Un cuadro del miedo y la incertidumbre que nos acongojaba semejante a la angustiosa amargura de ver a nuestro México, a millones de compatriotas llevando una vida infrahumana.

Los estragos del virus fueron pesados. Fiebre, cansancio, dolor de cuerpo, fatiga crónica, pérdida del gusto y el olfato y las repercusiones emocionales propias del padecimiento. Hoy se encuentra en proceso de recuperación, esperando los análisis correspondientes para descartar algún tipo de secuela.

¡Se ha hecho siempre lo que han querido!, una vez y otra con la utilización de todas las sinrazones o todas las mentiras que desgraciadamente siempre han tenido a todos los poderes de sus partes. Y ya la decencia, quiera lo que quiera, que acullá agonice en lo indignante y en el olvido.

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