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Mié, Dic

Sobre el hacer un respeto con falsas verdades

Opinión
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Toda persona necesita solo verdad; pero de verdad, siempre sin reservas, sin excusas, sin trampas, sin privilegios, sin cobardías y sin irresponsabilidades ...

Toda sociedad necesita solo verdad; pero de verdad, sin engaños, sin hipocresías, sin demagogias, sin explotaciones, sin guerras, sin defensas a mentiras, sin fanatismos, sin cinismos, sin maltratos por causa religiosa, ideológica, de sexo o de etnia.

El caso es que cualquier bien, cualquier esencialidad, sí, necesita solo verdad, una expresión o un manifestarse (de quien sea o en donde sea) consecuente a alguna responsabilidad que no se elude, o sea, mecanismos de ética o de juego limpio hacia todo o hacia todos.

En claro, se necesita lo que no puede corromperse, ni puede ocasionar daños gratuitos, ni puede tapar nunca alguna dignidad, ni puede negar alguna evidencia, ni puede buscarle seguidores a algo o a alguno que nada aporta de equilibrio (tratándose de ése que lo avala solo la razón) a la sociedad.

Y es que se necesita constantemente (hacia un mañana mejor) solo lo esencial, lo que está antes de la preferencia arbitraria de cualquier postor o cantamañanas o especulador u opinador. En el fondo, el considerar lo que es esencial, como referencia para todo lo que tú digas o hagas, es ahora y siempre el distinguir lo que no es esencial, ¡eso! (aunque sí lo sea para ti o de una forma subjetiva, egoarbitraria o que no puede evitar confusiones). Exacto, lo esencial es solo y solo: lo que puede evitar confusiones o sinrazones u oscuridades de todo tipo. ¡Eso es lo esencial!

Y ya, con tal base, es esencia para desarrollar una ética, una política, una cultura, una literatura, una convivencia, un progreso que repara errores o una sociedad (ni más ni menos). Todo, pues, en torno a unas reglas fiables o no manipulables, sí, en torno a unas reglas éticas, ¡incorruptibles! (en donde las mentiras al fin no tienen cabida).

Ningún ser humano sin ética será jamás humanitario o decente o ayudador de algún bien, ¡ninguno!, porque es la ética en precisión lo que le reprueba uno u otro error, es la ética lo que lo hace libre (de cadenas y de machos) y es la ética lo que lo hace ser consciente de sus vanidades, de sus terquedades, de sus daños o de sus irresponsabilidades.

¡Ah!, pero la ética tiene también su máxima por ser ética (o sea, su madurez que se hace imburlable). Sí:

1- Tú no puedes exigir a la naturaleza nada si tú actúas a contranatura.
2- Tú no puedes exigir razón a nadie si tú ya beneficias a algunas sinrazones.
3- Tú no puedes exigir respeto ni información limpia ni educación de verdad si ya lo primero que haces es dar las espaldas a lo único que sostiene o ampara el respeto: realidad-ética-razón.


Y dar las espaldas es no ayudar o dejar morir a algo. ¡Exacto en decencia!

 

José Repiso Moyano