Fantasías sexuales

Sexualidad
Tipografía
  • Diminuto Pequeño Medio Grande Más Grande
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times

A menudo, cuando finalmente la fantasía se traslada a la realidad deja de producirse como fantasía. Salvo en el caso que la escenificación sea extraordinariamente placentera, la evocación pierde interés. Lo más común es que es más excitante y por mucho en la fantasía que en la realidad

Desde una temprana edad todos los seres humanos son capaces de ver con sus ojos mentales. Pueden evocar objetos y personas que no están presentes realmente, e imaginarse haciendo cosas que no están haciendo. En Psicología a esto se le llama “fantasear” y sus productos “fantasías”. Los escritores o artistas le llaman “imaginación”, en el lenguaje ordinario tiene gran riqueza de términos: “soñar despierto, ilusiones, ensueños, quimeras etc”.

La Fantasía puede definirse como: “La facultad de reproducir por medio de imágenes cosas pasadas o lejanas, de representar los ideales en forma sensible o de idealizar las reales” Mediante la imaginación la persona puede transformar el mundo real en lo que más le agrade, aunque sea algo inverosímil y efímero. Si bien la fantasía no es más que una divagación simulada en nuestra mente, puede contribuir a incrementar o provocar entusiasmo, estímulo, aventura, goce y seguridad en uno mismo.

Las Fantasías Sexuales se producen en una gran variedad de marcos y circunstancias. A veces se provocan con toda intención para pasar el rato, para animar una situación tediosa, para atreverse a hacer ahí lo que en la realidad no harían en su realidad o para ponerle un poco de picante al acto amoroso. Otras veces, flotan en la conciencia de forma aparentemente accidental, tal vez desencadenadas por ideas o sentimientos de los que apenas se tienen conocimiento. (Los psicoanalistas dirían que es desde su inconsciente). No todas resultan placenteras. A veces afloran fantasías no requeridas que se manifiestan reiteradamente y de forma intimidante, originando estados de ansiedad, culpa o sentimientos antagónicos. Todas estas ficciones pueden producir excitación sexual o ser tan inquietantes que impidan el impulso erótico.

Funciones de las fantasías sexuales:

  • Incrementan la confianza en sí mism@s. Pueden potenciar de múltiples maneras tanto el aspecto psicológico como el fisiológico de la respuesta sexual: contrarrestando la monotonía, concentrando ideas y sentimientos (se evitan distracciones y apremios). Realzando su propia imagen, se puede dotar de los atributos físicos deseados, no se preocupa por el tamaño del pene, pechos, peso, etc. E imagina a un@ compañer@ que satisface todas sus exigencias.
  • Sirven de una válvula de escape a los sentimientos reprimidos. Puede imaginar que por fin conquista a la persona de sus sueños. En este acto emanan toda clase de sentimientos que han estado reservados para ser entregados a la persona deseada.
  • Generan o aumentan la excitación sexual. Algunas personas la usan como "motor" para ponerse en marcha o para alcanzar mayor placer. Es muy común usarlas para alcanzar el orgasmo.
  • Facilitan una excitación sin riesgo. Proporcionan un clima resguardado y seguro para dejar que vuele la imaginación y que los sentimientos sexuales vaguen a la ventura. No conllevan riesgos porque son patrimonio exclusivo del individuo que es su propio “director” incluso hasta el extremo de ponerle final si le resulta amenazante.
  • Propician un alivio a la ansiedad y la culpa. Las fantasías, cualquiera que sea su índole sirven de válvula de escape psicológica para descargar tensiones o necesidades. Se puede vengar de alguien que le ha hecho daño, hacer frente a algún miedo, y compensar las carencias de la vida cotidiana.
  • Sirven como un ensayo controlado. Es un método perfecto para anticipar una situación que se espera con anhelo. Es una oportunidad para imaginarse desarrollando una actividad erótica.

Muchas personas interpretan equivocadamente la naturaleza de la fantasía sexual y piensan que expresan el deseo real de participar o experimentar una situación dada. Masters y Johnson han mostrado que la mayoría de la gente que tiene fantasías sexuales recurrentes no siente el deseo ni la necesidad de “representarlas” en su vida cotidiana.

A menudo, cuando finalmente la fantasía se traslada a la realidad deja de producirse como fantasía. Salvo en el caso que la escenificación sea extraordinariamente placentera, la evocación pierde interés. Lo más común es que es más excitante y por mucho en la fantasía que en la realidad.

Contenido de las fantasías sexuales:

  • Experimentación: Lo que no ha sido probado en la vida real.
  • Conquista: Forzar o someter a otr@ o que otr@ lo haga con quien fantasea.
  • Cambio de pareja: Puede ser un@ novi@ anterior, amig@, vecin@, profesor@, pariente, artista o un personaje ideal inventado.
  • Polirelación: Teniendo relaciones con más de una persona, al mismo tiempo.
  • Violación: Ésta es la que más se presta a interpretaciones erróneas. No es que la mujer quiera que le suceda, generalmente es para confirmar su rol pasivo.
  • Encuentros idílicos: En contraste con las violaciones, es sobre encuentros con matices sosegados y románticos.
  • Sadomasoquismo: Infligir dolor (sadismo) o recibirlo (masoquismo).
  • Relaciones homosexuales (en heterosexuales) y relaciones heterosexuales (en personas homosexuales): También hay interpretaciones erróneas en ésta, ya que este tipo de fantasías no define la orientación sexual.

Entre las fantasías más recurrentes de los hombres está la polirelación, en las mujeres los encuentros idílicos, y en ambos la sustitución de la pareja formal.

Tod@s de alguna manera tenemos fantasías, esto es algo personal y privado, el compartirlo o no con tu pareja es tu decisión, si no estás segur@ que sea benéfico para ti y tu relación, mejor resérvatelas y disfrútalas sin culpa.

Nota: @ es para asignar ambos sexos.

 

Laura Patricia Moisés Julián