Opiniones

Grid List

LA OBRA DE LA SEGUNDA REPÚBLICA ESPAÑOLA

Cumple hoy un año de vida la Segunda República Española. Quienes nos sentimos orgullosos de haber hecho nuestra la causa de los republicanos españoles, no a contar de los días luminosos de la proclamación de la República, sino desde la época en que los hombres que ahora rigen los destinos de España preparaban el advenimiento de la democracia española, en la calle, en el destierro o en la cárcel, es justo que nos ufanemos de poder registrar, como un hecho trascendente en la Historia, el afianzamiento de las nuevas instituciones plasmadas por los representantes del pueblo español.

La República se planteó como un movimiento de limitadas proporciones, se ejecutó cuando ya se tenía una visión más amplia de la necesidad de imponer soluciones renovadoras de mayor trascendencia; y se ha consolidado como un fenómeno social y político de caracteres franca y progresivamente revolucionarios.

En los años prolongados de la dictadura del general Primo de Rivera y durante el gobierno innocuo de don Dámaso Berenguer, ante la necesidad de provocar las menores resistencias en el interior, y ante el peligro de concitarse la enemistad de las potencias extranjeras, los republicanos españoles restringían al mínimo sus aspiraciones: “Haga usted la República conservadora, y nosotros la apoyaremos” —decía en una célebre epístola Marcelino Domingo, uno de los más valerosos e intransigentes republicanos, a José Sánchez Guerra, ex primer ministro de la corona y a la sazón líder de la oposición a la monarquía.

Fue de este modo como don Niceto Alcalá Zamora, antiguo ministro, ocupó la más alta jerarquía en la oposición republicana y acaudilló la insurrección incruenta del 14 de abril.

Pero cuando la República fue un hecho, el espíritu revolucionario del pueblo español se desbordó como un torrente salido de cauce, no conformándose con las soluciones propias de un liberalismo conciliador y romántico, sino reclamando una transformación íntegra de los modos de vida de la nación española, para libertarse lo mismo del latifundista que del cura, del capataz que del cacique.

Contemplar, aunque sea en sus líneas generales, este proceso ejemplar de transformación social y política, es rendir un justo homenaje a los artífices de la Segunda República Española.

España vive aún dentro de la etapa constituyente de la era republicana. Votada la Constitución, electo el presidente de la República y reformado el gabinete con toda la fuerza legal, no por eso fueron disueltas las Cortes Constituyentes, juzgando, preciso que con el mismo espíritu con que fueron dictadas las leyes fundamentales, debe procederse a la elaboración de los ordenamientos complementarios que habrán de revestir al nuevo estatuto jurídico de la nación española.

Los aspectos salientes de la compleja tarea que han emprendido el gobierno y la Asamblea Constituyente españoles, pueden resumirse del modo siguiente:

Primero: Integración del nuevo Estado español;

Segundo: Elaboración de las normas jurídicas que han de regir la vida política de España, y

Tercero: Reorganización de las condiciones de vida de la colectividad española en sus múltiples aspectos sociales, económicos y espirituales.

La forma de integrar el Estado fue el primer problema que se planteó a la consideración de los nuevos estadistas, a la caída de la monarquía. Como he explicado en otros momentos este problema radica en la existencia real de un conjunto de colectividades que, aun cuando se reconocen todas ellas como de origen hispánico, conservan —a despecho de los siglos de dominación de las Casas de Austria y de Borbón— características raciales, costumbres y cultura, genuinas, que afirman la personalidad de las regiones hispánicas en el grado en que cada pueblo ha hecho, un culto del cultivo de lo propio.

El regionalismo, que aparecía como el escollo que pudo haber precipitado el fracaso del gran esfuerzo constructor de la República, ha sido resuelto con rara habilidad, canalizando las corrientes particularistas, a modo de que la suma de cultura y de los demás valores de las regiones, lejos de que produzcan la desintegración española, constituyan un aporte para enriquecer el acervo nacional.

Así, desde la celebración del Pacto de San Sebastián, se resolvió el problema inquietante de la autonomía de Cataluña, que durante largos años agitó a España e interesó al mundo.Hoy no resta, a este respecto, más que la aprobación por las Cortes Constituyentes del Estatuto Catalán.

El federalismo español se distingue de los demás sistemas federales que se han ensayado en Europa y en América, en que no enmarca dentro de cuadros jurídicos precisos, el grado en que deba ejercerse la autonomía, sino que deja al desarrollo natural de cada región, la conquista de los derechos de autonomía. Castilla y Andalucía, sin género de duda, no extremarán sus demandas en la medida en que lo hacen Cataluña y los países vascongados, pero éstos como aquéllas, sin desatender el cultivo de lo propio, seguirán siendo parte del Estado español, ya no por obra de alianzas fortuitas de casas dinásticas que sólo supieron mantener su dominio con apoyo de la violencia, sino por la voluntad expresa del pueblo.

De las normas jurídicas que han de presidir el funcionamiento de la democracia española, lo que más se destaca es la decisión de confiar la gestión parlamentaria a un solo cuerpo legislativo: el Congreso de los Diputados. Aquí triunfa una vez más la vieja tesis liberal, que pretende que se ejercite la soberanía popular sin el freno moderador de un senado.

La evolución del derecho obrero en España no es un fenómeno propiamente nuevo. Como en todo país que fuerza su marcha hacia la industrialización, el poder de los trabajadores organizados supo imponer, aun en tiempo de la monarquía, normas de convivencia social que, en mayor o menor grado, garantizaban los intereses de los trabajadores industriales.

El paso más importante que en esta dirección ha dado la República, consiste en el proyecto del ministro Largo Caballero, de conceder a los trabajadores organizados una intervención directa en la dirección de las empresas industriales, a la manera proclamada por Wissel en la Constitución alemana de Weimar.

Y el problema de la vida rural, que en la España contemporánea se plantea en la misma forma y con características semejantes a las que prevalecían en México antes de la revolución, lo ha abordado el ministro Domingo en proyecto que ha merecido ya la aprobación del gabinete de Azaña y que actualmente es considerado por las Cortes Constituyentes.

La Ley Agraria Española —ha declarado el presidente del Consejo, señor Azaña— tenderá a encontrar una solución pacífica del problema de la falta de trabajo en los distritos rurales, proporcionando una distribución equitativa de la tierra en las provincias donde la propiedad se encuentra en poder de unas cuantas manos. Las leyes agrarias, no explotarán, sino que mejorarán necesariamente las condiciones del trabajo agrícola, lo que representa una base más firme para la paz social y para la sustentación del régimen republicano.

Esta es, en su esencia, la obra de la Segunda República Española, consumada en el primer año de su existencia.

El Nacional, 14 de abril de 1932.

Froylán C. Manjarrez

Revista Réplica

La soberbia nunca baja de donde sube,

porque siempre cae de donde subió.

Francisco de Quevedo

EL CONTRAPESO DE LOS PIRRURIS

El inglés con frascos frescos frescos ebrio con su baba, beba y haga de la gula, gala que con él se trata, treta.

Paranomasia novohispana

 

¿Qué haríamos los columnistas sin Manuel Bartlett?

Luchar denodadamente contra la página en blanco. O aburrirnos hasta que alguno de los políticos de casa nos deleitara con los brillos de su ingenio oculto entre las sombras de la prudencia. O esperar con la carga que caracterizaba a los caballeros del medievo que vivían con la ilusión de encontrar una casta doncella dispuesta a entregarles su virginidad, entonces el territorio terrenal más espléndido, cuyo pilón —por cierto— era la codiciada dote. O estar al acecho de alguna perla novedosa para hacer —como lo hace Nikito Nipongo— un tratado crítico sobre otra de las metidas de pata. (En este caso existe un riesgo: no ser original).

De ahí que no nos quede de otra más que agradecer al senador Bartlett su peculiar interés por comentar los asuntos políticos de Puebla, a pesar —que conste— de sus reiteradas promesas de alejarse de la vida política del estado. Pero además de nuestra gratitud periodística, también habría que manifestarle nuestra admiración por su empeño en picar la cresta a los representantes de la derecha poblana, los mismos que el próximo 15 de febrero regresan al poder municipal acompañados del reverberante tañir de la campana María. Y brindarle un voto de confianza a la ideología que representa, ya que, no obstante los “derechazos a la mandíbula”, todavía pueda dar un golpe de suerte y derribar a la absurda y chambona reacción; es decir, a la filosofía impulsada por el Frente Universitario Anticomunista (FUA), integrado por ciudadanos que veían bolcheviques hasta en la sopa. “Ahora más que nunca —decían entonces acogiéndose al contenido de la Carta pastoral de 1961— se aplican las palabras de Jesucristo: aquel que no está conmigo, está contra mí”.

¿Seguirá vigente el fanatismo de los anticomunistas poblanos?

Decídalo el lector después de leer las líneas del libro Política y poder en Puebla, escrito por Wil G. Pansters (Ed. BUAP y FCE, 1998). Y dele o niéguele la razón a don Manuel por lo que él infiere como la asonada de la derecha en Puebla.

“El cristianismo y lo que representa fueron absorbidos por el discurso anticomunista y viceversa. Un buen ejemplo del proceso discursivo de equivalencia y antagonismo fue un folleto distribuido (probablemente por el FUA) en medio del conflicto…”. Y en él se plasman algunas comparaciones que tratan de establecer el choque del cristianismo con el comunismo.

Por ejemplo: “El hombre es una persona libre” vs. “El hombre es un esclavo del Estado”. Otro: “Derecho a la vida” vs. “El Estado dispone de las vidas humanas a su antojo”. Uno más: “La familia tiene derechos inviolables en la educación de sus hijos” vs. “El único dueño de los hijos es el Estado”. El más jalado de los pelos: “La familia es indisociable porque es sagrada” vs. “El amor libre, el legítimo”. Y el último para dejarlo, digamos que picado: “Amaos los unos a los otros” vs. “Luchad clase contra clase”.

Estas frases, creadas por las mentes calenturientas de la derecha poblana, aparecieron publicadas sin firma autógrafa, pero ideológicamente signadas por destacados miembros del FUA, facción en la cual militaba (y con “orgullo”, tal y como él mismo lo aceptó) el ahora presidente municipal electo, Luis Paredes Moctezuma. Y aquí se impone otra pregunta:

¿Qué haría el futuro alcalde de Puebla sin Manuel Bartlett?

Supongo que regodearse como pudo hacerlo su asesorado, el otrora munícipe Gabriel Hinojosa Rivero. Y quizá hasta sentirse salvador de Puebla quitándole lo de “Zaragoza” para rebautizarla con el de “Los Ángeles”. Es decir, aumentar el papel de reivindicador del cristianismo y, por ende, usar la espada bendita y desenvainada para cortar la cabeza de los liberales: el San Miguel Arcángel luchando contra los dragones convertidos en horribles dinosaurios tricolores, pues.

¡Claro que debe de resultar incómoda la presencia retórica y crítica del exgobernador y ahora influyente senador priista!; sin embargo, viéndola con optimismo para los miembros del PAN poblano (TaliPAN, Armando Labra dixit), hace las veces de freno natural a las intenciones de recule. Y obvio: a Paredes le sirve de conciencia y contrapeso para orientarlo a equilibrar su mandato, dándole un sentido social ajeno a posiciones ideológicas y posturas religiosas. Como debe ser en estos tiempos modernos.

A partir de ello habría que decirle a Manuel Bartlett Díaz: siga usted, senador, metiendo su influyente nariz en los asuntos políticos del estado que gobernó. Puede ser que su opinión (u olfato político) modere los arrebatos priistas, además de darnos tema de columna.

Alejandro C. Manjarrez

Revista Réplica

CONSPIRACIONES Y HOMBRES ILUSTRES

De mis impresiones en el destierro, ningunas tan hondas ni tan fuertes como las que recogí durante mi estancia, en la segunda mitad del año de 1924, en España. Y quiero traducirlas hoy, en sencillos relatos, como un homenaje al pueblo español y a los fundadores de la Segunda República Española.

Las juntas en la casa de Salmerón

En 1924 la dictadura del general Primo de Rivera se hallaba en toda plenitud, pero ya se sentía cómo se alzaba la nación en contra de un régimen usurpador que había destruido hasta la afición de las viejas instituciones españolas. No sólo los hombres representativos de fuertes corrientes de opinión, sino todo aquél que tenía conciencia de su dignidad ciudadana, procuraba de algún modo desacreditar a la dictadura y colaborar en el derrocamiento del régimen.

Las personalidades de más alto relieve social y político conspiraban.

En México había yo cultivado la amistad de don Marcelino Domingo. En España me enseñé a amar la rectitud de su vida, la fuerza de sus convicciones, la elevación de su pensamiento. Nuestra amistad se hizo íntima y caminando guiado por su mano, conocí la realidad intensa de aquel momento histórico de España.

Don Marcelino Domingo tenía grabado en la mente este pensamiento que normaba su conducta:

Como quiera que se realice la oposición, yo he de participar en ella. No quiero que se diga con razón algún día que yo supe de una conspiración sin que en ella hubiera participado.

A la sazón los conspiradores tenían sus reuniones en la antigua residencia que habitó el ilustre republico don Nicolás Salmerón. Todo Madrid —o por mejor decir, toda España— tenía conocimiento de las conjuras. En ellas participaban políticos eminentes, ya provinieran de la vieja e irreductible oposición republicana y socialista, ya de los ex monárquicos distanciados del régimen por el advenimiento de la dictadura del marqués de Estella. Entre los personajes militares de mayor representación —no es ya una indiscreción relatarlo— se contaban el capitán general Valeriano Weyler y los tenientes generales don Francisco Aguilera y —¡quién lo creyera!— don Dámaso Berenguer, el mismo que años más tarde había de ser jefe de la Casa Militar del Rey y sucesor de Primo de Rivera en el gabinete dictatorial.

Las conspiraciones se hacían a ciencia y paciencia de la policía. Cada uno de los hombres que concurrían a las juntas iba invariablemente seguido de un policía. No pocas veces mi desconcierto subía de punto cuando el agente que vigilaba al señor Domingo nos salía al paso para darnos informes al siguiente tenor:

—Don Marcelino, dése usted prisa porque ya todos los señores están reunidos.

O bien, para decir esto otro:

—Hoy no habrá junta. Ya todos se fueron, porque parece que los señores X o Z no pueden venir…

El movimiento debería estallar en forma de una huelga general de carácter revolucionario. El ejército no iba a realizar un golpe de fuerza. Por el contrario: iba a acuartelarse.

Los políticos españoles, celosos siempre de sus responsabilidades cívicas, se habían preocupado por definir su posición frente al gobierno. Había sido Primo de Rivera quien, por medio de un cuartelazo y tomando el nombre del ejército, suspendió la Constitución en complicidad con el rey, disolvió el Parlamento, destituyó al gobierno y, en suma, creó la dictadura. El ejército ahora, no iba más que a desautorizar al usurpador, volviendo a sus cuarteles y dejando que el pueblo revolucionario constituyera un nuevo gobierno cuya autoridad habría de prolongarse hasta la reunión de una Asamblea Nacional Constituyente.

Mi afán de cooperar de algún modo en el movimiento republicano me hacía inquirir con mi amigo, cada vez que había tenido lugar una junta revolucionaria, cuáles eran los planes acordados, cuáles los puntos concretos de acción y cuál el día o la época en que debería producirse el gran acontecimiento. La respuesta de don Marcelino era, casi invariablemente, la misma:

—El día y la forma en que estalle el movimiento es lo de menos. Lo interesante es prever el porvenir. Analizamos los grandes problemas que se presentan en España. Tomamos acuerdos y establecemos compromisos sobre la forma cómo debe constituirse el gobierno provisional y cómo deben plantearse y resolverse en sus líneas generales los problemas de España. Recorremos la historia de la Primera República para no incurrir en los errores que determinaron su fracaso. La Segunda República, para cimentarse sólidamente, necesita aprovechar la experiencia que arroja la historia. Hoy hemos llegado a un acuerdo sobre la autonomía de Cataluña (o sobre Marruecos, o sobre no importa qué otro problema fundamental…)

II

Influencia fatal de la guerra del Rif

Un día me sorprendió Marcelino Domingo con una grata proposición. Por su conducta la Junta Revolucionaria pedía de mí que me trasladara a Tánger, Marruecos, y que de allí procurara llegar hasta el campamento del caudillo insurgente del Rif, Abd-el-Krim, para sugerirle que suspendiera su ofensiva sobre Xaven y Tetuán, en espera de que se produjera el cambio de régimen en España. La República garantizaría al caudillo la autonomía del Rif, reservándose sólo el dominio sobre las plazas de soberanía española situadas en África: Ceuta, Melilla y Larache y el Peñón del Alhucemas. El Rif, con ayuda de España, constituiría un nuevo Estado que se pondría bajo la garantía de la Sociedad de Naciones.

La solución era perfecta.

Una semana después me hallaba en Tánger y había logrado facilidades para llegar hasta el campamento del gran jefe rebelde. Pero los acontecimientos se produjeron con fatal rapidez. Abd-el-Krim había emprendido su fulminante ofensiva. La ciudad santa de Xauen se encontraba ya en su poder. Un ejército español, en derrota, se retiraba hacia Tetuán. Y los militares españoles, en presencia de este acontecimiento, posponían los problemas internos, solidarizándose con Primo de Rivera hasta que se resolviera el problema militar de Marruecos.

Un aviso oportuno me hizo regresar a Madrid. El movimiento revolucionario quedaba pospuesto indefinidamente.

Pero los conspiradores civiles proseguían su tarea, planteando soluciones concretas a los problemas concretos de España, para cuando llegara el momento de asumir la responsabilidad inherente a la creación de un nuevo régimen.

III

El sentimiento popular y el escepticismo de los intelectuales

Desde mi arribo a tierras españolas me dominó el propósito de auscultar el sentimiento político del pueblo español. En mis viajes por Galicia, Asturias, la Montaña y Andalucía, inquiría con la gente más humilde, y el resultado era siempre adverso a la monarquía, particularmente a causa de la guerra del Rif tan injusta como sangrienta. En Bilbao y en Madrid la oposición era más exaltada, y en Cataluña la aversión por la monarquía y por la dictadura avivaba el espíritu de liberación nacional, hasta convertir el viejo ideal autonomista en un anhelo, cada vez más generalizado, de separación.

Primo de Rivera había clausurado la Universidad Catalana, suprimido las sociedades de estudios y de investigaciones catalanas, prohibido la lengua y la música y hasta los bailes catalanes. La represión sólo engendraba una mayor exaltación de los catalanes. Y las sociedades e institutos clausurados por el dictador proseguían en secreto, con mayor afán, sus patrióticos estudios e investigaciones, con la ayuda económica, espontánea y abundante, de todo el pueblo.

El sepelio de don Ángel Guimerá —que tuve ocasión de presenciar— constituyó un verdadero plebiscito en que se mostró el sentimiento de la colectividad catalana: las anchas y espaciosas ramblas de Barcelona estaban colmadas por la multitud, y no había una sola persona que hablara el español; yo enmudecía, para no parecer sospechoso ante la pacífica pero imponente protesta de aquel pueblo.

Sin embargo, la mayoría de los políticos e intelectuales españoles —mismos que incubaban y dirigían la oposición a la dictadura y a la monarquía— no creyeron jamás que la simiente republicana hubiera germinado en el pueblo español, ni menos aún que éste se mostrara dispuesto a promover un movimiento insurreccional.

En una visita que hice en la cárcel Modelo de Madrid a don Ángel Ossorio y Gallardo, este ilustre jurisconsulto y político (hoy miembro prominente de la Comisión Redactora del Proyecto de Constitución Republicana) expresaba su escepticismo:

—No existen fuerzas organizadas —decía— capaces de derrocar a la monarquía; ni el pueblo se inquieta aún por la cosa pública. Si el rey y el dictador lo quisieran, restaurarían el imperio de la ley después de una sucesión de gobiernos, cada uno de los cuales les fuera otorgando mayor cantidad de libertades, hasta restablecer la Constitución.

Y como se le arguyera que el republicanismo cobraba nuevos ímpetus de día en día, él concluyó en forma displicente:

—Sí, es verdad; Cataluña, la más valiente región es capaz de agitarse; pero ya vemos cómo se ha plegado ante la amenaza de represión de la dictadura. De ahí en más no veo otra fuerza organizada que el socialismo… ¡Y en tan corta escala!…

Y don Ángel Ossorio y Gallardo resumía la opinión de la casi totalidad de estos hombres que estaban forjando una obra cuyos resultados y trascendencia sobrepasaba a los cálculos más optimistas.

Todavía hace unos meses, los jóvenes españoles que visitaron nuestra ciudad con motivo de un congreso estudiantil, difiriendo de mis opiniones, contemplaban la revolución republicana como una perspectiva remota, que acaso correspondiera a ellos, más tarde, plasmar.

Y sin embargo, apenas contaron con tiempo bastante para retornar a tierra española, donde la suerte les reservaba brillante papel en las gloriosas jornadas de abril.

Nada de extraño tiene que la opinión en América haya juzgado siempre que la oposición a la monarquía era más bien un movimiento espiritual de las “élites” pensantes, que la resultante de un vasto y enérgico movimiento de la opinión popular nacional.

Sólo los viejos luchadores del republicanismo histórico: Marcelino Domingo, Indalecio Prieto, Largo Caballero, Besteiro, Lerroux, creían en el próximo advenimiento de la República; pero acaso haya sido con ingenuidad, porque veían esa posibilidad desde 1917.

El Nacional, 19 de junio de 1931.

Froylán C. Manjarrez

Revista Réplica

No te arrugues cuero viejo que te quiero pa’tambor

DE CONDISCÍPULO A OPERADOR POLÍTICO

En el curso de la campaña que lo llevaría a la gubernatura, y estando ya en el poder, Mariano Piña Olaya tuvo aquellos “ímpetus peligrosos de sinceridad” que José Vasconcelos escribió en su obra Ulises Criollo, recordando algunos de sus fracasos como orador. La franqueza del oaxaqueño nos da oportunidad de conocer sus primeros traspiés políticos ante la “masa humilde”.

“Un día hablé que antes de intentar democráticas y actividad política –dice– el pueblo necesitaba emprender la campaña del agua y del jabón. A pesar de mi intención pura, el consejo pareció a unos ofensivo, a otros impolítico, y dejó desilusionada mi capacidad demagógica”.

Sobra aclarar que el parecido de Piña Olaya con Vasconcelos se constriñe a la preocupación aséptica que todavía en nuestros tiempos es una ofensa a los campesinos, cuya marginación y pobreza los mantiene lejos del agua de consumo y, obviamente, del jabón, hoy, como siempre, un artículo de lujo para los pobres. Sin embargo, como Piña Olaya usó la misma tónica de limpieza con los campesinos, hago esta referencia con la idea de asentar lo importante y benéfico que es para los políticos recordar o conocer las experiencias de gente tan capaz e inteligente como Vasconcelos. Insisto, pues, que la historia es el prólogo del porvenir y que, apreciándola, evitamos la repetición de errores y desaciertos.

Los yerros del mandatario poblano (1987-1993) empezaron antes de que fuera nominado candidato al gobierno local. El más espectacular, por su trascendencia, ocurrió en una cena organizada por el industrial Ricardo Hess. En aquella ocasión, los asistentes deseaban conocer la forma de pensar del hombre que llegaría a gobernar a Puebla. Asistieron Manuel de Unanue (a los pocos meses llegó a dirigir a los productores agropecuarios del país), Jorge Ocejo Moreno (también ascendió a la dirigencia nacional de la COPARMEX; después, a la candidatura para la alcaldía y, más tarde, diputado federal por el PAN), José Manuel Rodoreda (alcanzó la cúpula de la Cámara de Comercio local y el liderazgo natural del sector patronal), Heberto Rodríguez Concha (fallecido en funciones de regidor del ayuntamiento poblano —1997— por un tumor en el cerebro, enfermedad que se agravó debido a la presión moral concebida por algún estratega del gobierno de Manuel Bartlett), Humberto Ponce de León, Ernesto Pérez Reyes, Othón Necochea Agüeros y Mario Velázquez Llórente.

Este último cuestionó al invitado especial sobre su amistad con el presidente de México; le dijo que si efectivamente era su amigo, ya le habría dicho si iba o no a ser gobernador. La pregunta de Velázquez propició una respuesta alegre que fue más o menos en los siguientes términos:

“Si supiera la decisión presidencial, no estaría perdiendo el tiempo con ustedes”.

Alejandro C. Manjarrez

Revista Réplica

Así que los que quieran trascender, recuerden que el buen gobernante es el que está bien con todos, el que ayuda a todos y el que ve por todos...

LA OBRA DE LA SEGUNDA REPÚBLICA ESPAÑOLA

Cumple hoy un año de vida la Segunda República Española. Quienes nos sentimos orgullosos de haber hecho nuestra la causa de los republicanos españoles, no a contar de los días luminosos de la proclamación de la República, sino desde la época en que los hombres que ahora rigen los destinos de España preparaban el advenimiento de la democracia española, en la calle, en el destierro o en la cárcel, es justo que nos ufanemos de poder registrar, como un hecho trascendente en la Historia, el afianzamiento de las nuevas instituciones plasmadas por los representantes del pueblo español.

La República se planteó como un movimiento de limitadas proporciones, se ejecutó cuando ya se tenía una visión más amplia de la necesidad de imponer soluciones renovadoras de mayor trascendencia; y se ha consolidado como un fenómeno social y político de caracteres franca y progresivamente revolucionarios.

En los años prolongados de la dictadura del general Primo de Rivera y durante el gobierno innocuo de don Dámaso Berenguer, ante la necesidad de provocar las menores resistencias en el interior, y ante el peligro de concitarse la enemistad de las potencias extranjeras, los republicanos españoles restringían al mínimo sus aspiraciones: “Haga usted la República conservadora, y nosotros la apoyaremos” —decía en una célebre epístola Marcelino Domingo, uno de los más valerosos e intransigentes republicanos, a José Sánchez Guerra, ex primer ministro de la corona y a la sazón líder de la oposición a la monarquía.

Fue de este modo como don Niceto Alcalá Zamora, antiguo ministro, ocupó la más alta jerarquía en la oposición republicana y acaudilló la insurrección incruenta del 14 de abril.

Pero cuando la República fue un hecho, el espíritu revolucionario del pueblo español se desbordó como un torrente salido de cauce, no conformándose con las soluciones propias de un liberalismo conciliador y romántico, sino reclamando una transformación íntegra de los modos de vida de la nación española, para libertarse lo mismo del latifundista que del cura, del capataz que del cacique.

Contemplar, aunque sea en sus líneas generales, este proceso ejemplar de transformación social y política, es rendir un justo homenaje a los artífices de la Segunda República Española.

España vive aún dentro de la etapa constituyente de la era republicana. Votada la Constitución, electo el presidente de la República y reformado el gabinete con toda la fuerza legal, no por eso fueron disueltas las Cortes Constituyentes, juzgando, preciso que con el mismo espíritu con que fueron dictadas las leyes fundamentales, debe procederse a la elaboración de los ordenamientos complementarios que habrán de revestir al nuevo estatuto jurídico de la nación española.

Los aspectos salientes de la compleja tarea que han emprendido el gobierno y la Asamblea Constituyente españoles, pueden resumirse del modo siguiente:

Primero: Integración del nuevo Estado español;

Segundo: Elaboración de las normas jurídicas que han de regir la vida política de España, y

Tercero: Reorganización de las condiciones de vida de la colectividad española en sus múltiples aspectos sociales, económicos y espirituales.

La forma de integrar el Estado fue el primer problema que se planteó a la consideración de los nuevos estadistas, a la caída de la monarquía. Como he explicado en otros momentos este problema radica en la existencia real de un conjunto de colectividades que, aun cuando se reconocen todas ellas como de origen hispánico, conservan —a despecho de los siglos de dominación de las Casas de Austria y de Borbón— características raciales, costumbres y cultura, genuinas, que afirman la personalidad de las regiones hispánicas en el grado en que cada pueblo ha hecho, un culto del cultivo de lo propio.

El regionalismo, que aparecía como el escollo que pudo haber precipitado el fracaso del gran esfuerzo constructor de la República, ha sido resuelto con rara habilidad, canalizando las corrientes particularistas, a modo de que la suma de cultura y de los demás valores de las regiones, lejos de que produzcan la desintegración española, constituyan un aporte para enriquecer el acervo nacional.

Así, desde la celebración del Pacto de San Sebastián, se resolvió el problema inquietante de la autonomía de Cataluña, que durante largos años agitó a España e interesó al mundo.Hoy no resta, a este respecto, más que la aprobación por las Cortes Constituyentes del Estatuto Catalán.

El federalismo español se distingue de los demás sistemas federales que se han ensayado en Europa y en América, en que no enmarca dentro de cuadros jurídicos precisos, el grado en que deba ejercerse la autonomía, sino que deja al desarrollo natural de cada región, la conquista de los derechos de autonomía. Castilla y Andalucía, sin género de duda, no extremarán sus demandas en la medida en que lo hacen Cataluña y los países vascongados, pero éstos como aquéllas, sin desatender el cultivo de lo propio, seguirán siendo parte del Estado español, ya no por obra de alianzas fortuitas de casas dinásticas que sólo supieron mantener su dominio con apoyo de la violencia, sino por la voluntad expresa del pueblo.

De las normas jurídicas que han de presidir el funcionamiento de la democracia española, lo que más se destaca es la decisión de confiar la gestión parlamentaria a un solo cuerpo legislativo: el Congreso de los Diputados. Aquí triunfa una vez más la vieja tesis liberal, que pretende que se ejercite la soberanía popular sin el freno moderador de un senado.

La evolución del derecho obrero en España no es un fenómeno propiamente nuevo. Como en todo país que fuerza su marcha hacia la industrialización, el poder de los trabajadores organizados supo imponer, aun en tiempo de la monarquía, normas de convivencia social que, en mayor o menor grado, garantizaban los intereses de los trabajadores industriales.

El paso más importante que en esta dirección ha dado la República, consiste en el proyecto del ministro Largo Caballero, de conceder a los trabajadores organizados una intervención directa en la dirección de las empresas industriales, a la manera proclamada por Wissel en la Constitución alemana de Weimar.

Y el problema de la vida rural, que en la España contemporánea se plantea en la misma forma y con características semejantes a las que prevalecían en México antes de la revolución, lo ha abordado el ministro Domingo en proyecto que ha merecido ya la aprobación del gabinete de Azaña y que actualmente es considerado por las Cortes Constituyentes.

La Ley Agraria Española —ha declarado el presidente del Consejo, señor Azaña— tenderá a encontrar una solución pacífica del problema de la falta de trabajo en los distritos rurales, proporcionando una distribución equitativa de la tierra en las provincias donde la propiedad se encuentra en poder de unas cuantas manos. Las leyes agrarias, no explotarán, sino que mejorarán necesariamente las condiciones del trabajo agrícola, lo que representa una base más firme para la paz social y para la sustentación del régimen republicano.

Esta es, en su esencia, la obra de la Segunda República Española, consumada en el primer año de su existencia.

El Nacional, 14 de abril de 1932.

Froylán C. Manjarrez

Revista Réplica

La soberbia nunca baja de donde sube,

porque siempre cae de donde subió.

Francisco de Quevedo

EL CONTRAPESO DE LOS PIRRURIS

El inglés con frascos frescos frescos ebrio con su baba, beba y haga de la gula, gala que con él se trata, treta.

Paranomasia novohispana

 

¿Qué haríamos los columnistas sin Manuel Bartlett?

Luchar denodadamente contra la página en blanco. O aburrirnos hasta que alguno de los políticos de casa nos deleitara con los brillos de su ingenio oculto entre las sombras de la prudencia. O esperar con la carga que caracterizaba a los caballeros del medievo que vivían con la ilusión de encontrar una casta doncella dispuesta a entregarles su virginidad, entonces el territorio terrenal más espléndido, cuyo pilón —por cierto— era la codiciada dote. O estar al acecho de alguna perla novedosa para hacer —como lo hace Nikito Nipongo— un tratado crítico sobre otra de las metidas de pata. (En este caso existe un riesgo: no ser original).

De ahí que no nos quede de otra más que agradecer al senador Bartlett su peculiar interés por comentar los asuntos políticos de Puebla, a pesar —que conste— de sus reiteradas promesas de alejarse de la vida política del estado. Pero además de nuestra gratitud periodística, también habría que manifestarle nuestra admiración por su empeño en picar la cresta a los representantes de la derecha poblana, los mismos que el próximo 15 de febrero regresan al poder municipal acompañados del reverberante tañir de la campana María. Y brindarle un voto de confianza a la ideología que representa, ya que, no obstante los “derechazos a la mandíbula”, todavía pueda dar un golpe de suerte y derribar a la absurda y chambona reacción; es decir, a la filosofía impulsada por el Frente Universitario Anticomunista (FUA), integrado por ciudadanos que veían bolcheviques hasta en la sopa. “Ahora más que nunca —decían entonces acogiéndose al contenido de la Carta pastoral de 1961— se aplican las palabras de Jesucristo: aquel que no está conmigo, está contra mí”.

¿Seguirá vigente el fanatismo de los anticomunistas poblanos?

Decídalo el lector después de leer las líneas del libro Política y poder en Puebla, escrito por Wil G. Pansters (Ed. BUAP y FCE, 1998). Y dele o niéguele la razón a don Manuel por lo que él infiere como la asonada de la derecha en Puebla.

“El cristianismo y lo que representa fueron absorbidos por el discurso anticomunista y viceversa. Un buen ejemplo del proceso discursivo de equivalencia y antagonismo fue un folleto distribuido (probablemente por el FUA) en medio del conflicto…”. Y en él se plasman algunas comparaciones que tratan de establecer el choque del cristianismo con el comunismo.

Por ejemplo: “El hombre es una persona libre” vs. “El hombre es un esclavo del Estado”. Otro: “Derecho a la vida” vs. “El Estado dispone de las vidas humanas a su antojo”. Uno más: “La familia tiene derechos inviolables en la educación de sus hijos” vs. “El único dueño de los hijos es el Estado”. El más jalado de los pelos: “La familia es indisociable porque es sagrada” vs. “El amor libre, el legítimo”. Y el último para dejarlo, digamos que picado: “Amaos los unos a los otros” vs. “Luchad clase contra clase”.

Estas frases, creadas por las mentes calenturientas de la derecha poblana, aparecieron publicadas sin firma autógrafa, pero ideológicamente signadas por destacados miembros del FUA, facción en la cual militaba (y con “orgullo”, tal y como él mismo lo aceptó) el ahora presidente municipal electo, Luis Paredes Moctezuma. Y aquí se impone otra pregunta:

¿Qué haría el futuro alcalde de Puebla sin Manuel Bartlett?

Supongo que regodearse como pudo hacerlo su asesorado, el otrora munícipe Gabriel Hinojosa Rivero. Y quizá hasta sentirse salvador de Puebla quitándole lo de “Zaragoza” para rebautizarla con el de “Los Ángeles”. Es decir, aumentar el papel de reivindicador del cristianismo y, por ende, usar la espada bendita y desenvainada para cortar la cabeza de los liberales: el San Miguel Arcángel luchando contra los dragones convertidos en horribles dinosaurios tricolores, pues.

¡Claro que debe de resultar incómoda la presencia retórica y crítica del exgobernador y ahora influyente senador priista!; sin embargo, viéndola con optimismo para los miembros del PAN poblano (TaliPAN, Armando Labra dixit), hace las veces de freno natural a las intenciones de recule. Y obvio: a Paredes le sirve de conciencia y contrapeso para orientarlo a equilibrar su mandato, dándole un sentido social ajeno a posiciones ideológicas y posturas religiosas. Como debe ser en estos tiempos modernos.

A partir de ello habría que decirle a Manuel Bartlett Díaz: siga usted, senador, metiendo su influyente nariz en los asuntos políticos del estado que gobernó. Puede ser que su opinión (u olfato político) modere los arrebatos priistas, además de darnos tema de columna.

Alejandro C. Manjarrez

Revista Réplica

CONSPIRACIONES Y HOMBRES ILUSTRES

De mis impresiones en el destierro, ningunas tan hondas ni tan fuertes como las que recogí durante mi estancia, en la segunda mitad del año de 1924, en España. Y quiero traducirlas hoy, en sencillos relatos, como un homenaje al pueblo español y a los fundadores de la Segunda República Española.

Las juntas en la casa de Salmerón

En 1924 la dictadura del general Primo de Rivera se hallaba en toda plenitud, pero ya se sentía cómo se alzaba la nación en contra de un régimen usurpador que había destruido hasta la afición de las viejas instituciones españolas. No sólo los hombres representativos de fuertes corrientes de opinión, sino todo aquél que tenía conciencia de su dignidad ciudadana, procuraba de algún modo desacreditar a la dictadura y colaborar en el derrocamiento del régimen.

Las personalidades de más alto relieve social y político conspiraban.

En México había yo cultivado la amistad de don Marcelino Domingo. En España me enseñé a amar la rectitud de su vida, la fuerza de sus convicciones, la elevación de su pensamiento. Nuestra amistad se hizo íntima y caminando guiado por su mano, conocí la realidad intensa de aquel momento histórico de España.

Don Marcelino Domingo tenía grabado en la mente este pensamiento que normaba su conducta:

Como quiera que se realice la oposición, yo he de participar en ella. No quiero que se diga con razón algún día que yo supe de una conspiración sin que en ella hubiera participado.

A la sazón los conspiradores tenían sus reuniones en la antigua residencia que habitó el ilustre republico don Nicolás Salmerón. Todo Madrid —o por mejor decir, toda España— tenía conocimiento de las conjuras. En ellas participaban políticos eminentes, ya provinieran de la vieja e irreductible oposición republicana y socialista, ya de los ex monárquicos distanciados del régimen por el advenimiento de la dictadura del marqués de Estella. Entre los personajes militares de mayor representación —no es ya una indiscreción relatarlo— se contaban el capitán general Valeriano Weyler y los tenientes generales don Francisco Aguilera y —¡quién lo creyera!— don Dámaso Berenguer, el mismo que años más tarde había de ser jefe de la Casa Militar del Rey y sucesor de Primo de Rivera en el gabinete dictatorial.

Las conspiraciones se hacían a ciencia y paciencia de la policía. Cada uno de los hombres que concurrían a las juntas iba invariablemente seguido de un policía. No pocas veces mi desconcierto subía de punto cuando el agente que vigilaba al señor Domingo nos salía al paso para darnos informes al siguiente tenor:

—Don Marcelino, dése usted prisa porque ya todos los señores están reunidos.

O bien, para decir esto otro:

—Hoy no habrá junta. Ya todos se fueron, porque parece que los señores X o Z no pueden venir…

El movimiento debería estallar en forma de una huelga general de carácter revolucionario. El ejército no iba a realizar un golpe de fuerza. Por el contrario: iba a acuartelarse.

Los políticos españoles, celosos siempre de sus responsabilidades cívicas, se habían preocupado por definir su posición frente al gobierno. Había sido Primo de Rivera quien, por medio de un cuartelazo y tomando el nombre del ejército, suspendió la Constitución en complicidad con el rey, disolvió el Parlamento, destituyó al gobierno y, en suma, creó la dictadura. El ejército ahora, no iba más que a desautorizar al usurpador, volviendo a sus cuarteles y dejando que el pueblo revolucionario constituyera un nuevo gobierno cuya autoridad habría de prolongarse hasta la reunión de una Asamblea Nacional Constituyente.

Mi afán de cooperar de algún modo en el movimiento republicano me hacía inquirir con mi amigo, cada vez que había tenido lugar una junta revolucionaria, cuáles eran los planes acordados, cuáles los puntos concretos de acción y cuál el día o la época en que debería producirse el gran acontecimiento. La respuesta de don Marcelino era, casi invariablemente, la misma:

—El día y la forma en que estalle el movimiento es lo de menos. Lo interesante es prever el porvenir. Analizamos los grandes problemas que se presentan en España. Tomamos acuerdos y establecemos compromisos sobre la forma cómo debe constituirse el gobierno provisional y cómo deben plantearse y resolverse en sus líneas generales los problemas de España. Recorremos la historia de la Primera República para no incurrir en los errores que determinaron su fracaso. La Segunda República, para cimentarse sólidamente, necesita aprovechar la experiencia que arroja la historia. Hoy hemos llegado a un acuerdo sobre la autonomía de Cataluña (o sobre Marruecos, o sobre no importa qué otro problema fundamental…)

II

Influencia fatal de la guerra del Rif

Un día me sorprendió Marcelino Domingo con una grata proposición. Por su conducta la Junta Revolucionaria pedía de mí que me trasladara a Tánger, Marruecos, y que de allí procurara llegar hasta el campamento del caudillo insurgente del Rif, Abd-el-Krim, para sugerirle que suspendiera su ofensiva sobre Xaven y Tetuán, en espera de que se produjera el cambio de régimen en España. La República garantizaría al caudillo la autonomía del Rif, reservándose sólo el dominio sobre las plazas de soberanía española situadas en África: Ceuta, Melilla y Larache y el Peñón del Alhucemas. El Rif, con ayuda de España, constituiría un nuevo Estado que se pondría bajo la garantía de la Sociedad de Naciones.

La solución era perfecta.

Una semana después me hallaba en Tánger y había logrado facilidades para llegar hasta el campamento del gran jefe rebelde. Pero los acontecimientos se produjeron con fatal rapidez. Abd-el-Krim había emprendido su fulminante ofensiva. La ciudad santa de Xauen se encontraba ya en su poder. Un ejército español, en derrota, se retiraba hacia Tetuán. Y los militares españoles, en presencia de este acontecimiento, posponían los problemas internos, solidarizándose con Primo de Rivera hasta que se resolviera el problema militar de Marruecos.

Un aviso oportuno me hizo regresar a Madrid. El movimiento revolucionario quedaba pospuesto indefinidamente.

Pero los conspiradores civiles proseguían su tarea, planteando soluciones concretas a los problemas concretos de España, para cuando llegara el momento de asumir la responsabilidad inherente a la creación de un nuevo régimen.

III

El sentimiento popular y el escepticismo de los intelectuales

Desde mi arribo a tierras españolas me dominó el propósito de auscultar el sentimiento político del pueblo español. En mis viajes por Galicia, Asturias, la Montaña y Andalucía, inquiría con la gente más humilde, y el resultado era siempre adverso a la monarquía, particularmente a causa de la guerra del Rif tan injusta como sangrienta. En Bilbao y en Madrid la oposición era más exaltada, y en Cataluña la aversión por la monarquía y por la dictadura avivaba el espíritu de liberación nacional, hasta convertir el viejo ideal autonomista en un anhelo, cada vez más generalizado, de separación.

Primo de Rivera había clausurado la Universidad Catalana, suprimido las sociedades de estudios y de investigaciones catalanas, prohibido la lengua y la música y hasta los bailes catalanes. La represión sólo engendraba una mayor exaltación de los catalanes. Y las sociedades e institutos clausurados por el dictador proseguían en secreto, con mayor afán, sus patrióticos estudios e investigaciones, con la ayuda económica, espontánea y abundante, de todo el pueblo.

El sepelio de don Ángel Guimerá —que tuve ocasión de presenciar— constituyó un verdadero plebiscito en que se mostró el sentimiento de la colectividad catalana: las anchas y espaciosas ramblas de Barcelona estaban colmadas por la multitud, y no había una sola persona que hablara el español; yo enmudecía, para no parecer sospechoso ante la pacífica pero imponente protesta de aquel pueblo.

Sin embargo, la mayoría de los políticos e intelectuales españoles —mismos que incubaban y dirigían la oposición a la dictadura y a la monarquía— no creyeron jamás que la simiente republicana hubiera germinado en el pueblo español, ni menos aún que éste se mostrara dispuesto a promover un movimiento insurreccional.

En una visita que hice en la cárcel Modelo de Madrid a don Ángel Ossorio y Gallardo, este ilustre jurisconsulto y político (hoy miembro prominente de la Comisión Redactora del Proyecto de Constitución Republicana) expresaba su escepticismo:

—No existen fuerzas organizadas —decía— capaces de derrocar a la monarquía; ni el pueblo se inquieta aún por la cosa pública. Si el rey y el dictador lo quisieran, restaurarían el imperio de la ley después de una sucesión de gobiernos, cada uno de los cuales les fuera otorgando mayor cantidad de libertades, hasta restablecer la Constitución.

Y como se le arguyera que el republicanismo cobraba nuevos ímpetus de día en día, él concluyó en forma displicente:

—Sí, es verdad; Cataluña, la más valiente región es capaz de agitarse; pero ya vemos cómo se ha plegado ante la amenaza de represión de la dictadura. De ahí en más no veo otra fuerza organizada que el socialismo… ¡Y en tan corta escala!…

Y don Ángel Ossorio y Gallardo resumía la opinión de la casi totalidad de estos hombres que estaban forjando una obra cuyos resultados y trascendencia sobrepasaba a los cálculos más optimistas.

Todavía hace unos meses, los jóvenes españoles que visitaron nuestra ciudad con motivo de un congreso estudiantil, difiriendo de mis opiniones, contemplaban la revolución republicana como una perspectiva remota, que acaso correspondiera a ellos, más tarde, plasmar.

Y sin embargo, apenas contaron con tiempo bastante para retornar a tierra española, donde la suerte les reservaba brillante papel en las gloriosas jornadas de abril.

Nada de extraño tiene que la opinión en América haya juzgado siempre que la oposición a la monarquía era más bien un movimiento espiritual de las “élites” pensantes, que la resultante de un vasto y enérgico movimiento de la opinión popular nacional.

Sólo los viejos luchadores del republicanismo histórico: Marcelino Domingo, Indalecio Prieto, Largo Caballero, Besteiro, Lerroux, creían en el próximo advenimiento de la República; pero acaso haya sido con ingenuidad, porque veían esa posibilidad desde 1917.

El Nacional, 19 de junio de 1931.

Froylán C. Manjarrez

Revista Réplica

No te arrugues cuero viejo que te quiero pa’tambor

Te presentamos un resumen de las noticias más importantes de la semana

Noticias de la semana

Del 25 al 31 de mayo de 2026

 

Operativos del INM bajo la gestión de Sergio Salomón Céspedes generan tensión en la CDMX

Elementos del Instituto Nacional de Migración (INM), bajo la conducción de Sergio Salomón Céspedes Peregrina, desplegaron operativos de control migratorio en diversos puntos de la Ciudad de México, derivando en la detención de migrantes de origen hondureño y venezolano. Las acciones en vía pública provocaron escenas de tensión entre las comunidades en tránsito y fuertes reclamos de activistas por los derechos humanos.

Las redadas urbanas exponen la continuidad de una política migratoria de contención. Para la gestión de Céspedes Peregrina, este arranque en la capital representa un costo político inmediato, evidenciando que el cambio de titularidad en el INM mantiene la directriz de actuar como dique de presión internacional, priorizando la persecución sobre la regularización humanitaria en el corazón del país.

Emiten declaratoria constitucional: La intervención extranjera ya es causal formal de nulidad de elecciones

La Comisión Permanente del Congreso de la Unión emitió formalmente la declaratoria de constitucionalidad de la reforma al artículo 41 de la Carta Magna, tras recibir el voto aprobatorio de 24 congresos locales que ratificaron la adición de un nuevo inciso. Con este acto, el Poder Legislativo consumó el proceso del Constituyente Permanente, declarando oficial la introducción de la intervención extranjera como causal explícita para la nulidad de comicios, y remitió el decreto para su publicación inmediata en el Diario Oficial de la Federación (DOF).

El veloz respaldo de las legislaturas estatales para concretar esta declaratoria refleja una prioridad de Estado orientada a blindar el sistema democrático de injerencias externas. No obstante, el verdadero desafío radicará en la redacción de las leyes secundarias; la falta de una tipificación sumamente estricta y técnica de lo que se considera "intervención o manipulación digital" corre el riesgo de ser instrumentalizada políticamente por las autoridades electorales para judicializar triunfos incómodos bajo la narrativa de la intromisión extranjera.

Definen ruta para la segunda ronda de conversaciones del T-MEC

Los equipos negociadores de México, Estados Unidos y Canadá acordaron el calendario y las mesas temáticas para la segunda ronda de conversaciones técnicas rumbo a la revisión formal del T-MEC. Los trabajos se concentrarán en las reglas de origen automotriz, las disputas pendientes en materia de biotecnología agrícola (maíz transgénico) y el cumplimiento de las normativas laborales en territorio mexicano.

Esta etapa técnica es el verdadero termómetro de la relación trilateral. A diferencia de la retórica política de los mandatarios, las mesas técnicas revelan que las tensiones estructurales en el sector agroalimentario y energético siguen siendo nudos difíciles de desatar. México asiste bajo la presión de demostrar cumplimiento estricto si quiere evitar una reapertura desventajosa del tratado.

Intervienen TV Azteca Puebla por violaciones laborales detectadas por la STPS federal

La Secretaría de Planeación y Finanzas del Gobierno del Estado de Puebla ejecutó una actuación en las instalaciones de TV Azteca Puebla. Esta diligencia derivó de un procedimiento administrativo sancionador iniciado por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) a nivel federal en contra de la televisora, motivado por el incumplimiento relacionado con los derechos y prestaciones laborales de sus trabajadores.

El caso revela una contundente coordinación institucional donde las facultades de cobro y ejecución del estado coadyuvan en el desahogo de sanciones de índole federal. La intervención manda un mensaje directo al sector de las telecomunicaciones y al empresariado en general: las omisiones en los derechos laborales ya no se quedan en multas de escritorio, evidenciando que la relevancia mediática no exime a ninguna corporación de cumplir con la legislación laboral vigente.

Exjefe de investigación policial de Sinaloa desmiente en video supuesta entrega a Estados Unidos

Marco Antonio Almanza Avilés, exjefe de la Policía de Investigación de Sinaloa, difundió un mensaje en video en el que desmintió categóricamente las versiones que aseguraban que se había entregado al Gobierno de Estados Unidos o que sostenía negociaciones con el Departamento de Justicia de ese país. El exfuncionario calificó como falsos los señalamientos de supuestos vínculos criminales y la presunta lista de entregas coordinadas que involucraba a otros exsecretarios de la entidad.

El desmentido en video de Almanza Avilés expone la fragilidad informativa y la sofisticación de las operaciones de guerra psicológica digital que buscan desestabilizar la percepción de seguridad institucional en Sinaloa. Este episodio obliga al periodismo riguroso a encender alertas sobre las supuestas "listas de testigos protegidos" que se siembran en redes sociales, evidenciando que los trascendidos sobre detenciones clave deben sostenerse en registros judiciales oficiales de las cortes estadounidenses y no en narrativas de coyuntura mediática.

Claudia Sheinbaum defiende variables macroeconómicas con datos positivos

La presidenta de la República presentó un balance del panorama financiero del país, destacando cifras positivas en materia de recaudación fiscal, estabilidad del peso frente al dólar y la atracción sostenida de inversión extranjera directa ligada al fenómeno del “nearshoring”. La mandataria aseguró que la disciplina financiera ha permitido mantener la deuda pública bajo control sin frenar el gasto social.

El optimismo macroeconómico del Ejecutivo contrasta con las presiones inflacionarias en el sector de la canasta básica y las tasas de interés que limitan el crédito interno. Presentar datos positivos es técnicamente correcto en el rubro macro, pero el reto de la administración sigue siendo la microeconomía: traducir los flujos de inversión internacional en salarios reales competitivos y una reducción palpable de la informalidad laboral.

Inauguran obras de modernización en el Aeropuerto Internacional Benito Juárez (AICM)

Autoridades federales y de la terminal capitalina inauguraron un paquete de obras viales, de mantenimiento de pistas y remodelación de salas de espera en el Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México (AICM). El proyecto, ejecutado con recursos propios del fideicomiso aeroportuario, busca mitigar los problemas de saturación y mejorar la experiencia del usuario.

Estas remodelaciones operan como un paliativo para una infraestructura que padece un rezago estructural innegable. Aunque las mejoras cosméticas y operativas en las pistas son urgentes por seguridad aeronáutica, la inversión en el AICM refleja una contradicción de fondo: se le sigue inyectando capital de mantenimiento a una terminal saturada cuyo destino político-operativo sigue estando condicionado por la consolidación forzada del AIFA.

El panismo se reagrupa en torno a Maru Campos con la mira puesta en la sucesión presidencial de 2027

Destacadas figuras, legisladores y liderazgos del Partido Acción Nacional (PAN) cerraron filas en un acto político de respaldo hacia la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos. El despliegue de unidad fue interpretado de manera abierta al interior del blanquiazul como el arranque extraoficial de la carrera por la candidatura presidencial rumbo al proceso electoral federal de 2027, buscando consolidar un polo opositor norteño.

El adelantamiento de las campañas internas para 2027 evidencia que el PAN sigue atrapado en una lógica de supervivencia electoral cupular en lugar de una reconstrucción programática. Concentrar esfuerzos en posicionar perfiles cuando la oposición carece de un proyecto de nación claro y de conexión con las causas ciudadanas corre el riesgo de desgastar prematuramente a sus cuadros gubernamentales más visibles frente al aparato del partido en el poder.

Activan protocolos sanitarios en la CDMX ante casos de miasis por gusano barrenador

El sistema de salud pública de la Ciudad de México, en coordinación con autoridades epidemiológicas federales, activó alertas y protocolos de revisión en centros hospitalarios tras la detección y tratamiento de pacientes aislados diagnosticados con miasis ocasionada por la larva del gusano barrenador del ganado (Cochliomyia hominivora). Las autoridades sanitarias instaron a la población a mantener la calma y reportar cualquier sospecha en heridas expuestas.

El regreso del gusano barrenador a la geografía de salud humana en zonas urbanas representa una seria llamada de atención para los cordones de bioseguridad del país. Aunque la autoridad pide calma, la detección en la capital obliga a revisar si las aduanas sanitarias y los controles de tránsito de mercancías y personas en el sur del país están operando con la rigurosidad necesaria para evitar que una plaga erradicada hace décadas vuelva a convertirse en un problema de salud pública y economía agropecuaria nacional.

Ola de indignación en Puebla tras confirmarse ocho ataques del "Tirador de la Vía Atlixcáyotl"

La indignación ciudadana escaló en la zona metropolitana de Puebla luego de que la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) estatal confirmara que investiga formalmente al menos ocho agresiones documentadas cometidas por un tirador anónimo sobre la Vía Atlixcáyotl. Los incidentes incluyen disparos contra unidades de carga, automovilistas particulares y recientes grabaciones de un láser apuntando directamente a motociclistas a la altura de Angelópolis

La recurrencia de estos ataques en una de las vialidades más transitadas y de mayor plusvalía de Puebla evidencia un grave fallo en los esquemas de vigilancia urbana y cámaras de seguridad vecinales. La falta de detenciones prontas aumenta la percepción de vulnerabilidad ciudadana y presiona a la SSP a dar resultados de inteligencia inmediatos.

Redacción Réplica

Revista Réplica

Mientras tanto, ahí sigue la trampa vehicular. Esperando...

Hacerlos fuertes no significa soltarles la mano en medio del campo minado

Ningún pueblo merece vivir así, sea aliado de quien sea...

El tirano invisible que alimentamos en la sombra

Si tienes la idea que revolucionará el mundo, recuerda que sin un plan de negocio, capital, asesoría fiscal y disciplina, podrías tenerlo todo… y no lograr nada...

Llegué con el entonces director del Canal 13. Me recibió entusiasta y comunicativo. Después del saludo de amigos, soltó una información que, de haberse difundido en esa época, habría causado un revuelo internacional:

“Ya verán cómo se las gastan los revolucionarios”, ironizó uno de los estrategas de Mucio P. Martínez. No obstante, los simpatizantes de Francisco I. Madero desdeñaron la información, quizá porque faltaba poco para que el presidente León de la Barra dejara el poder a Madero...

Todo lo que se ignora, se desprecia.

Antonio Machado

Una vieja historia que renuevan los modernos virreyes...

Dice una de las leyes de Murphy: “Los helicópteros no pueden volar. Son tan feos que la tierra los rechaza ”.

Juan Sandoval Íñiguez no despegó la vista del vino que él personalmente servía ponderándolo como uno de los mejores de su cava...

Artículos Interesantes

Grid List

El autocuidado debe ser tu prioridad absoluta...

Porque, al final, un hombre maduro no es el que acumula años, sino el que sabe quedarse...

Hoy en día cuidamos más a nuestros caros y pequeños perros de raza fina que a nuestra pareja, y cada vez las tiendas de mascotas son más exclusivas, prefiriendo, como diría Diógenes, la convivencia con un canino por ser el mejor amigo del hombre...

FRAGMENTOS REVISTA RÉPLICA