutiérrez. Y aunque fue otra de sus muchas aventuras románticas, quizá la última, el matrimonio aquel hizo las veces de colofón a la pasión amorosa de este hombre enamorado de las mujeres jóvenes a quienes la naturaleza hizo bellas, bien proporcionadas y portadoras de la cadencia que incentiva la libido de los hombres...

—Vean ustedes lo que encontré sobre mi escritorio. Es dinero que dejó algún pendejo con la clara intención de comprometerme, de corromperme. Voy a investigar y cuando agarre al autor de este atentado, les prometo que lo llevaré a juicio. Y si puedo yo mismo fusilaré al cabrón. —Volteó a ver la foto del presidente en turno antes de justificar con energía castrense: —El jefe máximo no tendrá inconveniente.

Cuanto mayor la riqueza, más espesa la suciedad.

John Kenneth Galbraith

Llegué con el entonces director del Canal 13. Me recibió entusiasta y comunicativo. Después del saludo de amigos, soltó una información que, de haberse difundido en esa época, habría causado un revuelo internacional:

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