La gestión ideal del amor

Salud y orientación
Tipografía
  • Diminuto Pequeño Medio Grande Más Grande
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times

Date a deseo y olerás a poleo, date a choteo y olerás a caca de perro...

El amor es un sentimiento, requiere energía para crearlo, para entregarlo, es finito y se necesita de vuelta.

Cuando damos amor a otra persona y no recibimos el mismo sentimiento de vuelta, la cantidad de energía amorosa empieza a escasear. Empezamos a tomar la energía de otros lugares y fallamos hasta colapsar.

¿Cómo se entrega el amor y se recibe de vuelta?

Pondré ejemplos sencillos de reciprocidad en el amor.

Te das amor. Te alimentas bien, te la pasas de maravilla contigo mismo, bailas, te llevas de compras, al cine, a comer, al gimnasio, al bosque, al parque. Te bañas, te perfumas, te vistes bien, te cuidas la piel, te peinas, lees, estudias, te apapachas haciendo lo que más te gusta y disfrutas. Esto es darte amor y recibir amor. Un círculo virtuoso.

Después viene el amor a los demás. Amas a tus padres, los visitas, los ayudas, los abrazas, pide su consejo y siempre recibes cariño de ellos. Nuevamente das amor y recibes amor a cambio. Otro círculo virtuoso.

En el trabajo llegas temprano, cumples con las tareas, disfrutas tu día a día y tus jefes o tu empresa te lo agradecen. Das amor y recibes amor, en satisfacciones por el éxito obtenido y en resultados para los que emiten el chequesote. Nuevamente un círculo virtuoso.

Si eres amante de las mascotas, acaricias a tu gato o a tu perro o a tu cocodrilo, lo que quieras, y recibes amor de vuelta, bueno lo del cocodrilo se me ocurrió, quién sabe si en ese caso recibas una mordida. Das amor y recibes amor de vuelta, un círculo virtuoso.

En la vida pasa lo mismo. Si ves el lado positivo de todo, el despertar, vivir lo que venga como un aprendizaje, como un juego, un reto, recibirás amor con el simple hecho de vivir. Otra vez un círculo virtuoso.

Pero si das amor a una pareja, y esta por cualquier cuestión no lo da de vuelta, entonces te preguntas, ¿qué estaré haciendo mal?, quizá necesite dar más amor. Le das más amor. La otra persona responde con un poco de rechazo, se siente empalagado. Tú sufres, y das más amor hasta que empieza a faltar. Tomas amor propio para entregárselo al otro. No funciona, empeora. Entonces te aferras a querer recuperar un poco de tanto amor que has entregado. No sirve. Das más. Tomas del amor que le das a los demás. Te quedas sola o solo. Ya no eres la persona amable que entregaba un porcentaje de amor a las otras personas. En el trabajo empiezas a fallar. Tiene problemas en su relación de pareja, murmuran.

Tu mascota se siente abandonada, ya no le haces caso. No hay amor a la vida. Todo el suministro de ese sentimiento lo succiona el que lo ve como un asunto negativo. La intensa empalagosa o el intenso empalagoso, repite en su mente el malandro o malandra.

Decía la abuelita, date a deseo y olerás a poleo, date a choteo y olerás a caca de perro.

En la vida debemos suministrar de manera equitativa el amor. Un porcentaje a nosotros, otro a la familia y amigos, otro al trabajo, otro a las mascotas, otros a los extraños, causas sociales etc., y así no nos quedamos sin amor. Cuando el porcentaje que le das a la persona que amas es recíproco, no hay pierde. Amar un poco más de lo normal se puede, sin caer en excesos. Yo te doy, tú me das. Reciprocidad en el amor.

Si das y te quedas sin amor, sin duda te marchitarás y consumirás hasta el grado que pase lo peor, perderte a ti mismo.

Por eso es importante estar con una persona con responsabilidad afectiva, comunicativa, leal y comprometida.

Existen millones de personas que ya vivieron el infierno de quedarse vacíos de amor. Necesitaron mucho tiempo para recuperarse.

Lo positivo es que cuando dejas de darle amor a la persona que no lo valora, con el tiempo sigues generando este sentimiento y lo recuperas, tú solo o sola. Ya no hay a quien darle más que a ti.

Si estás en una relación donde no hay amor de vuelta, sal de ahí, te prometo que aunque duela recuperarás el amor. No esperes a que sea demasiado tarde y te quedes vacío o vacía. Decía mi abuelito, ni todo el amor ni todo el dinero. Ámate tú, después entrega el amor en sus debidas proporciones a los demás y si no hay reciprocidad, suelta.

Y si tú no das amor, pero recibes, empieza a dar o te quedarás eventualmente sin él. Si te dejan por no entregar amor proporcionalmente, es muy difícil que vuelvan contigo y que encuentres esa fuerza energética nuevamente. Agarra la onda, ponte las pilas.

Ama bonito, ama sanamente.

Gracias por leer mis artículos

Paty Coen