EL CONTRAPESO DE LOS PIRRURIS
El inglés con frascos frescos frescos ebrio con su baba, beba y haga de la gula, gala que con él se trata, treta.
Paranomasia novohispana
¿Qué haríamos los columnistas sin Manuel Bartlett?
Luchar denodadamente contra la página en blanco. O aburrirnos hasta que alguno de los políticos de casa nos deleitara con los brillos de su ingenio oculto entre las sombras de la prudencia. O esperar con la carga que caracterizaba a los caballeros del medievo que vivían con la ilusión de encontrar una casta doncella dispuesta a entregarles su virginidad, entonces el territorio terrenal más espléndido, cuyo pilón —por cierto— era la codiciada dote. O estar al acecho de alguna perla novedosa para hacer —como lo hace Nikito Nipongo— un tratado crítico sobre otra de las metidas de pata. (En este caso existe un riesgo: no ser original).
De ahí que no nos quede de otra más que agradecer al senador Bartlett su peculiar interés por comentar los asuntos políticos de Puebla, a pesar —que conste— de sus reiteradas promesas de alejarse de la vida política del estado. Pero además de nuestra gratitud periodística, también habría que manifestarle nuestra admiración por su empeño en picar la cresta a los representantes de la derecha poblana, los mismos que el próximo 15 de febrero regresan al poder municipal acompañados del reverberante tañir de la campana María. Y brindarle un voto de confianza a la ideología que representa, ya que, no obstante los “derechazos a la mandíbula”, todavía pueda dar un golpe de suerte y derribar a la absurda y chambona reacción; es decir, a la filosofía impulsada por el Frente Universitario Anticomunista (FUA), integrado por ciudadanos que veían bolcheviques hasta en la sopa. “Ahora más que nunca —decían entonces acogiéndose al contenido de la Carta pastoral de 1961— se aplican las palabras de Jesucristo: aquel que no está conmigo, está contra mí”.
¿Seguirá vigente el fanatismo de los anticomunistas poblanos?
Decídalo el lector después de leer las líneas del libro Política y poder en Puebla, escrito por Wil G. Pansters (Ed. BUAP y FCE, 1998). Y dele o niéguele la razón a don Manuel por lo que él infiere como la asonada de la derecha en Puebla.
“El cristianismo y lo que representa fueron absorbidos por el discurso anticomunista y viceversa. Un buen ejemplo del proceso discursivo de equivalencia y antagonismo fue un folleto distribuido (probablemente por el FUA) en medio del conflicto…”. Y en él se plasman algunas comparaciones que tratan de establecer el choque del cristianismo con el comunismo.
Por ejemplo: “El hombre es una persona libre” vs. “El hombre es un esclavo del Estado”. Otro: “Derecho a la vida” vs. “El Estado dispone de las vidas humanas a su antojo”. Uno más: “La familia tiene derechos inviolables en la educación de sus hijos” vs. “El único dueño de los hijos es el Estado”. El más jalado de los pelos: “La familia es indisociable porque es sagrada” vs. “El amor libre, el legítimo”. Y el último para dejarlo, digamos que picado: “Amaos los unos a los otros” vs. “Luchad clase contra clase”.
Estas frases, creadas por las mentes calenturientas de la derecha poblana, aparecieron publicadas sin firma autógrafa, pero ideológicamente signadas por destacados miembros del FUA, facción en la cual militaba (y con “orgullo”, tal y como él mismo lo aceptó) el ahora presidente municipal electo, Luis Paredes Moctezuma. Y aquí se impone otra pregunta:
¿Qué haría el futuro alcalde de Puebla sin Manuel Bartlett?
Supongo que regodearse como pudo hacerlo su asesorado, el otrora munícipe Gabriel Hinojosa Rivero. Y quizá hasta sentirse salvador de Puebla quitándole lo de “Zaragoza” para rebautizarla con el de “Los Ángeles”. Es decir, aumentar el papel de reivindicador del cristianismo y, por ende, usar la espada bendita y desenvainada para cortar la cabeza de los liberales: el San Miguel Arcángel luchando contra los dragones convertidos en horribles dinosaurios tricolores, pues.
¡Claro que debe de resultar incómoda la presencia retórica y crítica del exgobernador y ahora influyente senador priista!; sin embargo, viéndola con optimismo para los miembros del PAN poblano (TaliPAN, Armando Labra dixit), hace las veces de freno natural a las intenciones de recule. Y obvio: a Paredes le sirve de conciencia y contrapeso para orientarlo a equilibrar su mandato, dándole un sentido social ajeno a posiciones ideológicas y posturas religiosas. Como debe ser en estos tiempos modernos.
A partir de ello habría que decirle a Manuel Bartlett Díaz: siga usted, senador, metiendo su influyente nariz en los asuntos políticos del estado que gobernó. Puede ser que su opinión (u olfato político) modere los arrebatos priistas, además de darnos tema de columna.
El Contrapeso de los Pirrurris (Crónicas sin censura 180)
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